sorprendente derrota del suizo contra kokkinakis

El carrusel de Federer y Nadal: los número 1 delimitan el territorio con su calendario

Roger Federer perdió en la primera ronda de Miami y aprovechó para anunciar que este año no pisará la tierra. Nadal, que ha estado ausente en la gira americana, aprovechará al máximo la arcilla

Foto: Federer, en Miami. (EFE)
Federer, en Miami. (EFE)

"Estoy contento por él, porque haya aparecido en un gran torneo y haya sido capaz de demostrarlo". Roger Federer habla sin un ápice de ironía o similar. Acaba de perder en primera ronda de Miami y lo que le pasa por la cabeza es elogiar a su rival, alegrarse por él. Thanasi Kokkinakis, que así se llama el australiano que le eliminó en Miami, es uno de esos niños del circuito que nunca terminan de ganarse el respeto. Una victoria así puede darle un empujón para que el rendimiento se asemeje a su tenis. Federer le conoce, se ha entrenado con él un par de veces en Dubai y con eso tiene suficiente para desearle lo mejor. Con el suizo, ya se sabe, todo parece natural, también esos momentos en los que no se pone digno, como harían otros un poco más afectados.

Fue decir eso y contar que no le esperen en la gira de tierra. Ni Montecarlo, ni Madrid, ni Roma ni, por supuesto Roland Garros. Federer puede saltárselos, porque no le va la vida en ello. Cuando le pregunten dirá que es mayor y que tiene que descansar, que no se puede tomar el calendario como si fuese un niño... no recordará que en tierra es un jugador menos contundente y que allí hay una bestia, Rafael Nadal, a la que no tiene ni tiempo ni ganas para enfrentarse. El mejor jugador de todos los tiempos, porque eso es Federer, asume que en la primavera es una figura menor en comparación con el español. Lo cual es, quizá, lo mejor que puede llegar a decirse de Rafa, en sí mismo un deportista colosal.

Nadal, por cierto, que vuelve este lunes a ser número 1. No es el objetivo, pero se agradece. El mal resultado de Federer en Miami, con su sorprendente derrota en primera ronda, unido a que no fue capaz de revalidar en título de Indian Wells, ha ocasionado que baje un puesto en el ránking. En realidad, era una anomalía que el suizo se situase en esa posición tan distinguida, porque si nivel es regularmente excelente, pero el sistema penaliza a quien decide saltarse un grand slam y tres masters 1.000. Haber sido el top mundial, a pesar de esas vacaciones, es un hecho no suficientemente glosado.

A estos dos colosos el tema de la clasificación mundial ya podría serles secundarios, su pelea con la historia no se definirá por ello. A pesar de eso, que sería lo lógico, ambos dejan detalles de que no es así del todo, que también está en su ambición ese intento. Solo así se explica que Roger Federer apareciese en el torneo de Rotterdam, que en principio se salía de su calendario. Lo terminó incluyendo porque quería ser, de nuevo, el primero de todos los tenistas. Y lo consiguió, y con ello ser el más mayor en haber logrado nunca esa posición sobrepasando a...Nadal.

Federer felicita a Kokkinakis. (EFE)
Federer felicita a Kokkinakis. (EFE)

La promoción de la Laver Cup

Federer despeja así su agenda de los próximos meses, sin necesidad de dar mucha más explicación. Su primer tercio del año ha sido, una vez más sensacional. Victorias en Australia y Rotterdam, final en Indian Wells. En el segundo Master 1.000 del año, es cierto, ha fallado, pero la imagen general sigue arrojando la misma sensación, es invencible, casi invulnerable. Por eso da un poco de rabia que ahora desaparezca, porque pasarán meses hasta que se le vuelva a ver y porque tampoco saciará la curiosidad de saber si esta versión madura suya es capaz de arrinconar a Nadal en tierra.

A Federer la semana le dio para pasar por Chicago, donde este año se disputará la segunda edición de la Laver Cup, un torneo que él mismo impulsa. Le llevaron al United Center y recordó que entre sus ídolos de juventud están Pippen y Jordan, que para él es un placer poder jugar un campeonato en la catedral en la que ellos lograron seis títulos de la NBA. En la rueda de prensa apareció el alero. "Cuando le conoció tuvo mariposas en el estómago", decía un artículo en el New York Times sobre el encuentro entre Scottie y Roger. Otro que ha apostado fuerte por este evento es Rahm Emmanuel, el alcalde de la ciudad, antiguo jefe de gabinete de Obama. Chicago no tiene, hoy en día, ningún torneo de tenis importante.

Ahora, en todo caso, termina el tiempo de Federer. Momentáneamente. Es, en principio, el tiempo de Nadal, aunque en esto es lógico que haya dudas. Se retiró por una lesión muscular en Australia, algo que no parecía revestir de mucha importancia, pero que se ha complicado. Una recaída le ha mantenido fuera de su horario previsto, no estuvo en Acapulco, tampoco en Indian Wells. Las dudas son lógicas, lo que era una cuestión menor le ha tenido más de tres meses lejos de la competición. Es de esperar que ahora vuelva.

Rafa Nadal. (EFE)
Rafa Nadal. (EFE)

Nadal decidirá sobre la Davis

¿Dónde? Quizá en la Copa Davis. Sergi Bruguera, el capitán, ha hablado con él estos días por si le apetece jugar con España en Valencia entre el 6 y el 8 de abril. Le ofrece una semana de entrenamientos de nivel, que no tenga cambio de superficie, una competición que le guste y la opción de jugar los partidos que realmente quiera jugar. Puede ser una buena manera de volver a escena, aunque eso siempre será, finalmente, una decisión de Nadal y su equipo, que también puede preferir pasar la semana en Manacor entrenándose con normalidad.

Lo que es casi seguro es que la agenda de Nadal será la misma que siempre. Del mismo modo que Federer ha optado por descartar la tierra, una manera de optimizar su calendario, el español entiende que el modo de proceder es jugar tanto en arcilla como le sea posible. La temporada en esta superficie está especialmente cargada, los partidos suelen ser más largos, pero Rafa estima que es mejor competir todo. Eso incluye el Conde de Godó en Barcelona, un torneo menor en comparación con lo que suele disputar pero al que él es fiel.

A Barcelona le sumará Montecarlo y los obligatorios de Madrid y Roma, en lo que es una gira que le lleva a jugar durante un mes casi sin parar. Especialmente si gana, claro, aunque en el caso de Nadal lo difícil es imaginarle perdiendo en tierra. Todo esto desemboca en Roland Garros donde optará, si el físico lo permite, al undécimo título. Sigue resultando asombroso escribir la simple posibilidad. Nadie hubiese imaginado hace no tanto tiempo que esto era posible. Pero, por lo que se ve, lo es.

Por cosas como estas dice Caroline Wozniacki que los dos deberían ser número 1 del mundo, compartirlo amistosamente. La normativa no lo permite, aunque no se puede decir que la idea en sí tiene poca lógica, entre los dos se dedican a que en cada torneo haya alguien con el cartel de enemigo a batir.

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