el negocio se enfrenta a grandes dificultades

Piqué viaja a China para tratar de salvar su Copa Davis, al borde del naufragio

Gerard Piqué ha viajado de urgencia a Shanghái para hablar con los jugadores. En las últimas semanas Federer, Djokovic o Zverev han mostrado su oposición al nuevo formato de la Davis

Foto: Los franceses, los últimos campeones de la Davis. (Reuters)
Los franceses, los últimos campeones de la Davis. (Reuters)

El problema de la Copa Davis, asumido por todos, es que no iban los mejores jugadores. Un caos, claro, porque no importa demasiado la tradición ni el público entregado si los mejores jugadores están en casa disfrutando de la familia. Las federaciones, que viven de esta competición, aceptaron a regañadientes un cambio de formato para hacerla más ligera y encuadrarla en una semana del año, no más. Perdían dinero, pero salvaban los muebles. Los nuevos tiempos, lo que tenéis es un artilugio obsoleto, como un yelmo o una cinta VHS, les decían. Gerard Piqué llenó de sonrisas la escena y del dinero de unos inversores japoneses.

El Grupo Kosmos, que así se llama la empresa del central del Barcelona, llegó de repente con un formato y una millonada, sedujo a los dueños de la competición y se aseguró de que el cambio de guardia iría de su mano. En Orlando, cuando se firmó el convenio, todo eran parabienes y palmaditas en la espalda. No han pasado tres meses de aquello y esa previsión estilo casa de la pradera se ha llenado de nubarrones. Tanto que Gerard Piqué ha tenido que coger un avión para plantarse en Shanghái, a ver si es capaz de convencer a alguien de que la idea es buena.

Y es que el problema, asumido por todos, es que no irán los mejores jugadores. Lleva semanas larvándose el conflicto, pero en el torneo chino, uno de los pocos importantes que quedan en el calendario, ha terminado por estallar. Cuando se pregunta a los mejores -Nadal, ausente, está en casa- dan cualquier cosa menos mensajes de compromiso con el nuevo formato. Federer, Djokovic o Zverev, que esta semana son los números 2, 3 y 5 del mundo, han planteado más problemas que soluciones de cara al torneo que, en teoría, se tendría que celebrar el mes de noviembre del próximo año en Madrid. Esta semana, de hecho, está prevista la presentación a la que acudirá también Piqué como plato estrella.

Piqué, en el torneo de Madrid. (EFE)
Piqué, en el torneo de Madrid. (EFE)

Ni Federer ni Djokovic

Ahora hablan, pero ya antes, en los despachos, dejaron más o menos claro Federer y Djokovic que a ellos la idea no les seduce. Su resistencia hizo que la federación internacional (ITF) que es la propietaria original de la Copa Davis, no otorgase una invitación al cuadro final ni a Suiza ni a Serbia, países que sin sus estrellas no tienen mucho sentido en un evento así. Porque, además, de la idea original a la que finalmente se rubricó hubo una serie de cambios para mantener una ronda previa con el formato clásico en la primavera, algo que se hizo a petición de las federaciones australiana y británica que, como dueñas de dos torneo de grand slam que son, tienen un poder enorme en todo este circuito de decisiones.

Hay varios problemas que acechan a esta Davis y que estos días Piqué trata de abordar con los jugadores en Shanghái. Hay uno principal, que tiene que ver con el calendario. La competición está prevista para jugarse en noviembre, después de la copa de maestros, con la idea de ser el broche final a la temporada. Es, aproximadamente, en las mismas fechas que ahora se juega la final de la Davis, pero a ningún jugador parece gustar demasiado la idea, pues supone una extensión indeseada de una temporada que ya es de por sí excesiva. La propuesta, de hecho, estaba pensada para reducir la carga de trabajo de los jugadores, aunque con el paso de las semanas esto, que siempre fue la excusa para vender que la competición anterior estaba muerta, ha derivado en una buena cantidad de alternativas para que los jugadores no descansen esas semanas que anteriormente estaban dedicadas a la Davis y que ahora desaparecen sino que compitan en otros eventos, se supone, más lucrativos. Cuando se habla de la necesidad de salvar el físico suele tener que ver con que no ganan el suficiente dinero esas dos, tres o cuatro semanas que dedican a la Davis cada temporada.

