todos sus posibles rivales tienen ese golpe

El revés a una mano, la moda que convierte en favorito a Rafa Nadal

El jugador español ha demostrado un dominio constante contra los jugadores que tienen ese golpe, como es el caso de los tres otros supervivientes en Australia: Federer, Wawrinka y Dimitrov

Foto: Rafa Nadal, en el Open de Australia (EFE)
Rafa Nadal, en el Open de Australia (EFE)

La rivalidad entre Rafa Nadal y Roger Federer se intentó explicar en infinitas ocasiones como una cuestión mental ¿por qué el mejor jugador de la historia sufre tanto con el español? ¿qué es lo que le lleva a tener un historial tan pobre como 11 victorias por 23 derrotas? Lo fácil es señalar a lo que no se ve, decir cosas como que Rafa le tiene comida la moral y se le achica el brazo cuando entra en una pista y sabe que tiene delante un tenista que sabe jugarle y hacerle daño. Es cierto, pero solo en parte, más allá de eso hay una explicación estrictamente deportiva que, en ocasiones, se pasa de lado, como si el juego fuese una cuestión menor.

Federer tiene el revés a una mano, uno de los golpes más estéticos que se han visto en una pista, la elegancia hecha tenis. Es también un arma poco potente, un agujero pequeño en un juego enorme como es el del suizo. Durante años, todos los rivales que se han encontrado con él han intentando construir su partido golpeando sobre su revés. A la mayor parte de los jugadores no les sirvió de mucho, porque al fin y al cabo hablamos del mejor, pero Nadal siempre sacó petróleo de las flaquezas de Federer.

Porque a Federer, como a cualquier jugador con el revés a una mano, se le multiplican los problemas con Nadal. Dos factores son fundamentales para entender esto. Por un lado, no ha habido un tenista en la historia, y probablemente no lo habrá nunca, alguien que le dé tanto efecto a la bola como el español. Un envío de derecha de Nadal puede tomar hasta 5.000 revoluciones por minuto, prácticamente el doble de lo que consiguen los jugadores normales. La pelota rebota en el suelo con rabia y coge mucha altura, provocando una extrema incomodidad en el tenista que tiene que repelerla. Se nota más aún cuando ese tenista tiene el revés a una mano, pues la potencia con la que va el envío de Nadal consigue empujar la raqueta y hacer de ese tiro algo prácticamente incontestable.

Otro factor se une a esta fuerza de Nadal, y es el hecho de que el español, jugando al tenis, es zurdo. Haberle enseñado a jugar con esa mano es una de las claves para entender el enorme éxito que ha tenido siempre el tenista en su deporte. Con el cambio de mano también se transforman los efectos que toma la bola, que van a contradirección. Los rivales no están acostumbrados, pues hay casi un 80% de diestros en el circuito. Jugar contra zurdos supone un reto para todos, incluso para el propio Nadal. Como Rafa, además, es un genio jugando con los efectos, hace que su juego sea aún más difícil de descifrar.

El revés de Federer (EFE)
El revés de Federer (EFE)

El inmaculado historial del zurdo

Y ahora, los datos. Es bien conocido el historial de Nadal con Federer, porque se habla aquí de la rivalidad más grande de todos los tiempos. Ese 23-11 es, de hecho, una de las mayores máculas del historial del suizo, que ha ganado todo varias veces. En las conversaciones en las que se trata el lugar en la historia del suizo suele ser uno de sus puntos débiles ¿cómo puede ser el mejor de siempre alguien que se vio constantemente dominado por otro jugador?

Las buenas noticias para Nadal no se quedan en Federer, basta con mirar el cuadro para darse cuenta de que todos los tipos que quedan vivos y no son el español tienen un juego similar al del mito suizo. En un tenis que cada vez privilegia más el revés a dos manos, mucho más sencillo de dominar, en Melbourne se vive una rareza, pues también Stanislas Wawrinka y Grigor Dimitrov utilizan un estilo similar en su juego.

En el caso de Dimitrov, de hecho, todo su juego parece confeccionado a imagen y semejanza del suizo. Cuando era joven, el mayor prodigio de los últimos años, le llamaban el pequeño Federer. Su empuñadora es similar y su manera de entender el juego parecida. Lo único que cambia, que no es poco, es el éxito con el que ha sido capaz de trasladar su juego a la victoria, que en el caso de la leyenda es innegable y con el búlgaro el talento siempre ha parecido que era incapaz de llegar a lo que se esperaba de él. Hasta ahora, porque en Melbourne, a los 25 años, parece que su juego ha llegado por fin a las cotas que de él se esperaban.

