Conchita Martínez, el 'parche' temporal que ha revolucionado a Garbiñe
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a un paso de la final de wimbledon

Conchita Martínez, el 'parche' temporal que ha revolucionado a Garbiñe

La que fuese la segunda mejor jugadora del mundo en 1995 consigue cambiar el rumbo del juego de Garbiñe que podría pasar a la final si le gana el jueves a Rybarikova

placeholder Foto: Muguruza celebra su pase a la semifinal. (Reuters)
Muguruza celebra su pase a la semifinal. (Reuters)

Garbiñe Muguruza consigue el 'match point' del partido después de un 'ace'. Svetlana Kuznetsova no consigue devolver la bola y la jugadora española está a un minuto de conseguir su pase a la semifinal. 40-30. Muguruza lanza y la rusa esta vez sí lo consigue, pero la pelota decide ir más allá de la línea de fondo. La española mira al cielo y levanta los brazos, está en la semifinal. En el palco: Conchita Martínez, su nueva entrenadora, que ha conseguido que Muguruza vuelva al Top-Ten.

Sam Sumyk es el entrenador habitual de Muguruza, pero está a punto de ser padre. Motivo que le ha obligado a ausentarse de Wimbledon. En su lugar, telefoneó a la única tenista española que ha levantado la bandeja Venus Rosewater Dish. Lo hizo en 1994 en este mismo escenario: el All England Club. Conchita está sintonía con la tenista española. Es la capitana de los equipos de la Copa Davis y, desde 2013, de la Copa Federación de España. Además, es la artífice de que Muguruza vista la equipación con las franjas de la selección española y no la venezolana. Ella nació en Caracas. Ahora, está consiguiendo que la alumna iguale a la maestra: catorce golpes ganadores frente a quince errores no forzados actualizan el perfil de la nueva Garbiñe. “Por el hecho de jugar en hierba está muy agresiva, buscando sus golpes, quitando el tiempo a las rivales, y eso ayuda mucho", dijo su nueva maestra.

placeholder Muguruza golpea la pelota en Wimbledon. (Reuters)
Muguruza golpea la pelota en Wimbledon. (Reuters)

El juego de Muguruza vuelve a fluir

Muguruza rompió en agosto del año pasado con el entrenador de toda su vida, el vasco Alejo Mancisidor. Con Sumyk llegó a ser la segunda mejor tenista del mundo y con 23 años, está a un paso de la final del Wimbledon del sábado. Es su tercer Grand Slam del año y, tras acumular doce meses sin pisar una final, se marchó a la decimoquinta posición del ranking mundial. Situación con una doble perspectiva: puso en el punto de mira la actuación de Sumyk lo que ha permitido la revulsión con la llegada de Conchita. Con su frescura como líder, han aparecido nuevos aspectos técnicos que ya le aseguran la octava posición en el ranking mundial. Si consiguiese el título escalaría hasta la cuarta posición.

Ahora, es capaz de improvisar cuando el partido se complica. A su habitual subida a la red, como hizo cuando derrocó a la número uno del mundo Angelique Kerber, se le une su iniciativa recuperadora. Aspecto técnico que sacó a la luz en su pase a semifinal cuando Svetlana estaba jugando en profundidad. Su decisión fue defender de forma agresiva y no bajar la intensidad en ningún punto del partido: “Y esa es la clave para no ir dejando la bola corta”, analizó Conchita.

placeholder Conchita Martínez en la grada viendo jugar a Muguruza en Wimbledon. (EFE)
Conchita Martínez en la grada viendo jugar a Muguruza en Wimbledon. (EFE)

Muguruza logró el año pasado ganar Roland Garros bajo las órdenes de Sumyk, pero su juego no fluyó desde entonces hasta ahora. Otro de los motivos por los que se rumorea que la tenista española ha bajado su rendimiento: la presión. “Trato de pensar lo menos posible e ir a por ellos”, declaró Muguruza tras su último partido. Su mente es su máxima enemiga y, al parecer, su autoestima cayó empicado. En este sentido, la llegada de Conchita le ha ayudado a digerir su conquista en París y a fortalecer el interior de Garbiñe: “Su determinación y confianza es una mejora que hay que destacar”, dijo su entrenadora tras eliminar a la número uno del mundo.

El futuro de Conchita Martínez

Sumyk y Conchita están en continua comunicación vía telefónica. Su entrenador no se pierde ni un instante de cada partido de la española. La que llegó a ser número dos del mundo en 1995 le envía informes sobre la condición física de Muguruza, mientras que Sam le devuelve análisis de sus rivales. La próxima: la número 87 del mundo, Rybarikova. Este las doce del mediodía. Y ante la revelación de Conchita: “De momento es algo temporal, no sé qué va a pasar después”, dijo su pupila; “El futuro no lo sé”, respondió Conchita.

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