se impuso por 6-3 y 6-2

La carrera de Garbiñe por el número 1 da un salto al ganar a su antagonista Pliskova

La jugadora española venció a la checa, que la había derrotado en sus últimos seis enfrentamientos, en un recital de tenis y cabeza fría. Disputará la final en Cincinnati

Foto: Garbiñe, en el partido contra Pliskova. (EFE)
Garbiñe, en el partido contra Pliskova. (EFE)

Se hace camino al andar, poco a poco, paso a paso. Garbiñe Muguruza es este agosto una mejor jugadora de lo que lo ha sido nunca. Esto no es sinónimo de que vaya a ganar siempre, ni Federer ni Serena son capaces de asegurar algo así, pero es evidente que está en mejor posición que nunca para alcanzar la victoria. Su tenis, exuberante, siempre estuvo ahí, pero por fin parece que la cabeza también viaja siempre, con regularidad, en la misma dirección.

La sonrisa al terminar su partido contra lo dejaba muy claro. Eliminaba a la número 1 del mundo, una pegadora colosal, en dos sets que no fueron sencillo pero tampoco una tortura. Con el juego muy fluido consiguió salir de uno de los mayores retos que propone hoy el tenis pues Pliskova es una de las mejores pegadoras del circuito. La checa es, también, o era por lo menos hasta este partido, la kriptonita de Garbiñe, siempre que se enfrentaba a ella terminaba perdiendo.

El problema contra Pliskova es que la checa es una excelente sacadora, que es probablemente el flanco en el que más daño siente Muguruza. A la española le gusta imponer su ritmo desde el principio, hacer que la pelota corra mucho y sacar a su rival de la pista, algo que no puede hacer cuando empieza el punto de la rival a grandes velocidades.

Llevaba seis derrotas consecutivas contra ella, como si fuese incapaz de buscarle las cosquillas. En esos partidos solo había sido capaz de levantarle dos sets, algo realmente curioso cuando se trata de Muguruza, una de las mejores tenista del planeta. Todo eso era a lo que se enfrentaba en la central de Cincinnati y todo eso es lo que derrotó con una demostración de fuerza como pocas.

Hay, también, una clave para haber encontrado la respuesta. La propia tenista lo dejaba claro al terminar el partido: la concentración. Parece otra Muguruza desde Wimbledon, la victoria en la hierba londinense ha revitalizado a la tenista que ahora parece mucho más consciente de su lugar en el mundo. Este deporte le pertenece, lo juega desde niña y es una maestra con una raqueta en la mano. Desperdiciar su talento sería un pecado venial.

Nueva York y el número 1

Ahora está en la final del torneo de Ohio, el último escalón para seguir redondeando un historial curioso. Garbiñe tiene tantas victorias en grand slam como en el resto de torneos del circuito, algo que es claramente una anomalía. De alguien que ha ganado dos grandes se espera más, se entiende que prácticamente todas las semanas tiene que situarse en posiciones para ganar y en algunos casos llevarse el gato al agua. A Muguruza le ha faltado definirse en los días en los que la gloria no era tan alta.

Esta victoria ante Pliskova, de amplio prestigio, acerca también una de las ideas que ronda la cabeza de Garbiñe: el número 1. En este momento de indefinición por la ausencia de Serena las mejores tienen oportunidad de probar el trono. Lo ha hecho la checa, que esta semana reina en la lista de la WTA. Puede hacerlo, sin duda, Garbiñe Muguruza. Es más, mirando su palmarés lo extraño sería que no lo llegase a conseguir en algún momento. El tenis está ahí.

Otro de los retos, siempre lo es en un tenista, es el próximo grand slam. Nueva York espera en septiembre y las certezas, en este caso, son escasas. La Gran Manzana se le resiste a Muguruza, que el año pasado decía que la ciudad le abruma porque ella es una chica modesta. No pasó de segunda ronda. En realidad, y mirado con frialdad, no hay ningún criterio objetivo por el que no pueda lograrlo. Garbiñe ha demostrado sobradamente que no tiene problemas para las pistas duras -en realidad, con ningún tipo de pista- y en su estado actual de forma acudirá entre la lista corta de favoritas.

El número uno, Nueva York, ganar este torneo de Cincinnati. Paso a paso va haciendo camino. Con la cabeza fria es capaz de todo, su tenis no tiene límites.

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