CARLOS MOYÁ DA LAS CLAVES A EL CONFIDENCIAL

Cómo Nadal vence sus tres 'barreras' (edad, lesiones y dudas) para un histórico número 1

Carlos Moyá ha charlado con El Confidencial para tratar de poner más luz al resurgimiento de su pupilo Rafa Nadal. Además de su mentalidad, dosificar y elegir bien el dónde y cuándo han sido claves

Nadie en el mundo del tenis había terminado una temporada en la primera posición una vez cumplidos los 30 años. Todo un ejemplo de tenacidad. Nadie, tampoco, había recuperado el número 1 al cierre del curso hasta en tres ocasiones. Una lección de perseverancia. Y ningún hombre, ni siquiera uno desde la implantación del ranking en 1973, logró auparse de nuevo al puesto de cabeza cuatro años después de perderlo. Ninguno. Hasta que llegó Rafa Nadal y convirtió en currículo un puñado de imposibles. Su gesta le ha retratado y ha logrado asombrar hasta a su gente cercana, como su entrenador Carlos Moyá. Y no para, este jueves se metió en cuartos de final del torneo de París.

“Ser número 1 en cuatro finales de año no consecutivos y recuperarlo tres veces es algo increíble. Creo que es un resumen de lo que es Rafa”, señala a El Confidencial el exnúmero 1 Carlos Moyà, socio directo en la nueva ascensión del balear hasta la cima. “Es un ejemplo de lo luchador que es. Es un ejemplo de la calidad que tiene. Del mérito después de dos años sin poder jugar su mejor tenis por distintas razones”, rememora sobre un 2015 plagado de inseguridades mentales y un 2016 cruel, condicionado por una muñeca izquierda que aulló cuando Nadal recuperaba el nivel de juego. “Lograr esto es algo espectacular, sobre todo habiendo ganado dos Grand Slams. Este logro resume el carácter de Rafa, su espíritu ganador y sus ganas permanentes de ganar y evolucionar”.

Dosificar y elegir bien, la clave de Nadal

¿Cuál es la fórmula? ¿En qué se apoya un resurgir de este tipo? “Es difícil enumerar solamente una clave”, apunta Moyà, tratando de arrojar luz a una resurrección portentosa. “Creo que todo empieza por la calidad del jugador, por voluntad que demuestra. Ese intentar dar un paso más cada día le lleva a lograr lo que ha conseguido este año”, relata el mallorquín, volcado junto a Nadal desde una pretemporada amplísima para buscar el mejor nivel. “Ha jugado un gran tenis desde el principio. Ha competido muy bien casi en cada torneo que ha jugado. En los que no ha jugado tan bien ha podido competir. Los que ha jugado bien, los ha terminado ganando. Ha sido un año con pocos altibajos a falta de dos torneos para acabar la temporada. Poder hacer todo el calendario, dosificando y eligiendo bien los torneos que jugar ha sido clave”. Apuntar exclusivamente al centro de la diana.

Situar elogios en una trayectoria de oro parece complicado, y ahí radica la altura de lo conseguido. “Es uno de los grandes logros de su carrera, sin ninguna duda” asegura Moyà, situando a buena altura el esfuerzo en la línea temporal de Nadal, uno de los grandes jugadores de todos los tiempos. “El mérito que tiene conseguir esto a estas alturas, y tras las dificultades que ha atravesado en estos últimos años, es tremendo. Es el primer año que estoy con él y es verdad que es algo impresionante. Poca gente se esperaba que Rafa pudiera lograr lo que ha conseguido este año”, asegura Moyà, poniendo en perspectiva el tamaño de la gesta.

Porque la toma de la cima se produce a contracorriente: sobrepasando cualquier expectativa, sorprendiendo incluso al círculo más cercano. “Volver al número 1 no era una meta principal a principio de año”, asegura con transparencia Moyà, que recibió a un jugador en el número 9 mundial y detenido en el mes de octubre. “Ni siquiera era un objetivo abiertamente en el equipo, aunque estaba convencido de que se podía conseguir”, señala Carlos, una figura de fe inquebrantable en el esfuerzo de su pupilo. “Cuando a medida que pasan los meses los resultados van llegando y ves que los demás, salvo Federer, no están jugando a su mejor nivel, se replantean los objetivos. Ahí pasa a ser una prioridad, sobre todo tras ganar el US Open”, asegura un Moyà consciente, que desgrana cómo la primera posición del ranking pasó de ser una opción secundaria a ser un alimento moral de primer orden.

Tranquilidad antes del Masters

Ante la adrenalina del cierre de temporada, la calma del trabajo bien hecho. En el tramo del curso históricamente más adverso, Nadal compite con la conciencia de haber remarcado su lugar al frente del vestuario. De tener la autoridad de su parte antes de competir por los últimos grandes torneos de la temporada. Un aspecto importante para el español, que siempre estuvo más cerca de coronar la Copa de Maestros (finales de 2010 y 2013) cuando tuvo el primer puesto entre las manos.

“Era importante cerrar ese número 1 antes de ir a Londres”, señala Moyà al colocar la mirada en la última parada del calendario. Un vistazo precoz con dirección a la capital británica, donde intentar lanzarse a por mayor logro ausente en la vitrina del balear. “Conseguirlo estando todavía en París y faltando el Masters puede ayudarle a jugar más relajado. Así podrá intentar jugar lo mejor posible y, por qué no, a sumar más torneos en su palmarés”.

Así, y con las piernas plantadas en el Masters 1000 de París-Bercy y la mente preparada para la Copa de Maestros de Londres, un Nadal que busca desafiar sus propios límites con una receta tan simple como exigente: la capacidad de ilusionarse a cada paso.

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