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Las reglas nuevas para revolucionar el tenis y que se prueban en el torneo de Milán

Por segundo año consecutivo, el Next Gen ATP Finals de Milán sirve como laboratorio para el futuro del tenis. Allí se prueban algunas normas que luego dan el salto al circuito

Foto: Stefanos Tsitsipas, uno de los participantes en el Next Gen ATP Finals de Milán. (ATP World Tour)
Stefanos Tsitsipas, uno de los participantes en el Next Gen ATP Finals de Milán. (ATP World Tour)

En un deporte tan clásico como el tenis, las normas son como las tradiciones: tan antiguas que parece complicado plantearse un cambio. En este sentido, las Next Gen ATP Finals de Milán, un torneo instaurado por ATP en 2017 para reunir a los ocho mejores jugadores sub-21 al cierre de la temporada, sirve como campo de pruebas para experimentar a lo grande. Pensando en el tenis del futuro, con actualizaciones de reglamento como nunca antes se ha visto.

En 2018, de hecho, han comenzado a instaurarse algunas de las pruebas ya iniciadas un año atrás en la capital italiana. Y los ejemplos son bien claros. El reloj en pista, una medida orientada a controlar el tiempo tomado por los jugadores entre punto y punto, ya es una imagen aceptada en los cuadros finales del Grand Slam, los eventos de mayor prestigio en la disciplina. Que los cambios pueden terminar llegando parece claro. Que los debates en torno a ellos están más que abiertos también parece ser el caso.

En un evento donde los sets se compiten al mejor de cuatro juegos, quizá la medida más agresiva respecto del formato tradicional del tenis, hay multitud de modificaciones que siguen presentes por segundo año consecutivo. No existen jueces de línea, sino una revisión electrónica en vivo de los puntos mediante el 'ojo de halcón'. La competición se desarrolla sin ventajas, acortando notablemente los juegos, y el 'let' no está permitido, demostrando que cualquier medida de ahorro de tiempo, por ínfimo que sea, es susceptible de ser incorporada.

Además, únicamente se permite una consulta médica de tres minutos por encuentro, en lugar de la consulta médica por cada dolencia distinta, como suele ser habitual. Un ahorro de tiempo que, en caso de lesiones genuinas, atenta contra la salud de los deportistas. Junto a ello sigue la incorporación del 'coaching', una novedad absoluta en el circuito masculino, aunque demandada desde hace tiempo por algunos sectores, y la libertad de movimiento en la grada, un golpe a la concentración de deportistas acostumbrados a la quietud absoluta.

Toda una revolución de detalles buscando la atención de una nueva generación de espectadores, nativos en un mundo cada vez más enfocado a la inmediatez. Aunque las grandes batallas sean las que permanecen en la retina de los amantes del deporte, el tenis parece dispuesto a quebrar su propio tejado.

Ahora, y remando en esa dirección también en la edición de 2018, se incorporan nuevos modos de reformular la competición.

Los recogepelotas no entregan toalla

Uno de los debates más recurrentes tiene que ver con la utilización de las toallas en el fondo de pista. Mejor dicho, con el hecho de que los recogepelotas estén al servicio de los jugadores para entregarles este elemento en el momento en que así lo requieran. Oportunidad para estar al lado de unas figuras que admiran o un ejemplo de servilismo innecesario, lo cierto es que en la edición 2018 de las Next Gen ATP Finals la inclusión de un toallero en la parte posterior de la cancha eliminará esta tesitura. No se producirán escenas en las que un atleta demanda y hace entrega de un trapo empapado a un tercero cuantas veces quiera.

En el Next Gen ATP Finals de Milan no habrá recogepelotas entregando la toalla a los jugadores. (Reuters)
En el Next Gen ATP Finals de Milan no habrá recogepelotas entregando la toalla a los jugadores. (Reuters)

La innovación llega en un momento de máximo auge de este debate, poco después de que una reacción del español Fernando Verdasco, con gesto tenso en mitad de un encuentro, desatara innumerables comentarios de condena a través de las redes sociales. Con el nervio propio de una competición y las pulsaciones disparadas, el madrileño ha justificado 'a posteriori' la forma de la reacción, haciendo entender que en el fondo este tipo de gestos nunca llevan aparejado un significado agresivo.

En numerosas ocasiones, además, se ha criticado el excesivo uso de este elemento en los encuentros, tachando el gesto como un hábito más que una necesidad real del deportista. Ahora, y al tener que acudir expresamente hasta la pared sin que nadie les acerque la toalla, puede que haya un cambio de actitud. Sin implantación acordada en el circuito profesional, pero siendo una de las reformas normativas menos agresivas, quizá se pueda llevar a cabo en un futuro.

Revisión en vídeo: el VAR del tenis

En el tenis, el arbitraje del juez de silla suele pasar bastante desapercibido. En comparación con otros deportes, su participación en la dinámica del juego viene a ser relativamente escasa. Sin embargo, y gracias a la última innovación propuesta en el circuito, este rol puede ganar cierto protagonismo. Las Next Gen Finals de Milán introducen como novedad en 2018 la revisión de vídeo para cierto tipo de situaciones (dobles botes, toques en la red…). Va más allá de las reclamaciones para comprobar si el bote de la pelota entró o no en pista, introduciendo una capa tecnológica en una gama cada vez mayor de puntos.

Meses después de que el Mundial de fútbol introdujera el VAR para resolver situaciones de duda, con una aceptación generalizada y con su posterior incorporación a competiciones de máximo prestigio mundial, el tenis no quiere quedarse atrás en cuanto a la revisión de vídeo se refiere. Cuando un jugador requiera de este servicio deberá solicitarlo al juez de silla, que activará en su tableta una repetición —también visible al público a través de las pantallas gigantes— para dirimir la decisión a tomar en ese momento.

¿Un avance hacia la justicia en el deporte o una herida en la esencia de la competición? El debate siempre está abierto con ambos polos como extremos, pero la incorporación de este sistema en un deporte que ya emplea de manera naturalizada el 'ojo de halcón' en gran parte de los torneos hace pensar en una introducción no muy lejana en el tiempo.

Calentamiento de cuatro minutos

En un afán por convertir el deporte en un bien consumible para el gran público, la aceleración de los partidos parece no entender de límites. El clásico calentamiento de los jugadores, una fase fundamental para preparar el cuerpo de cara a la competición, ha pasado de los clásicos cinco minutos a un exiguo período de cuatro. Un descenso

Cualquier momento del partido es susceptible de recibir un bocado en pos de ofrecer a las televisiones y los aficionados un producto dinámico, veloz, sencillo de consumir. Los jugadores tendrán cuatro minutos para calentar desde el momento en que el segundo tenista hace su ingreso en pista. Es decir, mientras dejan sus accesorios en el banquillo, se despojan de las prendas previas al encuentro y saltan a cancha, el margen será justo para la entrada en calor.

Con un impacto menor para el espectador, es una circunstancia que deber ser estudiada por los preparadores en la fase previa al encuentro. ¿Es lo más razonable acortar el calentamiento en pista antes de poner el cuerpo al límite de sus fuerzas? ¿Se sacrifica la rutina del jugador en virtud de un espectáculo con mayor ritmo? Por el momento la implantación en la temporada regular del circuito profesional no está contemplada.

¿Estamos asistiendo a una revolución a fuego lento en el tenis? Solo el tiempo lo dirá.

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