"ahora solo pienso en disfrutar del tenis"

El renacer de Andújar: gana 1.670 puestos en la ATP para no olvidar que es tenista

El tenista conquense Pablo Andújar se impuso este domingo en Marrakech después de dos años de calvario por una lesión en el codo. Habla con El Confidencial sobre los cambios para volver a triunfar

Foto: Pablo Andújar, en un torneo reciente. (EFE)
Pablo Andújar, en un torneo reciente. (EFE)

No, no todos los torneos son iguales. No es lo mismo ganar en Roland Garros que un torneo menor, no es lo mismo el primero que el undécimo y no es lo mismo ganar como rutina que hacerlo casi tres años después de la última vez, contra todo pronóstico, y después de haber atravesado una enorme tormenta en forma de lesión de casi dos años. Pablo Andújar ganó el torneo de Marrakech y es poco probable que cualquier otra victoria supusiese tanto, porque no es solo haber logrado un ATP 250, un buen torneo, sino la prueba última y evidente de que vuelve a ser tenista profesional. Cuando has pasado tanto tiempo en el dique seco, la duda es razonable.

"Estoy muy contento, es una sensación que hacía mucho que no tenía, después de tanto tiempo sin poder competir se valora mucho más. No me lo esperaba, no esperaba ganar un torneo así otra vez. Muchas veces he pensado que no volvería a ganar". Pablo Andújar hablar por teléfono con El Confidencial, no es la primera llamada que le llega ni será la última en aparecer. Eso también es un síntoma del éxito, que vuelva a sonar y vuelvas a tener que explicar todo otra vez.

No solo llaman periodistas, también lo hacen los compañeros, que se acuerdan y felicitan, los médicos de estos meses contentos por el buen trabajo hecho... y en este caso, Feliciano López. Que podría haber ejercido como colega, que lo es, pero en este caso su mensaje tenía otro peso, el de anunciarle que tendría una invitación para el cuadro principal del Madrid Open. "Me llamó este mismo domingo para darme la sorpresa, le estoy tremendamente agradecido porque para mí es muy especial jugar en Madrid, tengo grandes recuerdos de este torneo. Fue un mensaje muy emotivo, me dijo que me lo merecía, ha sido espectacular. Solo tengo palabras de agradecimiento, no solo a Feli, también a Manolo [Santana] y a Gerard [Tsobanian]".

Andújar, con el torneo de Marrakech. (Facebook de la federación de Marruecos)
Andújar, con el torneo de Marrakech. (Facebook de la federación de Marruecos)

El cambio en el servicio

Marrakech es la última prueba de que la recuperación ha llegado a buen puerto. Ya unas semanas antes ganó un Challenger en Alicante. Y el ránking se movió en consecuencia, 1.824 el 12 de febrero, 606 el día 26 de ese mes, 598 al inicio de abril, 355 la segunda semana y ahora ya 154. 1.670 puestos en solo dos meses. Si no es un récord estará cerca. Nadie ganaba un torneo con el ránking tan bajo desde Hewitt en 1998.

"Te das cuenta de que el trabajo físico que has ido haciendo ha valido la pena. Jugar diez partidos en dos semanas no es fácil, se acusa el cansancio, pero ese challenger me dio el empujón para jugar así en Marrakech, un punto de confianza para desplegar mi tenis", explica. Juega ya sin dolor, o sin intenso dolor, lo cual es un avance bastante notable. "Obviamente algo noto en el codo, pero ya no me duele, no te digo que no me moleste, pero puedo jugar al 100%. Está controlado", dice Andújar.

Es complicado explicar hasta qué punto es difícil volver a una pista y dar el mejor nivel desde algo así, pero igual uno de los puntos a tener en cuenta es la necesidad que hay hasta de cambiar elementos del juego. Los tenistas profesionales aprenden desde la infancia a coger una raqueta y los distintos golpes, es algo muy complicado cambiar la mecánica, pero en determinados momentos no hay mejor alternativa que esa. "Había un momento en la flexión del codo en el saque que me molestaba, así que ahora intento no flexionarlo tanto y ganarle rango a esa molestia para que poco a poco pueda estar donde yo quiero", analiza Andújar.

"Yo nunca he sido un sacador, las cosas son así, pero poco a poco voy llegando a la velocidad de antes. Me faltan igual 10 o 15 km/h, pero creo que conforme pasen los torneos iré ganando eso también", remarca. Eso es un pequeño objetivo en una carrera en la que los objetivos han quedado de algún modo desdibujados. Porque lo que antes era importante, relevante y básico ahora no lo es tanto. Le pasa, para empezar, con la clasificación mundial y su salto de gigante. "Es una sensación muy bonita, pero no dejo de pensar en que el objetivo mío a principio de temporada no era ese, no era tener un número mejor en el ránking, era jugar sin dolor. Eso quería y yo creo que eso lo tengo que seguir guardando, siendo consciente de que ese es el objetivo y no otro. Lo que venga desde ahí…".

Un trabajador autónomo

Ganar en Marruecos, un lugar en el que su carrera se ha desplegado mejor que en cualquier otro, es un regalo pero no cambia el paso de Andújar, que sigue en esa filosofía de ir día a día: "De donde vengo no me puedo marcar otras metas, tengo simplemente que tratar de disfrutar con el tenis otra vez, que es lo que he hecho estas semanas. He sido capaz de jugar y de competir sin dolor, el calendario me lo marcará el ránking, pero no pienso mucho más allá".

La lesión le ha permitido, sí, permitido, cosas que son inimaginables para un profesional del tenis. "He podido vivir cosas que de otro modo no hubiese podido, me he casado, he tenido un hijo, he visto el crecimiento de mi hijo poco a poco. Son cosas que no ves si estás viajando y te ayuda a darte cuenta de que el tenis es parte de tu vida, pero no es tu vida entera", enumera.

Las circunstancias de una lesión, siempre penosas para un deportistas, son especialmente difíciles para los tenistas, que dependen solo de su trabajo y no de otras estructuras. Cuando un futbolista se rompe el club le sigue pagando al mes, cuando le pasa a un tenista se queda sin sustento inmediato. Ni siquiera de la federación o de la ATP, que si estuviese montado de otro modo igual sí podrían hacerlo. "Es un deporte individualista, somos trabajadores por cuenta propia, somos autónomos. No he pedido nada a la federación, pero tampoco creo que debiesen hacer nada, están para ayudar a chavales más jóvenes, no a un jugador que tiene parte de su carrera hecha".

Podrían, eso sí, hacer más sencilla la vuelta. Andújar intentó con su codo primero un tratamiento conservador cuando iba sobre el 40 del mundo, volvió a jugar a los cuatro meses y bajó mucho su ránking. Se tuvo que operar poco después y ahora el ránking protegido -una medida para que los jugadores lesionados puedan entrar en torneos de su nivel sin pasar previas- es demasiado bajo para aspirar a los cuadros principales de los torneos. "Quizá se tendría que ir caso por caso y ver las circunstancias concretas, igual podrían haberme dado un ránking protegido mejor. A mí este sistema no me ha beneficiado. Podríamos mirar de cambiar el ranking, quizá la puntuación uno de dos años, como pasa en el golf, para que el que salga no pierda tanto y pueda seguir entrando en los torneos. Sería una revolución muy grande, a mi me viene a la cabeza porque me ha pasado", dice.

Y así, comiéndose poco a poco el ránking, ganando torneos y, sobre todo, volviendo a sentirse tenista, se despide Pablo Andújar con una frase: "Espero que puedas seguir entrevistándome". Sabe, como todos los demás tenistas, que el sonido del teléfono suele ser un muy buen síntoma.

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