las mujeres no entrarían en este escenario

La reunión del 'sindicalista' Djokovic que pide más dinero para los (no las) tenistas

El serbio expulsó de una reunión obligatoria a todos los dirigentes del tenis para quedarse a solas con sus compañeros y arengarles buscando un trozo mayor del pastel e incluso apuntando a una huelga

Foto: Federer, Djokovic y Woznicki, en un evento en el Abierto de Australia. (EFE)
Federer, Djokovic y Woznicki, en un evento en el Abierto de Australia. (EFE)

Para sorpresa de todos, Novak Djokovic pidió a los oficiales del circuito presentes en la sala que se marchasen de allí. Quería quedarse a solas con sus compañeros, con los 150 tenistas que se encontraban en una reunión obligatoria del circuito, la única de esas características de todo el año y que se celebra antes de que empiece el Open de Australia. Junto a él, un abogado que le apoyaba en el discurso. Los tenistas, muchos de ellos al menos, no sabían lo que estaba pasando y, desde luego, no esperaban que la normalmente tediosa presentación terminase con un poco de drama.

Djokovic, que este lunes se ha despedido de Melbourne tras perder en tres sets frente al surcoreano Hyeon Chung, es el presidente de la Consejo de Tenistas y ha decidido que el tenis necesita de una nueva vuelta de tuerca. La reunión, secreta y con divisiones internas, ha sido informada por medios británicos, aunque el tenista serbio asegura que no fue para tanto, que solo hubo un intercambio de ideas entre los jugadores y que por eso pidieron a los dirigentes que se marchasen, para poder hablar entre ellos con comodidad. Los reportes, sin embargo, hablan de la proposición de crear un sindicato, de una hipotética huelga y de una conversación sobre dinero, que es un tema que a los deportistas profesionales no les gusta hablar en público. Quizá porque el serbio ha ganado en premios de torneos 110 millones de dólares en su carrera, y porque vive en Montecarlo, dos datos que hacen que cualquier conversación sobre honorarios vaya a aparecer como un pedigüeño. Aunque no tenga que ser necesariamente así.

Antes de nada, hay que entender cómo está organizado el tenis profesional. En los años 70 los jugadores se rebelaron y crearon la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) porque las federaciones nacionales tenían un control total del circuito y los pagos no eran en absoluto acordes con lo que generaban los deportistas. En los años 90 el consorcio, en el que también están incluidos los torneos, se hizo con el control casi total del tenis mundial, pues el circuito profesional se dirige desde la ATP salvo los cuatro torneos de Grand Slam, que van por libre y cada vez son más lucrativos. El problema, en este caso, es que esa asociación con los torneos ha dejado de ser, al menos desde el punto de vista de algunos tenistas, una asociación productiva. Los jugadores, el centro de todo, quieren más.

Más dinero, que los torneos son ricos

Djokovic y su abogado dieron un dato que, probablemente, empapó más que ningún otro a sus compañeros: los tenistas reciben un 7% de las ganancias de los torneos de grand slam mientras que los jugadores de la NBA están casi en un 50% del beneficio neto de la liga. ¿La diferencia? Pues que en las ligas americanas hay un sindicato fuerte de jugadores y una negociación colectiva en la que siempre está de fondo la posibilidad de una huelga. Los tenistas, quizá por ser un deporte individual, van a su aire.

Cierto es que en los últimos años los premios de los grandes torneos se han disparado, aunque los jugadores alegan que no en el mismo porcentaje que los ingresos que estos están experimentando. El tenis masculino es un negocio de lo más rentable, también porque en los tiempos recientes han estado compitiendo los mejores tenistas de todos los tiempos. Federer, Nadal o el propio Djokovic han devuelto al deporte a la primerísima línea. La existencia de tres jugadores así, con su éxito y su carisma, ha propiciado patrocinios antes imposibles y unos derechos de televisión récord año a año. Y consideran que no han visto suficiente dinero si se tiene en cuenta el peso que tienen en el éxito actual del tenis.

