GIRO DEL SUIZO PARA ARREBATARLE EL NÚMERO 1

El cambio de planes de Federer para asestar el gran golpe a Nadal

Ya no son ilusiones sino un plan bien trazado. Federer tiene como objetivo auparse al número 1 y apartar a Nadal del trono del tenis mundial

Foto: Nadal y Federer en la Copa Laver de septiembre del pasado año. (Reuers)
Nadal y Federer en la Copa Laver de septiembre del pasado año. (Reuers)

Ya no son ilusiones sino un plan bien trazado. Roger Federer tiene como objetivo auparse al número 1 del mundo, apartar a Rafael Nadal de la cima del tenis masculino y subrayar su ya reservada plaza en los libros de historia. Lo que un tiempo atrás era algo más que una quimera, liderar un deporte individual a los 36 años de edad, parece una cuestión hasta probable en manos del suizo.

De forma inesperada, y rompiendo la tendencia de reducir hasta lo necesario su calendario de torneos, Federer se introdujo en la lista de jugadores del torneo de Róterdam. Una cita de pista cubierta que el suizo no disputa desde 2013 y que ahora puede resultar capital para devolver al rey su corona. Un evento a medio camino entre Australia y los primeros Masters 1000 de la temporada, terreno en teoría a dedicar al descanso que toma un protagonismo absoluto.

¿Cómo se sentirá Roger para sumar citas a su calendario? ¿Qué recorrerá la mente del campeón para buscar más gloria tras coronar Melbourne? ¿Qué pensarán los rivales al ver ese hambre en los 36 años del jugador batir? Con la incertidumbre sobre su participación en Dubái, un paso clásico antes de tocar la primavera, Federer se encarga de mostrar la gasolina de su depósito.

La decisión del helvético esconde varios mensajes. Primero, que tiene una confianza amplia en la resistencia de su cuerpo, fresco a una edad donde muchos disfrutan la retirada. Segundo, y tras coronar en el Abierto de Australia con holgura su 20º major, el tercero en apenas doce meses, que el hambre no se sacia de Slam en Slam en la mente de un mito. Y tercero, por si la historia no fuera lo suficientemente impactante, que la primera posición del ranking es el último eslabón de un resurgir asombroso.

Si alcanza las semifinales, será número 1

Las cuentas para Federer son bien sencillas. Si alcanza las semifinales de Róterdam, un torneo que ha coronado en dos ocasiones (2005, 2012), arrebatará a Nadal el trono del tenis masculino. En un evento de cartel excepcional, donde también figurarán Stan Wawrinka, Alexander Zverev, o Grigor Dimitrov, la oportunidad para asestar un golpe sobre la mesa es evidente. Las 302 semanas al frente del ranking ATP, una plusmarca amplia en poder de Roger, puede tener una extensión en las próximas semanas.

En un curso 2017 donde la rivalidad entre Nadal y Federer revivió hasta lo impensable, la temporada tuvo una salvaguarda para el español. Aunque el duelo particular fue claramente dominado por el suizo, vencedor sin excepción en sus cuatro enfrentamientos, Rafa logró hacer suya la carrera de fondo: el mérito del número 1 mundial al final de curso. Con 31 años y 6 meses, Nadal se convirtió en el jugador de mayor edad de todos los tiempos en cerrar una temporada al frente de la clasificación. Un hito que Roger, un lustro mayor que el balear, luchó por hacer suyo hasta la última semana del año.

En un período donde ambos jugadores compiten por la historia, cada bocado mutuo sigue escribiendo una rivalidad inigualable. Sobre el papel, unidos al talento presente entre manos, los golpes puntuales de Roger serían lo común. Una subida circunstancial en los grandes torneos. Pero Federer no es común, y se ha encargado de demostrar una posible una pelea abierta a 52 semanas, siendo capaz de discutir a Nadal la batalla del fondo. Uno de los reductos en manos del mallorquín se encuentra próximo a cambiar de dueño.

La mirada de Federer sobre Nadal

Tras un curso 2017 donde ambos coparon los grandes títulos -se repartieron los cuatro Grand Slam e hicieron suyos cinco de los nueve Masters 1000- es posible que en 2018 el trono pase de uno a otro en varias ocasiones. Cualquier pequeño tropiezo resultará en una pérdida importante de puntos a aprovechar por el rival más directo. Pero el hecho es más profundo: que Roger sea capaz de mirar a los ojos a Nadal en una fase tan avanzada. Un hecho que resalta uno de los grandes activos de su carrera: la precaución y la preparación física.

La relación del suizo con la primera posición siempre ha reflejado la fortaleza de un carácter. Cuando levantó el título de Wimbledon en 2012, Roger volvió a levantarse después de ceder por primera vez el liderazgo del circuito ante Nadal. También, se convirtió en el primer jugador capaz de interrumpir un reinado de Novak Djokovic. Esa fuerza de los Balcanes que abrió como una cremallera en la cima del tenis los años de dominio de Nadal y el propio suizo. Ya por entonces, con 31 años en las piernas, el decimoséptimo Slam al cielo y una carrera de oro a la espalda, el mérito de Roger fue reconocido. De aquello hace ya más de un lustro.

El récord de Agassi

La importancia de subir al número 1 en febrero será relativa. Tocar esa posición en esta altura del año no es un objetivo sino más bien un mensaje. Un símbolo de vigencia de un deportista que ya compite por hacer más grande su leyenda. Un señal de disfrute para un jugador que ha asegurado tener voluntad de continuar en el circuito mientras las victorias sigan llegando. Dar un giro de timón y recargar el calendario desvela el gozo que lanza en volandas al suizo en estos momentos. Y es que para un jugador histórico, la opción de reforzar el mito es bastante real.

Si las 302 semanas al frente del ranking son una marca que roza lo inigualable -casi seis años ininterrumpidos en la primera posición de un deporte individual- el brecha que puede abrir en términos de edad es fundamental. Si Federer logra subir al número 1 tras disputar Róterdam lo hará con 36 años y seis meses, destrozando por más de tres años una marca de Agassi que lleva vigente casi tres décadas. El de Nevada ocupó por última vez el trono masculino con 33 años y cuatro meses, algo simbólico al lado del registro que puede anotar Roger.

En una temporada que empezó como la anterior, observando la fuerza de un mito dispuesto a quedarse, uno de los trucos más salvajes de todos. La rivalidad con Nadal no se reduce al cruce directo. Como en los viejos tiempos, el cara a cara ya se juega en la cima.

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