La clasificación amarga de Nadal por la lesión de Almagro: "Me he hecho mierda"

El partido marchaba 3-0 a favor del balear cuando se lesionó su rival. Un chasquido en la articulación impidió al murciano continuar jugando en las pistas del Foro Itálico

Foto: Almagro recibe asistencia ante la mirada de Nadal. (EFE)
Almagro recibe asistencia ante la mirada de Nadal. (EFE)

En el cuarto juego del partido la rodilla de Nicolás Almagro dijo basta. El jugador murciano había perdido los tres parciales anteriores, estaba compitiendo contra un huracán en forma de Rafael Nadal, pero ni siquiera pudo pensar en recortar la ventaja adquirida. Nadal, que le conoce y mantiene buena relación con él, se fue al otro lado de la red. Los fisioterapeutas acudieron raudos al lugar pero no había mucho que hacer.

Los médicos le dijeron que no podía jugar más, el problema está en la rodilla. Su cara de preocupación era evidente, como también lo era la de Nadal. Pocos saben mejor que el balear los problemas que puede llegar a tener una rodilla. Él no se la ha roto, ha tenido problemas de otro calibre, pero entiende bien que esa articulación es la más compleja para un tenista, que los problemas que de ahí pueden surgir son tan variados que un momento como ese solo puede arrojar miedo.

"Me he hecho mirerda. Me he roto la rodilla". Nico Almagro no tenía ninguna duda cuando le ocurrió. Los jugadores son conscientes de todo lo que les pasa, el sonido de una rodilla es inconfundible para un profesional. Nadal acudió a consolarle, a preocuparse por él y el murciano le constató lo que él mismo ya sabía: que era una lesión y probablemente grave.

Nico Almagro ha tenido mala suerte, como todos los deportistas que se enfrentan ante el horror de una grave lesión. Era un jugador en el camino de vuelta, después de un par de años en los que no terminaba de encontrar la forma óptima para desplegar su jueo. Talento no le falta, a lo largo de su carrera ha demostrado tener golpes sobrados para estar entre los mejores, tanto es así que pasó un tiempo entre los diez primeros del ránking mundial.

A veces le ha fallado el físico, otras muchas la cabeza. Almagro tiene fama de volátil, de no saber calmarse en los momentos importantes. Y el último ejemplo no queda muy lejos, tan solo la semana pasada cuando tuvo muy buenas opciones de derribar a Novak Djokovic en Madrid y no lo consiguió. Sus ausencias en el tercer set hicieron que el serbio mantuviese un poco más de vida, aunque se le terminó unas rondas después, cuando le tocó cruzarse con Nadal en semifinales.

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Era un buen síntoma, a pesar de todo. Que Almagro desplegase de nuevo su tenis, que se sintiese cómodo con su juego a pesar de no encontrar el camino de la victoria. Ya llegaría, podría pensar, porque siempre fue así cuando conseguí conjuntar sus evidentes capacidades. Tiene una derecha durísima, también un revés precioso. Le faltó siempre cierta movilidad, pero en sus tardes buenos lo compensaba mandando a su rival con los brazos. Sí, estaba volviendo, pero una lesión como se le augura es la típica que necesita de mucho tiempo de curación.

"Es una sensación desagradable"

Nadal descansará un poco más, casi no tuvo tiempo en la pista para exprimirse. Pero es muy improbable que este sea el desenlace que hubiese deseado. Una lesión, más una de rodilla, siempre deja mal cuerpo al rival. Y cuando de por medio hay buena relación, como la hay mayoritariamente en el circuito, la cosa es peor aún. El descanso no compensa, mejor jugar y ganar que tener que lamentar el dolor de un compañero.

"Salgo con una sensación desagradable, porque se lesionó un compañero. Sufrió una lesión que podría ser complicada. La manera de lesionarse no ha sido positiva, es peligrosa. Ojalá que sus condiciones sean mejores de lo que parece en este momento", comentaba Nadal al término del partido.

A Nadal ritmo no le falta, porque lleva un mes victorioso en el que no se ha dejado ni un solo partido por jugar y por ganar. Hay ocasiones en las que perderse un partido supone un problema para la propia planificación, pues los tenistas necesitan ritmo competitivo para estar en su mejor nivel. Pero evidentemente no es ese el problema del español.

Así que todo bien, a seguir pensando rivales en el último reto que no es otro que ganar cinco torneos en la primavera de la arcilla. Nunca lo ha logrado, hasta ahora su mejor resultado es en 2010 y comprende los tres Masters 1.000 (Montecarlo, Madrid y Roma) y Roland Garros. Esta vez puede sumar a esa gira perfecta también su título de Barcelona. No será fácil, pero si alguien puede hacerlo ese es sin duda Rafael Nadal.

Para ello tandrá que lograr su octavo título en el Foro Itálico, otro de esos muchos lugares con magia para el número 4 del mundo aunque en las últimas tres temporadas no haya sido capaz de llevarse a Mallorca este trofeo.

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