rompió con su equipo, pero no con el gurú imaz

Paz, amor y renovación: así intenta Novak Djokovic volver a lo más alto

El serbio, número 2 del mundo, solo ha ganado dos torneos desde su victoria hace un año en Roland Garros. Hace dos días anunció que rompía con el equipo que le ha había acompañado diez años

Foto: Novak Djokovic atendió este domingo a la prensa en el Mutua Madrid Open. (EFE)
Novak Djokovic atendió este domingo a la prensa en el Mutua Madrid Open. (EFE)

A finales de la temporada pasada, muy pocos habrían apostado porque mayo de 2017 comenzara con Roger Federer y Rafa Nadal en los dos primeros puestos de la 'race', la clasificación anual que otorga las ocho plazas para la Copa de Maestros. Menos aún habrían sido lo que hubieran apostado por ver a Novak Djokovic en el puesto 20º tras haber ganado solo un torneo en cuatro meses (Qatar). Aún es el número 2 de la ATP, pero no es ni por asomo el tenista que ganó hace un año Roland Garros y al que parecía imposible desbancar de lo más alto del ránking. El serbio no está en su mejor momento, y por eso ha tomado una decisión radical: antes del Mutua Madrid Open de Madrid anunció la ruptura con el equipo que le había acompañado durante los últimos diez años: su entrenador, Marian Vajda; su preparador físico, Gebhard Phil Gritsch; y su fisioterapeuta, Miljan Amanovic. En diciembre ya había dejado de trabajar con Boris Becker, que le había acompañado las tres últimas temporadas.

"He experimentado muchos cambios, especialmente este último. Estoy tratando de canalizarlo y asimilarlo de la mejor manera. Y luego, por supuesto, construir un nuevo capítulo, nuevas maneras de hacer historia en el tenis", reconoció Djokovic este domingo en la Caja Mágica en la primera rueda de prensa que daba tras el anuncio. Casi todas las preguntas tuvieron como objetivo saber los motivos de esa ruptura y los planes del tenista para el futuro. A todas contestó con buen ánimo el serbio, que explicó que la decisión de dejar de trabajar con su equipo fue tomada por ambas partes.

"No fue fácil ni para equipo ni para mí. Pero sentíamos que necesitábamos cambiar y entrar en un nuevo capítulo. Fue una decisión mutua, no mía. Les agradezco su sacrificio, su profesionalismo, su compromiso y su amistad. La relación nunca morirá. He estado con estos tres tipos diez años. Tengo una relación muy especial con ellos que se mantendrá el resto de nuestras vidas. Esta separación profesional no afectará eso. Hemos conseguido muchas cosas de las que estamos orgullosos. Pero todos sentíamos que teníamos que seguir adelante", explicó".

Djokovic saluda a Manolo Santana este viernes en uno de sus entrenamientos en la Caja Mágica. (EFE)
Djokovic saluda a Manolo Santana este viernes en uno de sus entrenamientos en la Caja Mágica. (EFE)

"Viajar (en el circuito) es genial, pero también es difícil hacerlo con la misma gente durante 10, 11 o 12 años", reflexionó Andy Murray cuando le preguntaron por la decisión de Djokovic. Él sabe lo que es cambiar de entrenador, pues lo ha hecho varias veces en su carrera, y por eso valora lo que ha logrado el serbio con su exequipo. "Hoy en día es muy raro ver equipos o relaciones entre un jugador y un entrenador que duren tanto por lo intenso que es. Muchos viajes, mucho tiempo alejado de las familias. Pasas muchas horas al día juntos", comentó. Murray, que mantiene el número 1 del mundo desde que se lo arrebató al serbio a final de la temporada pasada, tampoco está realizando una buena temporada.

Imaz, el peculiar técnico que sigue junto a él

Djokovic ha preparado el torneo de Madrid junto a su hermano Marko, que será el que le acompañe en los torneos hasta que encuentre a la persona adecuada. "Voy a tomarme un poco de tiempo para pensar en quién será mi próximo entrenador. No quiero apresurarme, porque no creo que sea incapaz por mí mismo, con mi hermano y y mi familia en la pista. Estoy completamente cómodo con él y conmigo mismo", dijo.

En apenas cinco meses, Djokovic se ha separado de buena parte de su entorno. Una de las pocas personas, además de su hermano, que se mantienen es Pepe Imaz, un peculiar entrenador español que conoció a través de su hermano y que en los últimos meses, coincidiendo con la salida de Boris Becker del equipo del serbio y sus malos resultados, ha adquirido mayor protagonismo. Para algunos, el técnico español es el gran culpable de su bajón. "Sí, está aquí. Hemos trabajado juntos los últimos cuatro cinco años. Todavía es parte del equipo", confirmó el tenista este domingo con una escueta respuesta, la única en la que se le notó algo incómodo en la rueda de prensa. Aparte de su hermano, Imaz es el miembro más veterano de su equipo.

