"Tengo ilusión y ganas"

Bíceps, dientes y puños: la rabia de Rafa Nadal tras su proceso más complicado

El balear sacó su mejor versión del año contra un talentoso Frances Tiafoe. Mezcló golpes, estuvo ágil en los cambios de ritmo y dominó los peloteos. Wawrinka le espera en cuartos

Foto: Rafa Nadal celebra su victoria en la Manolo Santana del Mutua Madrid Open. (EFE)
Rafa Nadal celebra su victoria en la Manolo Santana del Mutua Madrid Open. (EFE)

Ahora sí, el mejor Rafa Nadal en tierra ya está aquí. Si ante Felix Auger – Aliassime ya avisó de que le quedaba margen para mejorar, este pasado jueves ante Frances Tiafoe dio un paso de gigante para pasar a cuartos (6-3, 6-4). El americano, de 21 años, es uno de los elegidos para abanderar la ‘next gen’, pero aún se le ve lejos de los mejores. Tiafoe tiene el físico, pero le falta morder en carrera. Sus golpes en ese apartado no tienen demasiada potencia y Rafa se supo aprovechar de ello moviéndole de lado a lado en la pista, una Manolo Santana prácticamente llena y que le animó como en los mejores tiempos. “En Barcelona recibí un apoyo fantástico y aquí igual. Venir a Madrid no es solo la oportunidad de jugar bien, también de coger energía. La grada da un punto extra”, agradeció el balear con una sonrisa en rueda de prensa.

El español volvió a encontrar su ritmo, estuvo muy seguro en su saque (20 de 24 puntos disputados) y no dio prácticamente opción al joven. El número dos del ranking parece haberse recuperado por completo de ese virus estomacal que amenazó con sacarle del torneo más pronto que tarde. Jugó profundo, estuvo fantástico en volea y solventó perfectamente la reacción del rival cuando este quiso subírsele a las barbas en la segunda manga. “He hecho un buen primer set y luego he sabido sufrir un poquito. En líneas generales estoy muy contento porque no he cometido demasiados errores. Con el drive me he sentido cómodo y con el servicio igual”, comentó el jugador a los periodistas.

Esta es la versión que se espera de él: mezclando golpes, añadiendo cambios de ritmo y llevando la batuta en los peloteos. Durante el primer parcial se mostró prácticamente inabordable merced a su juego de pies y su dominio desde el fondo de la pista. Su revés, menos amable que la derecha, lució espléndido. No deja de tener un buen golpe a dos manos, pero los adversarios siempre le atacan por ese lado y es fundamental que se le note con confianza. Cuando lo suelta bien y, sobre todo, cruzado, pica como un mosquito cojonero.

Rafa Nadal, celebrando un punto ante Frances Tiafoe en la Caja Mágica. (EFE)
Rafa Nadal, celebrando un punto ante Frances Tiafoe en la Caja Mágica. (EFE)


Nadal sometió a Tiafoe como el tirano que es en esta superficie. Anteriormente, solo se habían enfrentado en una ocasión, fue en el Open de Australia de este curso, y también le pasó por encima. Al estadounidense se le veía especialmente desquiciado en algunos momentos del choque y su entrenador, Zach Evenden, no paraba de darle indicaciones y corregirle durante la marcha. En el otro extremo, Carlos Moyá aplaudía sin articular palabra viendo a su compatriota feliz, radiante. No hacía falta más. Rafa enseñó bíceps, dientes y puños. Se animó con cada punto difícil, soltó la rabia y contagió a los espectadores, tanto a los que estaban en la Caja Mágica como a los que cenaban en sus casas. “Tengo ilusión y ganas. Todo lleva su proceso. No soy un gran creyente en el tema de que las cosas cambien de la noche a la mañana. Vengo de un proceso complicado y creo que vuelvo a tener estabilidad. Hay que seguir añadiendo ingredientes a esta base, que es buena”, explicó.

Wawrinka, un viejo conocido

Por el momento, el español está concentrado y preciso. Los vaivenes de Tiafoe, que tan pronto anotaba un puntazo como fallaba en la red incomprensiblemente, le ayudan. Todo suma. Rafa está enfocado en llegar lo más lejos posible en la capital, pese a que la cita no le ha llegado en el mejor momento: “No vamos a ser mentirosos tampoco, no vengo de ganar tres torneos seguidos, pero no elijo como vienen las cosas”.

Prácticamente, en el Open de Madrid quedan ya los mejores. Este viernes al manacorí le toca subir un peldaño más contra Stan Wawrinka, que no está completando una buena temporada, pero que no deja de ser un gran tenista con tres Grand Slam en su currículo. “Ha ganado partidos difíciles esta semana. Nos conocemos bien. Está habiendo pocas sorpresas en el Master”, advirtió Nadal. “Enfrentarme a Rafa en tierra es un auténtico desafío. He jugado muchas veces contra él y siempre es difícil hacerlo”, dijo el suizo, al que no le falta razón pues de sus 20 enfrentamientos ha perdido 17.

Sin haber llegado aún a su tope, Rafa apunta maneras. Va carburando de cara al inicio de Roland Garros, su objetivo prioritario. Gané o no en Madrid, como él dice, cada partido es una oportunidad más de seguir mejorando.

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