figura clave en el éxito de la española

Conchita Martínez meció mejor que nadie la cuna de la inquieta Garbiñe Muguruza

La entrenadora de Garbiñe Muguruza ha jugado un papel determinante, guiando a su pupila hacia un éxito histórico para el deporte español

Foto: Conchita Martínez (c) ha sido una figura fundamental para entender el éxito firmado por Garbiñe. (EFE)
Conchita Martínez (c) ha sido una figura fundamental para entender el éxito firmado por Garbiñe. (EFE)

Fue hace menos de un mes, el pasado 28 de junio. Era la antesala de Wimbledon y sufrió una derrota humillante. Un 6-1 y 6-0 que la dejó muy tocada. Aquel día, en la jornada inicial del torneo de Eastbourne, la checa Barbora Strycova pasaba por encima de una Garbiñe Muguruza desconocida, decepcionante. Nadie, o muy pocos, pensarían entonces que la nuestra levantaría el trofeo de Wimbledon apenas unos días después. Se presentó en el gran torneo con solo tres triunfos sumados en hierba este año, pobre bagaje que no invitaba al optimismo. Dos días después de ser barrida de la pista, una decisión comenzó a mutar la vida de la española. Anunciaba que sería Conchita Martínez la encargada de guiarla durante el torneo, algo que ha sido determinante. Ahora es la nueva reina del tenis, el gran trofeo ya está en su poder...

Todo ha cambiado en la mente de Garbiñe durante estas dos semanas. Su tenis siempre está ahí, listo para entrar en acción, pero cuando no se alinea de manera conveniente con su cabeza, las nubes lo nublan todo. Ha sido Conchita clave para que el cielo se despejara por completo, para que la tenista española se dedicara a jugar, olvidándose de esos detalles que muchas veces la penalizaron. Ha centrado todo su potencial en el rectángulo, nunca más allá de las líneas. En muchas oportunidades perdía la concentración por una cosa u otra, casi siempre cuestiones pequeñas, pero que reventaban su concentración. En esta edición de Wimbledon todo ha sido diferente. Ni un mal gesto, ni una mala cara. Solo tenis.

Buen rollo

"Me transmite buen rollo", ha dicho más de una vez Garbiñe al referirse a la actual capitana de Copa Davis y Copa Federación. Siempre hubo una conexión especial entre ambas. Conchita siempre supo tocar esas teclas que pusieran en marcha la brillante maquinaria de la jugadora nacida en Caracas. Antes de que arrancara esta última edición de Wimbledon, Muguruza se encontró con un problema: su entrenador, Sam Sumyk, no podría estar a su lado por su inminente paternidad. No dudó ni un solo instante, contactó por teléfono con la entrenadora de inmediato. No fue una llamada de auxilio, pero casi. Entendió que era la mejor, tal vez la única, solución adecuada para resolver el imprevisto problema.

"Garbiñe debe concentrarse en el tenis", aseveró el pasado mes de mayo Conchita Martínez refiriéndose a la que ha sido alumna suya en esta edición de Wimbledon. La máxima es muy simple, pero en el caso de Garbiñe tiene una compleja aplicación. Se sabe desde hace mucho tiempo que tiene el potencial suficiente para ganar a cualquiera y en cualquier situación, en cualquier superficie. Le sobra talento, le sobra tenis… "Es difícil organizar la mente después de ganar Roland Garros", reconoció en su momento. "Es un 'boom' mental", remató Muguruza. Lo que ha conseguido Conchita es colocar todas las cosas en su sitio en la cabeza de la campeona. Sin palabras más altas que otras, simplemente aplicando cordura, haciéndole ver que solo debe tener presente lo que suceda en la pista.

Cuando antes veía problemas en cualquier rincón, en este torneo solo ha pensado en soluciones. Desde la grada, Conchita solo ha transmitido confianza y tranquilidad a Garbiñe, por descontado esos consejos tenísticos que simplemente han potenciado el juego de la campeona. Siempre con mesura, con sosiego. El tenis español vivió momentos de gran convulsión, con muchos frente abiertos. Al final la solución fue Martínez, persona que se ganó a hombres y mujeres cuando diferentes batallas ensuciaban el deporte de la raqueta en España. Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español (COE), fue concluyente en su momento: "Tiene mucho sentido común y una gran sabiduría. Llevará la tranquilidad al tenis español". Así fue, también con Muguruza ahora.

Fuerte carácter

El carácter de Garbiñe ha bajado muchos grados durante el torneo. Conchita lo ha templado, ha conseguido que en ningún momento se viera a su discípula cargada de tensión, no ha firmado ni un mal gesto. Nada que ver con episodios del pasado, cuando chocó frontalmente con Sam Sumyk. Trabaja bajo la tutela del reputado técnico francés desde otoño de 2015 y con él ganó Roland Garros, pero diferentes episodios han marcado su relación. Ásperos choques a la vista de todo el mundo, como el protagonizado en Miami el pasado mes de marzo. Durante un partido que la enfrentaba con la estadounidense Christina McHale, Garbiñe estalló: "Don’t tell me to shut the f... up ever again". Traducción: "No me vuelvas a decir que cierre la p... boca".

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A partir de ahora todo volverá a su sitio. Conchita Martínez regresará a sus quehaceres como capitana de hombres y mujeres, mientras Garbiñe volverá a ponerse a las órdenes de Sam Sumyk. Pero su explosión en esta edición de Wimbledon seguramente supondrá, o debería al menos suponer, un nuevo punto de partido para la española. La oscense, con 22 años, triunfó sobre la hierba en 1994 y ahora repite desde la grada. Los caminos de entrenadora y tenista se han juntado en el momento justo, cuando la nacida en Venezuela solo veía sombras a su alrededor, cuando su tenis no fluía como debía. Todo se alineó durante estas dos semanas inolvidables para Garbiñe. El temperamento de Muguruza solo apareció a la hora de jugar al tenis, sobre todo gracias a una persona que ha sido fundamental. Y lo seguirá siendo.

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