"Las sensaciones no han sido correctas"

Los latigazos de Rafa Nadal y uno de sus momentos más "desastrosos" que recuerda

El manacorí es el primero en ser autrocrítico consigo mismo tras su sufrido debut en Barcelona. Este jueves le espera una dura piedra de toque: se enfrenta a su amigo David Ferrer

Foto: Rafa Nadal golpea con su revés en el partido contra Mayer. (EFE)
Rafa Nadal golpea con su revés en el partido contra Mayer. (EFE)

Rafa Nadal tuvo que llegar este miércoles a su hotel de Barcelona tras su partido contra Leonardo Mayer aliviado. Hay pocas cosas que se aproximen más al fin del mundo que una derrota suya en tierra batida. El balear nos tiene mal acostumbrados y, cuando las cosas se le complican en la pista, todo el mundo se frota los ojos incapaz de creer lo que está viendo.

En su debut en el Conde Godó lo que pudo ser una auténtica pesadilla se quedó en un susto. El manacorí pasó de ronda (6-7, 6-4 y 6-2) y jugará este jueves uno de los partidos más especiales de su carrera contra su buen amigo David Ferrer, al que le queda este torneo y Madrid antes de jubilarse. "Será un encuentro bonito contra uno de los mejores jugadores de los últimos diez o doce años. Es un partido más especial, pero no deja de ser un rival de la máxima exigencia y yo tendré que mejorar", le contó a Álex Corretja para las cámaras de Teledeporte.

No es para menos, que Rafa no está en su mejor momento es evidente. Las lesiones no le han permitido llegar en plenitud de condiciones físicas a la gira de tierra. Al español se le ve ligeramente lento de pies y su drive y revés no corren como deberían. El dominio aplastante que le ha acompañado durante muchos años en esta superficie no se ha implementado este curso y a la espera de que recupere la confianza es el primero en ser crítico consigo mismo. "No ha sido un partido agradable, pero se ha encontrado la manera de seguir adelante. La actitud ha sido la correcta, las sensaciones no", explicó el balear, que se mostró rotundo con otro latigazo: "He hecho juegos desastrosos".

Nadal celebra un punto ante Mayer en el Condo de Godó. (EFE)
Nadal celebra un punto ante Mayer en el Condo de Godó. (EFE)

Rafa tuvo opciones de tomar ventaja en el partido tanto en el primer set como en el segundo, pero desaprovechó todas las oportunidades y dio alas a Mayer, que no se achantó y le buscó las cosquillas. Nadal dispuso de bolas de break para enterrar las esperanzas del argentino, pero las dejó escapar. Al balear se le encogió el brazo en momentos clave y erró golpes relativamente fáciles desde el fondo de la pista. Mayer le obligó a restar atrás durante buena parte del duelo. Nadal apostó todo a su saque durante bastantes tramos y solo cuando el cansancio se apoderó del jugador de Corrientes dio un paso adelante, se mostró más agresivo y sentenció el partido. "Todos los partidos peligran, más si pierdes el primer set y vas dejando escapar muchas oportunidades. Lo bueno es que ganando tienes otro días más para mejorar", dijo todavía con ese sudor frío de quien ha visto de cerca la eliminación.

Lo bueno para Rafa es que pudo remontar. Sacó la garra de siempre, esa que no habíamos visto en Montecarlo, y remó a buen puerto. Eso sí, si buscaba dar un fuerte y rápido carpetazo a su tropiezo ante Fognini, no lo consiguió. Su "peor partido en tierra batida", como el mismo justificó la semana pasada, bien podía haberse repetido este miércoles. La hecatombre hubiera sido mayúscula porque si el italiano, que es un claro aspirante al top diez, ya tenía antecedentes favorables ante el número dos del mundo en tierra, Mayer no. El año pasado, y en circunstancias similares, Nadal conquistó el título en la Ciudad Condal con la autoridad acostumbrada y luego hizo lo propio en Roma y Roland Garros.

La rivalidad del tenis español

El tiempo apremia y la realidad es que a Rafa le espera un cuadro complicado por delante. Este jueves toca David Ferrer en octavos, pero en cuartos podría cruzarse con Tsitsipas y con Thiem, el último en derrotarle sobre arcilla antes de Fognini, en semifinales. Tiene 33 años y, si supera al alicantino, le esperan rivales de 25 años para abajo. Tenistas frescos y rápidos. La nueva guardia, que dicen, amenaza más que nunca. Si no llega en plenitud de condiciones, Rafa podría ceder el trono en otro de sus torneos cómplices.

Ferrer, que es lo que toca ahora, se ha enfrentado a Nadal en 31 ocasiones (ha ganado seis). Es una de las rivalidades por antonomasia del tenis español. No son pocos los que aseguran que, de no haber existido un 'big four' como el que ha controlado con mano de hierro el circuito desde el 2005, el alicantino podría haber acumulado más títulos. La última vez que David descabalgó a Rafa fue precisamente sobre polvo de ladrillo, en 2014, en los cuartos de Montecarlo. El de Jávea llega tras eliminar a Misha Zverev y Lucas Pouille, número 15 del ranking, por lo que no es oveja. En la última semana Nadal ya le ha visto las orejas al lobo, tendrá que estar más sólido.

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