CHUNG DERROTA EN TRES SETS AL SERBIO

El batacazo de Djokovic ante el 58 del mundo: "¿Cómo golpeas esas pelotas a la esquina?"

Novak Djokovic ha perdido sorprendentemente frente al surcoreano Hyeon Chung, número 58 del mundo, en la cuarta ronda del Open de Australia

Foto: Novak Djokovic tras perder con Chung. (EFE)
Novak Djokovic tras perder con Chung. (EFE)

“¿Cómo golpeas esas pelotas a la esquina? Es como ver a Djokovic, pero eres tú”, le preguntaba el entrevistador a pie de pista, nada más terminar el partido. “Solo intento copiar a Novak, es mi ídolo”, respondió el jugador surcoreano. Y una copia se encontró Novak en la cuarta ronda del Open de Australia. El serbio perdió 7-6(4), 7-5 y 7-6(3) ante Hyeon Chung, después de tres horas y veintiún minutos de partido. “Siempre que estaba en problemas salía con golpes increíbles. Desde el fondo de la pista. Era como un muro”, afirmó el serbio, en la rueda de prensa posterior, que no quiso hablar de su estado físico ni de su lesión en el codo. “Chung mereció ganar. No hay duda”, reconoció.

Chung es el número 58 del mundo, nada acorde al nivel del jugador de 21 años que tiene un físico inagotable para llegar a todas las pelotas y que, además, comete muy pocos fallos. En la tercera ronda ya ganó a uno de los favoritos, a Alexander Zverez, número 4 del mundo, y en cinco sets. Este lunes estaba para aguantar otros tantos. “Voy dos sets arriba, si pierdo, tengo dos más. Puedo jugar dos horas más, soy más joven que Novak”, dijo con una gran sonrisa Chung.

Se abre de piernas unos 160 grados si hace falta para devolver una pelota, corre de un lado a otro de la pista y mantiene la concentración en todo momento, también a la hora de cerrar el partido, cuando no le tembló el pulso e incluso pidió el calor del público levantando los brazos. Le felicitó Djokovic en la red, saludó al árbitro y se fue corriendo a la esquina del campo, donde estaban su entrenador Hyunjoon Suk y el resto de su equipo, y se arrodilló ante ellos.

Comenzó el partido con la luz natural del sol y el techo abierto del Rod Laver Arena, que tenía varios asientos vacíos. Pero Novak Djokovic parecía frío, descentrado:“Tuve un comienzo terrible”. Fallaba dos bolas a la red y cometía dos dobles faltas. El marcador reflejaba un 0-4 por a favor de Chung a los pocos minutos de iniciarse el encuentro. Entonces el serbio despertó, devolvió dos ‘break’ y primer set se decidiría en el ‘tie break’. Apretaba el puño Djokovic tras ganar el punto que empataba el partido. Andre Agassi y Radek Stepanek le animaban desde la grada, en ocasiones hasta de pie.

No obstante, no estaba todo hecho. Djokovic tuvo que jugar a un gran nivel. Agresivo pero con paciencia. Esperando el momento adecuado para atacar. Pero en ocasiones daba igual. Chung llegaba a todo y de vez en cuando respondía con un ‘winner’. Parecía entonces que había logrado lo más difícil y que, después de que el seis veces ganador del Open de Australia remontara tal marcador, su rival se vendría abajo mentalmente. No fue así. El jugador surcoreano siguió jugando al mismo nivel, no lo bajó ni una pizca y se llevó el premio. 7-6 a su favor. “Fue mentalmente duro y paciente. Fue bueno en esos momentos. No mostró debilidad”, reconoció Djokovic.

“¡Go Novak!” y “¡Come on Agassi!”

Pidió servicio médico Djokovic para ser atendido en el pie y, posteriormente, en el brazo, donde llevaba una manga compresiva para cubrir su codo. El espectáculo continuó para alegría del público, que en cuanto se dio cuenta de que el partido se ponía muy cuesta arriba para Djokovic dejó de animar tanto a Chung para apoyar también al serbio. “¡Come on Novak!”, “¡Go Novak!”, o un “¡Come on Agassi!”, se escuchaba desde la grada. También, había muchos gritos para Chung, incluso en (probablemente) coreano.

Hasta cuatro bolas de rotura de servicio salvó Chung durante el primer juego. Aplaudía Novak Djokovic el punto final que suponía el 1-0 a favor del surcoreano. “God job”, le gritaban desde la grada. 3-0, lo celebraba su equipo, no Chung que se mantenía serio y concentrado. Djokovic, por el contrario, se marchaba a la silla cabizbajo, aunque sin malos gestos. Mira al cielo tras haber perdido el juego en blanco. Se sienta en la silla y se cubre con la toalla. Parece no saber qué hacer ni por donde ‘meterle mano’ a su rival. Pero mantuvo la calma y la concentración. Sacó su garra de campeón y volvió a levantar una situación adversa. El marcador estaba 5-5. Siguieron los puntos larguísimos. Djokovic se reía tras algún punto de Chung, y negaba con la cabeza. Probablemente no esperaba esto. 7-5, Chung logró romper el saque del serbio en el momendo más adecuado.

Chung tras ganar a Djokovic. (Reuters)
Chung tras ganar a Djokovic. (Reuters)

El sol ya había desaparecido. Era de noche y llegó algo de frío. La gente se tapaba con toallas o incluso metía los brazos dentro de su camiseta de manga corta. No todo el mundo fue previsor y se trajo una chaqueta. No hacía el calor de días atrás. Pero aún quedaba una hora de partido por delante. Dos veces se rompieron el saque Djokovic y Chung. 3-3, y bola de ‘break’ para el tenista serbio. Punto larguísimo que dominó y terminó fallando Djokovic en la red. Lo hico todo magnífico menos el final. Se encoge y mira al suelo. Stepanek se revuelve en la silla y Agassi se levanta del asiento. Esta era una de las tres oportunidades que tendría Djokovic de engancharse al partido y romper el servicio al surcoreano. En las tres ocasiones salió adelante Chung, y en dos de ellas con cuatro puntos seguidos. Del 0-30 al 40-15. Djokovic se abría de brazos y miraba a su equipo.

“Let’s do this”, gritaba un aficionado que sujetaba la bandera surcoreana. Y eso hizo Chung en el definitivo ‘tie break’ para llevarse el partido y meterse en los cuartos de final. Su mejor resultado en un ‘Grand Slam’.

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