Hay otro aspecto con el que la ITF y el Grupo Kosmos no contaron o, peor aún, que despreciaron, y es que aceptando un cambio tan radical de la competición estaban también abriendo la puerta al fin del monopolio. La Davis era intocable por su formato, su tradición, sus partidos interminables de cinco sets, una vez se acaba con todo eso es posible hacer otras competiciones por equipos que reclamen la preeminecia que el torneo de la federación internacional. Y eso es, exactamente, lo que ha pasado. La ATP, que organiza todo el circuito menos los cuatro grandes y la Davis, ha aprovechado la coyuntura y se ha inventado una especie de Copa del Mundo. Ni que decir tiene que la ATP y la ITF tienen como relación un odio poco disimulado. Compiten por la misma tarta.

La Copa del mundo

El caso es que no esperaban que alguien pudiese poner en duda que la Davis es la competición por equipos, pero la ATP lo ha hecho. Y proponiendo, además, un torneo de formato similar en enero, solo un par de meses después del que se organizará en Madrid. Es obvio que se solapan, y eso le ha servido a Djokovic como excusa para decir que es improbable su presencia en la Davis. "Entre las dos, daré prioridad a la Copa del Mundo por equipos, porque esa es competencia de la ATP, pero, obviamente, todavía tenemos que discutirlo personalmente dentro de mi equipo", comentaba el serbio que espera que haya alguna reunión de jugadores que sirva para aclarar conceptos y ayude a tomar una decisión.

Zverev, que es el más joven de los buenos, tampoco quiere saber nada de jugar en la Davis. "Creo que todos los mejores jugadores dirán lo mismo, que solo tenemos un mes y medio de vacaciones y hacer un torneo en noviembre es una locura, estamos muy cansados". Federer es un poco más filosófico, aunque el final es el mismo, él se borra. Viene a decir el suizo que el nuevo formato es para los nuevos tiempos y los nuevos tenistas, y que él ya de nuevo no tiene nada, así que mejor que esta competición, salga como salga, la compitan otros que no sean él.

Federer, además, señaló este verano que la Davis no se podía convertir, en su opinión, en la competición de Piqué. "No he hablado con él, pero admito que es raro ver a un futbolista en medio del negocio del tenis". Fue un dardo de uno de los mejores deportistas de siempre ante el exceso de protagonismo de alguien que es completamente ajeno a su mundo. El central del Barcelona, encantado como está de tirarse a la piscina, suele decir que a él le bastaría con una cena con cualquiera que no le guste para hacerle cambiar de opinión. Hay poca gente en la Europa occidental con ese nivel de autoconfianza, y quizá por eso ha decidido cogerse un avión y viajar hasta China, para decirles que todo irá bien, que pueden estar tranquilos, que él está ahí para respaldarlo. Piqué, que se jacta de ser empresario, tiene en esta nueva empresa una manera de reivindicarse como tal. Hay otras, como su empresa de videojuegos, que terminó cerrada por poca productividad.

Nadal, en todo esto, guarda silencio. Su presencia es la más probable, aunque solo sea porque sería difícil de explicar que se borrase de un torneo que se va a disputar en Madrid, más aún después de años quejándose de la pesada carga que suponía el formato antiguo. Sería todo más fácil si sale adelante la última idea, la de colocar la Davis en septiembre en lugar de en noviembre. El problema, ahí, sería otro, y es que en esas fechas se ha disputado los dos últimos años la Laver Cup, un duelo entre Europa y el resto del mundo que ha dejado buen sabor de boca y que apoya personalmente Roger Federer.

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