ferrer se marchó lesionado

La noche en la que Nadal no fue protagonista porque era el adiós de su amigo Ferrer

David Ferrer se reitró con dolores en el sóleo frente a Rafa Nadal. El balear sigue en el torneo como favorito, pero este partido sirve como penúltimo homenaje a un deportista ejemplar

Foto: Nadal, durante el encuentro. (EFE)
Nadal, durante el encuentro. (EFE)

"Pero soy un hombre con suerte". David Ferrer se sentaba delante de un micrófono por última vez en un torneo de Grand Slam. Acababa de retirarse del US Open por molestias en el sóleo, una de las muchas qaue han amargado los últimos meses de carrera del de Jávea. El amargor de irse sin competir, que era lo que le acababa de pasar, era un detalle más en una noche en el que la derrota estaba más o menos planteada de antemano, pues su rival en la pista era Rafael Nadal, siempre superior que él, más todavía en este punto de sus carreras.

A Ferrer no le define Nadal, aunque su vida siempre estará ligada a la del mejor deportista de la historia de España. En realidad, la suerte de Ferrer es una moneda de dos caras. Por un lado es evidente, ha sido muy feliz jugando el tenis, ha tenido una carrera fructífera, llena de grandes momentos, ha sido número 3 del mundo y un jugador que siempre estuvo un paso por delante de lo que la lógica le dictaba. También ha tenido un poco de mala suerte, otros jugadores peores ganaron un grande y él no. Esos tenistas no se enfrentaron a Federer, Djokovic y Nadal. En el mundo de Ferrer, el tenis ha sido un lugar muy caro.

"Para mí él tiene mucho más mérito en su carrera, por su regularidad y capacidad de mejorar cada año a un alto nivel, que algunos jugadores que sí tienen un Grand Slam pero que son peores jugadores que Ferrer", explicaba Nadal tras su amarga victoria, pues a buen seguro el número 1 era el primero al que, en un caso así, hubiese gustado ganar jugando, que el último punto de su amigo en las pistas de Nueva York no fuese entre dolores.

Nadal definió a Ferrer como "una buena persona, un buen profesional y un gran amigo" y esos tres conceptos juntos se parecen mucho a los que manejan casi todos en el circuito. Ferrer es un buen tipo y también un ejemplo. En un mundo lleno de chicos con derroches de talento y falta de actitud, él les ha mostrado al resto que el camino puede ser duro, pero cuando te lo tomas en serio funciona.

Ferrer tenía buenos golpes, es un excelente restador y tenía un instinto natural para moverse bien por la pista. Su escasa altura, de los pocos que no llegaban al 1.80 en la élite, le dificultaba todo lo demás. Nunca pudo ser un buen sacador y la potencia de sus golpes se vio comprometida por la estricta física, no se puede dar la misma fuerza a la pelota cuando tus brazos no son lo suficientemente largos. Y, con esas hipotecas, hizo algo más que llegar a la élite. Durante años fue consistente en el top-10, pasó larguísimas temporadas en el top-5, luchó contra todos y nunca dio por perdido un punto.

Podría haberse dejado ir, podría haber señalado que nada tenía sentido jugando en el momento más alto de la historia del tenis. Nunca fue así. Él luchó, peleó, lo dio todo y tuvo amplio éxito, porque reducir el éxito a ganar uno de los cuatro grandes torneos es tener una visión del mundo un tanto reduccionista.

Para hacerse una idea del tamaño de quien ahora se va podría valer con decir que en este encuentro, y a pesar de la derrota, fue el protagonista. Eso no es en absoluto sencillo cuando enfrente tienes al número 1 del mundo que, además, es tu amigo, campeón de la Davis contigo y una figura que por su enorme tamaño de algún modo ha ensombrecido a todo lo demás que ha habido en el tenis español de los últimos 15 años.

Ratos de gran tenis

El sorteo permitió que Ferrer y Nadal se viesen en primera ronda, algo que propuso un final feliz. En la pista Arthur Ashe, quizá la más espectacular del mundo del tenis, contra un amigo, en horario nocturno, con todo el mundo observando. A Nadal le costó encarrilar el primer set pero se le vio más poderoso que su rival en todo momento. En los primeros juegos, Nadal y Ferrer protagonizaron espectaculares puntos muy ovacionados. Nadal aprovechó las primeras dudas de Ferrer para ponerse en un 3-1, que con un poderoso saque lo convirtió finalmente en un 6-3 para el mallorquín.

Ferrer, que eclipsó por momentos a Nadal en el apoyo del público, empezó fuerte y rompió el saque del número uno, en una pista con un alto grado de humedad y bochorno. Con un 2-2 en un set muy disputado, Ferrer empezó a notar molestias en la parte baja de su gemelo izquierdo, lo que le llevó a requerir de los servicios del fisioterapeuta en la pista.

En un primer momento, el alicantino, con 36 años y un amplio palmarés a sus espaldas, pareció entrar de nuevo en el partido y ganó el siguiente juego con un ace y rompiendo el saque de Nadal. David Ferrer, muy profundo y rápido, logró una ventaja de 2-4 en el segundo set, que finalmente quedó en un 3-4 y la necesidad de parar ante la lesión. Al finalizar el partido, Ferrer dijo que no pudo continuar por las molestias y el "dolor" en una zona en la que ya se lesionó en otras ocasiones.

Y ahora, es el final. A Ferrer le queda muy poco, solo un poco de tierra, el lugar donde fue más feliz. La idea es terminar en España, en Barcelona o Madrid. Su carrera ya está hecha y ha sido un camino de gloria.

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