CHARLA CON EL MÉDICO DEL NÚMERO 1 DEL MUNDO

"Rafa terminó justo el año": el pequeño susto y la larga batalla contra el cuerpo de Nadal

El muslo derecho de Rafa Nadal decidió poner punto y final a la andadura del balear en el Open de Australia frente a Cilic. Su tenis estaba para llegar lejos en Melbourne, pero su no su físico

Foto: Nadal fue atendido por el fisioterapeuta durante su partido contra Cilic y luego acabó retirándose. (Reuters)
Nadal fue atendido por el fisioterapeuta durante su partido contra Cilic y luego acabó retirándose. (Reuters)

Cuando Rafael Nadal corría a por una dejada en los cuartos de final ante Marin Cilic, su cuerpo decidió que había terminado el Abierto de Australia. La asistencia del fisioterapeuta y los gestos de dolor precedieron a la persistencia del mallorquín, empeñado en continuar entre punzadas hasta asumir la bandera blanca como única salida.

En consecuencia, y tras pasar la noche entre interrogantes, el campeón de 16 grandes se sometió en la mañana del miércoles a una resonancia magnética en un hospital de Melbourne. Ni 24 horas después de abandonar la Rod Laver Arena entre los vítores de un gentío rendido a su entrega. La prueba, realizada sobre la pierna derecha de mallorquín, reveló una lesión de grado I en el psoas ilíaco, un músculo situado en la cavidad abdominal y en la parte anterior del muslo.

La dolencia forzará un reposo de tres semanas al mallorquín, que deberá atravesar un proceso de rehabilitación preventiva y regresar de manera gradual a los entrenamientos. Unos márgenes con los que se espera no modificar el calendario de torneos previsto para la temporada 2018, en cuya hoja de ruta destaca como próximo destino el torneo de Acapulco (México), que se celebra sobre superficie dura del 26 de febrero al 3 de marzo.

Nadal y su "buen pronóstico"

“Es una lesión que tiene un buen pronóstico”, explica a El Confidencial en conversación telefónica desde Melbourne el doctor Ángel Ruiz Cotorro, médico de la Real Federación Española de Tenis y galeno de confianza del número 1 mundial. “Siempre y cuando se hagan bien las cosas. Rafa tendrá que ir montando progresivamente cargas de intensidad, pero controlando no hacer movimientos que impliquen grandes impulsos o gestos muy explosivos”.

Una prevención contra la que Nadal remó en Melbourne, aferrándose a la pista hasta el último momento. Contra la voluntad de su equipo, pendiente desde el banquillo de un desenlace inevitable. “Estas lesiones musculares evidentemente se agravan”, advierte Cotorro. “Su primer instinto fue querer seguir. Se estuvo probando al principio, desde que comenzó a sentir dolor hasta que ya fue consciente de que no era posible”, señala el doctor sobre Rafa, que impuso durante seis juegos el hambre a las voces de su cuerpo. “Paró, pero no quería parar. Todos sabemos cómo es. Por fortuna lo dejó a tiempo, que es lo que debía hacer porque no tenía posibilidad de acabar”.

A diferencia de 2017, donde pudo realizar una pretemporada de dos meses hasta llegar en estado óptimo al inicio del curso, el balear emprendió la marcha en 2018 con una preparación mucho menos amplia. Un trabajo reducido con los rescoldos de un año titánico a la espalda. Una esfuerzo de 67 triunfos en 78 encuentros que le devolvió a la cima, pero también los aullidos de una rodilla que forzó su retirada en la Copa de Maestros y la incomparecencia en Abu Dabi y Brisbane en los albores del nuevo año.

Nadal terminó "justo" la temporada

“[Rafa] terminó la temporada pasada un poco justo y eso también planteaba dificultades a la hora de empezar”, indica Cotorro, que observó desde la cercanía cómo el mallorquín estrenaba el año en Melbourne, sin poder competir antes del Grand Slam 'aussie' por primera vez en su carrera. “Además, Australia es un torneo complicado porque hace jugar con condiciones extremas. Es un torneo especial”, señala sobre el primer 'major' del año, el torneo que ha asistido a las únicas dos retiradas (también en 2011, rodilla) del jugador de Manacor en eventos de esta categoría.

Así, y con la cautela que genera una lesión inédita, Nadal se asoma a un proceso de rehabilitación en el mes de enero, en plena rampa de lanzamiento. “Poco a poco iremos monitorizando todo para que la lesión esté controlada”, relata Cotorro, encargado de pilotar el consejo médico del número 1 del mundo. “Ahora tenemos que trabajar mucho muscularmente para recuperar la lesión y para que cuando la competición le exija flexibilidad él esté preparado. Es una lesión nueva en Rafa, aunque suele darse en muchos deportes de manera habitual. Aquí ha surgido en el quinto partido, después de pasar los momentos más exigentes. En un momento determinado se ha producido esta lesión. Debemos enfocarnos en intentar curarla”.

Los esfuerzos se orientan a sanar el psoas ilíaco, principal músculo flexor del muslo y encargado de la estabilización de la cadera. En un deporte tan dinámico como el tenis, con empleo constante del tren inferior, equivale a un pintor con lesión en la mano. Y con el paso del tiempo, con el desgaste de una pila de temporadas al hombro luchando por lo máximo, aumenta la necesidad de colocar al campeón entre algodones.

La condición física de Rafa

“Lógicamente la competición es muy exigente, a medida que pasan los años hay que tomar ciertas medidas. La condición física que Rafa tenía con 20 años es diferente a la que tiene con 32, después de una vida dedicada a la alta competición”, subraya Cotorro, que ha atendido la salud del balear durante gran parte de su vida en la élite. “Esto es algo lógico en el deporte profesional, igual que le sucede a Nadal le ocurre al resto de jugadores. Es cierto que el circuito es muy exigente y ahora, con la factura que el deporte va pasando a Rafa, se trata de regular la competición”.

En un circuito donde el 70% de los torneos se celebran sobre superficie dura, Cotorro coincide con la diana apuntaba por Nadal en la jornada de su adiós.

“Es obvio lo que está pasando en el circuito”, apunta el galeno, concorde en las reservas sobre el suelo. “Hay mucha gente que está lesionada, tanto en la parte alta del ránking como en la menos alta. Los problemas de la superficie dura ya sabemos cuáles son: es un tipo de pista mucho más exigente para el cuerpo, que transfiere un gran impacto a las articulaciones y al organismo. Mucho más que una pista de tierra, es obvio. Esto es un aspecto en el que hay bastante unanimidad desde el punto de vista científico”.

“Luego ya otra cosa es que en el circuito sea difícil de cambiar. Las afirmaciones de Rafa tienen todo el sentido del mundo. Nosotros estamos intentando regular la competición, desgastar lo menos posible al deportista, pero también es muy difícil cuando estás ahí arriba”, reconoce Cotorro. “Puedes controlar mucho, pero al final es una batalla difícil de ganar por el cuerpo. Llevamos muchos años tratando el campo de la prevención, intentando ver qué se tiene que hacer para proteger al deportista. Tenemos que inculcar estas precauciones desde jóvenes porque el tenis nos está ganando la batalla”.

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