perdió en segunda ronda del us open

El peor año de Garbiñe Muguruza: los Grand Slam no salvan su temporada

Garbiñe Muguruza e irregularidad son sinónimos, pero en temporadas anteriores había logrado un gran resultado en un torneo de Grand Slam. En 2018 también ha fallado en eso

Foto: Mugurza ha perdido en segunda ronda en tres de los cuatro 'grand slam' de 2018. (EFE)
Mugurza ha perdido en segunda ronda en tres de los cuatro 'grand slam' de 2018. (EFE)

Garbiñe Muguruza perdió en segunda ronda de un torneo del Grand Slam. Eso, que debería ser por excepcional, lo es por habitual. Salvo en Roland Garros, donde alcanzó las semifinales, Muguruza no pasó de ahí ni en Australia, ni en Wimbledon ni ahora en el US Open. De todos sus tropiezos, el más sonrojante es el último, ante Karolina Muchova. La checa, 202ª del mundo y debutante en el cuadro final de un 'grande', la eliminó la pasada madrugada tras ganarle por 3-6, 6-4, 6-4.

Muguruza e irregularidad son sinónimos. Lo han sido desde sus primeros pasos como tenista profesional. Pero sus picos de forma han sido tan rentables, que lo que es un defecto ha llegado a verse como una virtud. Poco importaba que sus resultados no fueran buenos si cuando llegaban los grandes torneos rendía como la mejor. Sucedió en 2015 con su final en Wimbledon, en 2016 con su título en Roland Garros y en 2017 con la victoria en Londres.

Hasta esa semana, Muchova no había jugado nunca en el cuadro final de un torneo de Grand Slam. (EFE)
Hasta esa semana, Muchova no había jugado nunca en el cuadro final de un torneo de Grand Slam. (EFE)

Su palmarés arroja pocos éxitos en esos años. Ganó su primer torneo WTA a principios de 2014. Y en casi cinco temporadas completas (queda la gira asiática y la Copa de Maestras para cerrar la actual) suma seis triunfos y otras cuatro finales. Que un 33 % de tus títulos sean en torneos de Grand Slam es un ratio que ya quisieran muchas de las mejores tenistas del circuito (que se lo digan a Simona Halep o Carolina Wozniacki, por ejemplo), pero su palmarés se antoja pequeño para una jugadora de su nivel.

En el caso de Muguruza no se puede hablar de potencial, porque ya ha demostrado en suficientes ocasiones que su tenis está al nivel de las mejores, pero solo ha sido capaz de mostrar su mejor versión en períodos cortos de tiempo, nunca a lo largo de toda una temporada. Algo que dicho sea de paso tampoco hacen la mayoría de sus rivales: en el circuito femenino, la irregularidad de las principales tenistas es mucho mayor que en el circuito masculino.

Lo preocupante es que esta temporada tampoco ha podido agarrarse a los Grand Slam y no se ve ninguna evolución en su juego, si acaso una involución. Solo en Roland Garros mejoró su resultado de 2017. En París se plantó en la penúltima ronda sin perder ni un set y jugando muy bien, pero no pudo ante Simona Halep, que acabó ganando el torneo. Esa derrota entra dentro de lo normal. Pero desde entonces apenas ha jugado y apenas ha ganado. Perdió en segunda ronda en Birmingham, en segunda ronda en Wilmbledon, en segunda ronda en Cincinnati y en segunda ronda en el US Open.

Muguruza está fuera de las diez primeras del ránking de la WTA. (EFE)
Muguruza está fuera de las diez primeras del ránking de la WTA. (EFE)

Hay motivos físicos que ayudan a explicar su bajo nivel, como problema en el brazo que le ha impedido jugar tanto como quería. "Las sensaciones después de Wimbledon eran de no poder jugar mi mejor tenis ni estar al cien por cien, hoy estoy contenta de haber ganado esa batalla y estar aquí en el open", dijo tras ganar en su debut en Nueva York a Shuai Zhang. "Estoy jugando con gente que también juega bien después de llevar un tiempo sin jugar, (se trata de) intentar no pensar que tengo que ganar obligada o jugar increíble, esas cosas que se pasan por la cabeza, no pensar que lo voy a tener garantizado".

Muguruza llegó a Flushing Meadows con las expectativas bajas y sale de allí con la peor derrota de su carrera en un escenario como ese. Los años anteriores los salvó con sus resultados en Grand Slam, pero en 2018 solo tiene una victoria: en Monterrey (México), un torneo de poca categoría que le puso casi una alfombra roja. Hace un año era la número 1 del mundo y ahora está fuera de las diez primeras. Le queda la gira asiática para remontar e intentar meterse en la Copa de Maestras. "Siempre me lo pongo como objetivo, se cumpla o no, pero siempre lo tengo en mente".

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