Paz, amor y renovación: así intenta Novak Djokovic volver a lo más alto

Imaz, extenista profesional en la década de los 90 y ahora responsable de una academia en Marbella, es más un guía espirítual que un entrenador al uso. Defiende que el amor puede ser una herramienta fundamental no solo en el tenis, sino en cualquier actividad. "A través del amor se puede alcanzar la verdadera felicidad. Nosotros aplicamos ese principio a nuestro entrenamiento", puede leerse en la web de su academia. ¿Ha afectado de manera negativa ese enfoque al juego de Djokovic? El propio Imaz respondió a esa pregunta hace tres días en una entrevista colgada en su canal de YouTube:

"En estos cuatro años él ha tenido resultados positivos, de ganar Grand Slam, y resultados negativos, de no ganarlos. ¿Tiene que ver con el camino de intentar él de instalar ese amor en su vida? Cuando decimos amor nos referimos a sinónimo de respeto, aceptación, comprensión, entendimiento. En una relación, cuando dos personas se aman, lo que tiene que haber es ese respeto entre ambas, esa aceptación de cómo es cada uno, esa comprensión. Eso nutre al amor. Novak lleva años haciendo eso. Hace años se hablaba de que había calmado mucho su carácter, de que estaba mucho mejor, que no estaba tan irascible, que había dejado de hacer, a lo mejor, esas payasadas. Y ahora se dice que eso le ha llevado a no ganar, no tener competitividad, etc. Se puede hablar mucho sobre eso, y yo creo, es mi opinión, que en general, no a Novak, a cualquier persona, instalar el amor, en esa forma, es muy positivo para lo que hagas".

"¿La competición de alto nivel puede ir unido con eso de amor y paz?", se pregunta Imaz. Su respuesta es que sí. El riojano cree que el amor (al menos como él lo entiende), es compatible con ser competitivo y querer ganar. "Jugar con amor no significa 'toma, gánamela que yo te quiero un montón y te voy a dar un abrazo'. No tiene ningún sentido (...) Si yo quiero ganar un punto, voy a poner toda la intensidad y todo lo que he aprendido, técnica, táctica y físicamente. Yo lo intento con todo, bajo el respeto y la aceptación de que si no lo consigo, me respeto y me acepto, no me juzgo, me critico y me maltrato. Simplemente esa es la diferencia. Yo creo que en vez de limitar, aporta. Porque cuando uno no se machaca, está más fresco, está más en armonía. Cuando uno no tiene pánico, nervios, angustia o ansiedad, fluye mejor", dice Imaz, que afirma que Djokovic cree ese tipo de enseñanzas es "algo maravilloso" para los niños.

Ya sea por influencia de Imaz o no, lo cierto es que a Djokovic se le ve muy tranquilo. No hay atisbo de nerviosismo en su discurso, a pesar de los malos resultados y de los profundos cambios que está efectuando a su alrededor. "Ahora mismo estoy en una especie proceso de transición que estoy abrazando y aceptando", dijo. Unas palabras que seguro que Imaz aplaudiría. "Estoy excitado por experimentar nuevas cosas y ver cómo serán los próximos dos años. Pero como he dicho, no me quiero apresurar. Quiero estar en el presente, porque esto es algo que experimento por primera vez en mi carrera", comentó sobre este nuevo camino que ha decidido emprender.

El presente es bastante negativo. Desde que ganó Roland Garros hace un año, Djokovic solo ha vencido en otros dos torneos. Esta temporada no ha pasado de segunda ronda en el Abierto de Australia y de los cuartos de final en ninguno de los Masters 1000 que ha disputado. "Cuando empiezas a perder partidos, comienzas a cuestionar tu juego y a ti mismo, lo que estás haciendo mal y lo que puedes rectificar para mejorar. Por supuesto que estoy pensando en eso. Estoy analizando mi juego", explicó el serbio.

En Madrid, donde defiende el título conquistado hace un año, comenzará jugando contra el ganador del partido entre Tommy Robredo y Nicolás Almagro. Por su parte del cuadro aparecen Kyrgios, que le ha ganado dos veces este año, Nishikori, Goffin o Nadal, posible rival en semifinales El español, favorito dado el nivel que está mostrando en tierra, ha vuelto por sus fueros tras una mala época. Justo lo que persigue Djokovic con su cambio de equipo.

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