Djokovic y sus aliados se escudan, además, en que no quieren tanto una subida para los mejores jugadores sino para los que están más allá del número 100. Estiman que en esas posiciones ganarse la vida con el tenis es complicado y que un incremento en las primeras rondas de los torneos podría hacer más sencillas las cosas a un buen número de deportistas que, además, tienen que pagarse entrenadores, fisioterapeutas, desplazamientos y alojamientos. La comparación más directa, con el golf, relata que el otro deporte tiene una mejor salud financiera y que hasta el número 200 del mundo viven sin problemas con las ganancias en el circuito. "Ahora mismo los cien primeros tienen para vivir, queremos que haya más jugadores en esa situación", verbalizaba en 'The Telegraph' Kevin Anderson, finalista en el último US Open y vicepresidente del consejo de tenistas.

Federer, en principio, está en contra

La opción de una huelga es complicada, aunque hay idea de hacerla el próximo año en Melbourne si las cosas no han cambiado. Para ello antes tendrían que constituirse como sindicato, pues en su formato actual la ATP es a la vez unión de jugadores y patronal, una organización que por su naturaleza no puede forzar un paro laboral. Sería en el Abierto de Australia lo cual es algo curioso, porque en la misma reunión, cuando aún estaban los encorbatados en la sala, se había anunciado que los premios del torneo se doblarán en los próximos cinco años. El motivo de plantear la huelga en Australia tiene que ver con las leyes del país, que lo harían más fácil que en Londres, París o Nueva York.

Es difícil de saber con exactitud, pues la reunión fue un cónclave, quiénes se alinearon a favor de la idea y quienes la ven con malos ojos. En principio, Federer está en contra y Nadal, que se tuvo que ir antes de que terminase, tampoco parece estar muy en esa sintonía. Murray, sin embargo, suena a favor. Estaba presente a pesar de que se podría haber evitado el trago por su reciente operación de cadera. Jugadores como Simon o Troicki han dicho en público que apoyan la iniciativa de Djokovic, algo un poco hilarante si se tiene en cuenta que el serbio ha asegurado que no hay propuesta alguna y que todo se está saliendo de madre. También se baraja que Zvererv, quizá el futuro más claro del tenis, se encontraba entre los más activos de la reunión y que tomó la palabra en varias ocasiones. Él lo niega, pero esto no deja de ser un juego de espejos en el que nadie parece tener ganas de decir toda la verdad.

La igualdad y el tenis femenino

Todo esto se refiere, única y exclusivamente, al circuito masculino. Y ahí viene otro de los problemas, o de las reclamaciones que, probablemente, traerá más cola. Porque es público y notorio que unos cuantos jugadores, Djokovic incluido, están en contra de que en los últimos años se hayan equiparado los premios en el tenis masculino y el femenino. Es la caja de Pandora, pues por más decididos que estén a jugar esas cartas también saben que la opinión pública frunce el gesto cada vez que el tema se trata.

"Yo sobre ese tema ya no hablo, porque me decepciona la cobertura que le dan los medios, pero mis opiniones no han cambiado", expresaba Gilles Simon uno de los líderes de la revuelta. En 2012 su frase era que "la igualdad de salarios no es algo que funcione en el deporte, el tenis masculino es más atractivo que el femenino". Algo no muy diferente a lo que expresó en 2016 el propio Djokovic: "Las estadísticas dicen que tenemos más espectadores, las mujeres tienen que pelear por lo que ellas crean que merecen, pero nosotros atraemos más atención, vendemos más entradas y por eso creo que los premios tienen que distribuirse justamente". Esa palabra, justamente, no se refería a igualitariamente, por descontado.

En la reunión el tema no salió, o por lo menos no parece que saliese, pero se da por descontado que será uno de los caballos de batallas de ese sindicato de hombres tenistas si llega a fraguarse. Es algo curioso, porque el propio tenis vende la igualdad como algo deseable y se recuerda que en el resto de deportes no se da algo ni parecido, lo cual es en sí mismo imagen de marca. Comentaristas británicos enfatizaban estos días que tampoco Djokovic vende lo mismo que Federer, pero el que gane el torneo se llevará el máximo premio sin importar todo lo demás. El tema es, cuanto menos, peligroso. Pero es una batalla que se luchará. Como la del sindicato, la huelga y demás. Quien sabe si meterán por medio algunas cuestiones más puramente tenísticas, como el desmesurado calendario de torneos que obliga a unos esfuerzos físicos extremos. Todo está en la mesa ¿habrá de verdad fuerza para cambiar las cosas?

Tenis

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios