GANA a bedene por 6-1 Y 6-3 EN PRIMERA RONDA

La suite de Nadal en Montecarlo inaugurada con Alberto III y su chinita a Federer

El jugador español Rafa Nadal demostró contra un rival menor que está en forma y volverá a ser candidato a todo lo mejor en esta gira de tierra batida. Aspira a su undécimo título en Montecarlo

Foto: Rafael Nadal supera su primera prueba contra Aljaz Bedene. (EFE)
Rafael Nadal supera su primera prueba contra Aljaz Bedene. (EFE)

Estar en Montecarlo como si estuvieses en casa es algo solo pensado para un reducidísimo número de personas. Es uno de los lugares más caros del mundo y, en consecuencia, más exclusivos. Así que es solo cosa de grandes millonarios o de deportistas famosos que triunfen en su prestigioso torneo de tenis o en el gran premio de la Fórmula 1. Gentes, en todo caso, a las que tampoco falta el dinero. De todos los que por allí pasean como si fuese su hogar, Rafael Nadal es de los más apreciados, tanto que le han hecho una suite.

Volvió a hacer la de siempre, ganar en primera ronda del torneo monegasco abusando de un rival menor que en el primer partido de tierra contra el español no sabe ni de dónde le vienen los tiros. La victima en cuestión era el esloveno Aljaz Bedener, un tipo no muy alto, no muy joven, no tan bueno como los top. Carne de cañón para el mejor jugador de todos los tiempos sobre la tierra batida. Uno al que arrasó con un contundente 6-1 y 6-3.

90 metros cuadrados de 'la suite Nadal'

Estos días Nadal es estrella en Montecarlo y va a eventos importantes. Sabes que eres un icono en una ciudad cuando el jefe de Estado acude a inaugurar una habitación de hotel en tu nombre. Y eso es exactamente lo que pasó cuando Alberto II se fue con Nadal a dar a conocer una 'suite' en un hotel de lujo, el Monte-Carlo Bay Hotel & Resort. Más de 90 metros cuadrados con raquetas usadas, fotos de la estrella, algún detalle más de memorabilia... hay tantos y tan diversos gustos en el mundo que eso puede incluso pasar por algo elegante. O igual la palabra es más bien distinguido, porque es poco probable que algo así se pueda encontrar en otro lugar.

Nadal camina con los pies firmes por el principado, algo lógico cuando has ganado su torneo en diez ocasiones. La cifra es la misma que tiene en Roland Garros y ambas marcan el máximo que cualquier tenista ha ganado nunca en ningún torneo. Donde otros no han llegando jamás, él lo ha hecho dos veces. En este nuevo ataque, el camino al undécimo título, había alguna duda. Estaban más o menos disipadas después de la Copa Davis, pero nunca está de más reforzar la buena imagen.

Rafa sale de una lesión, peor aún, de una recaída, pero viéndole contra Bedener es complicado pensar que ha pasado dos meses sin competir, que no sin entrenarse. Los fundamentos, la clave de todo, no se olvidan. Sigue teniendo esa derecha altísima, que pica en el suelo buscando el cielo haciendo casi imposible controlar los golpes de vuelta. Ese tiro es, fácilmente, uno de los dos o tres más letales de la historia.

En el resto de facetas el buen trabajo también se notan. Ahí están esas piernas que llegan a todas las bolas y esa inteligencia táctica por la que Nadal no se cortará de hacer el mismo golpe una y otra vez hasta desesperar al rival. Nadal juega contra tenistas, pero especialmente lo hace contra la paciencia de sus rivales. Porque puede no buscar las líneas, el tiro ganador, pero todas y cada una de las estrategias que despliega son pensando en el daño potencial que hacen ¿no es con todos así? No, hay otros muchos que más que pensar reaccionan y no pueden nunca mandar en los partidos. Porque el orden se llega desde la cabeza.

Montecarlo y el tributo a Nadal. (EFE)
Montecarlo y el tributo a Nadal. (EFE)

La mención a Federer

Tan a gusto está Nadal estos días que se ha permitido incluso tirarle una chinita a su rival de siempre, Roger Federer. Nada muy directo, todo con cierta elegancia porque su enfrentamiento, maravilloso en la pista, siempre ha sido un poco aburrido fuera de ella. Aburrido en el sentido de la pelea, porque ambos son cuidadosos con todo lo que dicen y están muy lejos de querer generar cualquier escándalo, por pequeño que sea.

"Dijo hace unos días que le gustaría volver a jugar en tierra conmigo al mejor de cinco sets, por lo que pensé que querría jugar Roland Garros. Unos días después dice que no jugará, hay un poco de contradicción ahí". No es exactamente un ataque con todas las naves, pero sí es un poco más de lo que acostumbra el balear. Cabría preguntarse hasta qué punto quiere Nadal que su máximo rival juegue algo así, al fin y al cabo no deja de ser un rival menos, pero para responder esa cuestión igual habría que irse a la historia, la huella que uno y otro dejarán en el tenis y lo que se recordará de ellos para siempre. El legado, que dicen los políticos con visión de estado.

Nadal, probablemente, se retirará con menos grand slam ganados que Federer, lo que da al suizo una ventaja evidente en la consideración del número 1 de todos los tiempos. Y así será, pero hay un argumento interno que beneficia a Nadal en la comparación entre ambos y es que ha ganado más enfrentamientos entre ellos. Su ventaja se cimentó en la tierra y se ha recortado en tiempos recientes, coincidiendo con el último renacer de Roger, pero también con el tiempo en el que al suizo le ha entrado alergia al polvo de ladrillo.

La sensación, además, es que en este último tramo de sus carreras la primacía es de Federer. No deja de ser un detalle menor, algo que necesita de mucho más análisis para llegar a una conclusión fuerte, pero cuando has llegado tan arriba ves el mundo entero y te puedes fijar en los más pequeños detalles.

Mientras tanto, y en ausencia de su rival de siempre, camina con porte aristocrático por Montecarlo. En un país así, tan suyo, haber ganado diez veces y tener una 'suite' a tu nombre es formar parte de la más alta nobleza.

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