Garbiñe Muguruza y la presión que no sabe gestionar cuando juega de local
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nunca ha pasado de segunda ronda

Garbiñe Muguruza y la presión que no sabe gestionar cuando juega de local

Garbiñe Muguruza llega al Mutua Madrid Open con la lección por aprender; es una de las mejores jugadoras del mundo, pero siempre se le atraganta el torneo de casa por los nervios

Foto: Garbiñe Muguruza, en la Caja Mágica. (EFE)
Garbiñe Muguruza, en la Caja Mágica. (EFE)

Es una relación difícil la de Garbiñe Muguruza con el torneo de Madrid. A ella le gustaría mucho, le encantaría, tener éxito en la capital. Porque es uno de los grandes torneos de España, también porque es el donde más la animan y más la quieren. Pero no, no está ni cerca de eso, nunca ha pasado de segunda ronda y por más que se empeña siempre parece fracasar en casa. "Siempre estoy contenta de estar aquí, es el único torneo que tenemos,aunque no se me haya dado muy bien".

Es un buen eufemismo para decir que nunca ha pasado de segunda ronda, lo cual es sorprendente si se tiene en cuenta que es la número 3 del mundo y dos veces campeona de torneo de grand slam. En resumen, un referente claro en el mundo del tenis. "Estoy muy feliz de estar aquí porque no tenemos muchos torneos de tenis en España, de hecho este es el único femenino. Siempre me hace ilusión jugar delante de mi público, estar aquí. Además es un torneo muy importante para nosotras", explicaba esta semana en una entrevista. Quiere ganar en Madrid, más que en los torneos normales y eso, a veces, es un arma de doble filo, la excitación puede al control y los problemas crecen.

Foto: Vika Azarenka, en Miami. (Reuters)

El público, que la observa solo por debajo de lo que escruta a Nadal, es a la vez la energía y, de algún modo, el problema: "Tiene un valor extra jugar en casa, la grada me apoya y me pone nerviosa a la vez, ganar aquí sería una semana inolvidable". Es obvio que el problema no es la tierra batida, Muguruza, campeona de Roland Garros, conoce ese contexto porque se formó en él. "En España hay cultura de esa superficie, en otros países quizá no hay ni la instalación ni ganas de explorarlo. En España se trabaja eso. Está en la sangre de la historia del tenis y por eso nos gusta tanto".

Garbiñe, con sus 25 años, ha ido paulatinamente puliendo su juego, pero más que eso, ha ido encontrando cierta calma, una capacidad antes ausente de tomarse las cosas con mejor filosofía. "Ahora soy más abierta de mente, ya no me bloqueo. Antes me encontraba sola cuando perdía, ahora pienso rápido en el siguiente torneo, en lo que tengo que trabajar y en el plan a seguir. El día que pierdo estoy enfadada, por supuesto, pero no puedes mantenerte en eso", explicaba estos días en una entrevista a ABC.

Los más recientes resultados no son alentadores, especialmente el de Stuttgart, en el que tuvo que retirare por lesión. "Llevo una semana entrenando y me encuentro bien", contaba en el Media day del torneo este viernes. La carrera de Muguruza también está salpicada de esas pequeñas dolencias que la van dejando a veces fuera de circulación. De momento no ha tenido ninguna inhabilitante durante tiempo, pero por lo general necesita más control médico que otras jugadoras. Es una cuestión de peso, Garbiñe es grande, pero tiene unos tobillos y unos pies algo finos, una combinación que da pequeños problemas a lo largo de una temporada.

Garbiñe, en Stuttgart. (EFE)
Garbiñe, en Stuttgart. (EFE)

Las altas expectativas

De una jugadora como ella, con o sin razón, siempre se espera lo mejor. Por eso es de las que tiene que escuchar cada año la posibilidad de que algún día gane los cuatro grandes -ya lleva dos- o la típica pregunta sobre su extraño palmarés, que tiene no muchos torneos, seis, pero de un valor que la mayor parte de las tenistas no alcanzan. "Mucha gente me lo pregunta. Creo que ha sido una combinación de muchas cosas buenas que se han juntado. La verdad es que me gustan los grandes escenarios, los grandes torneos, y ha salido mi mejor tenis en esos dos eventos. Mucho mejor".

Sí, es obvio que cualquiera firmaría eso, generar dudas a lo largo de la temporada pero luego dar un zarpazo cuando llega la parte importante del año. "Es donde mejor juego, donde tengo más motivación y más ganas de hacerlo bien. No se sabe por qué pero ahí es donde juego bien", comentaba en una entrevista con Efe estos días.

Un potencial como el suyo es una bendición, pero también tiene rastros de pequeña condena. porque a ella siempre se le pedirá más que al resto de sus compañeras. "Se acuerdan mucho de las cosas malas y no tanto de las buenas pero forma parte del deporte al final. Siempre hay que estar compitiendo, en el ojo del huracán por decirlo de esa manera". No le beneficia que en el cuadro masculino aparezca Nadal, un jugador tan especial como ella en su juego pero con menos vaivenes en su carrera. A pesar de todo,

Foto: Garbiñe Muguruza, tras la victoria en Monterrey. (EFE)

"No es fácil, Rafa (Nadal) nos tiene muy mal acostumbrados, lo hace todo muy fácil. Realmente me encantaría, lo intento, a veces no se me da muy bien, pero siempre tenemos la ilusión de que pase". Hay un poco de resignación y pena en la frase, porque es duro cada temporada sentarse delante de los mismos periodismos que te recuerdan que en Madrid todo ha sido amargor y tener que buscarle una narrativa a esa sucesión de desdichas. La mejor manera de romper esa dinámica, la única quizá, es avanzando a las últimas fases del torneo.

Esa escalera, que tiene que ver con su juego, pero especialmente con su carácter, empieza de nuevo en Shuai Peng. La jugadora china, 39 del mundo, es una tenista de calidad, pero no debería de ser un escollo insalvable para la mejor raqueta española. La precaución, sin embargo, es del todo lógica. El pasado está ahí para recordar que Madrid no le es amable a Garbiñe, y Garbiñe llega para hacer que eso solo sea cosa del pasado.

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