¿Qué tal se le da ganar a Nadal? Pues, como era de esperar, horrorosamente mal. Se han encontrado sobre una pista en ocho ocasiones, siete cayeron del lado del español. Es cierto que la última fue para el búlgaro, a finales del año pasado. Nadal no pasaba su mejor momento y Dimitrov aprovechó sus carencias para montarse en el partido y concluir su pésima racha. La historia, a pesar de todo, muestra que el duelo siempre estuvo desnivelado, en muy pocas ocasiones logró la consistencia necesaria para hacer daño al español. El tenis también es la explicación aquí, Dimitrov no se mueve tan bien como necesitaría para poder clavar los pies en cada golpe y esperar el huracán de revoluciones por minuto que propone Nadal con su derecha.

Y algo similar se puede decir de Wawrinka. El historial aquí dice que son 15 victorias para Nadal en 18 partidos, aunque el suizo, que tiene tres Grand Slam en su haber, logró imponerse en su duelo más mítico: la final de Australia de 2014. Ese partido, sin embargo, tiene un asterisco. Nadal se lesionó a mitad, un tirón en la espalda le redujo a la mínima expresión tenística. Es uno de los partidos más duros de la carrera del español, que vio como perdía una final sin poder competir siquiera. Eso no quita mérito a Wawrinka, un deportista sabe que las lesiones son parte del juego, pero hacen que sea aún más temible el historial de Nadal en este caso. Aquella fue la primera vez que le venció.

Dimitrov conecta con el revés (EFE)
Dimitrov conecta con el revés (EFE)

Gasquet, Almagro, Thiem...

Es cierto que el de Lausana tiene un revés más potente que el de Federer, que en principio podría controlar mejor los efectos que llegan desde la pelota de Nadal. Es más, es su golpe maestro, una demostración de fuerza con la que puede dominar desde el fondo de la pista a casi cualquier rival. Si se mira el historial se sabe que entre esas excepciones hay un hombre que ha ganado 14 torneos de Grand Slam y que ahora aspira a poner uno más en su historial.

La lista de jugadores de primer nivel con un revés a una mano y un récord abismal con Nadal no termina en los tres supervivientes en Melbourne. Richard Gasquet, que fue top-10 y es compañero generacional de Rafa, ha perdido los 14 encuentros que ha disputado contra el español. Almagro, con un poderoso revés a una mano, tiene una victoria contra las 14 de su compatriota. Kohlschreiber le ganó una vez de las 14 en las que se cruzaron. Incluso Thiem, que por su escaso tiempo en el circuito podría haberse aprovechado de los tiempos de Nadal, tiene un historial perdedor. Como Feliciano López, que ha ganado cuatro y perdido nueve, lo que le convierte en uno de los que mejor ha dominado a Rafa con un revés a una mano.

Los que tienen más memoria recuerdan a Nadal desde niño, pero hay un partido concreto que marcó los inicios de su carrera. Tenía solo 16 años y se enfrentaba en Montecarlo a Albert Costa, campeón de Roland Garros el año anterior, experimentado terrícola y un jugador con un revés a una mano formidable, de los mejores que se recuerdan. De poco le sirvió, Costa salió derrotado contra un niño al que aún le quedaba un tiempo para ser el tenista que llegó a ser. La leyenda.

"Yo no le conocía prácticamente de nada, aunque había oído hablar de él. Pero tenía 16 años y me sorprendió, tanto por actitud como por su presencia y los golpes que tenía. En esa época le faltaba aún pulir su tenis, pero ya demostraba muchas cosas", recuerda el excampeón de Roland Garros que explica a El Confidencial lo que siente un tenista con el revés a una mano cuando juega contra Rafa. "Es sobre todo por su golpe de derechas, él es zurdo y que sea zurdo hace que tú no puedas dirigir la bola. Con el efecto que trae no puedes dominarla. Lo normal en este caso es tirar un revés cruzado, pero Rafa lo pone muy difícil", cuenta Costa.

Todo esto sería pura teoría si Nadal no estuviese bien. En los últimos dos años, cuando era incapaz de entrar en semifinales de los grandes torneos, se veía a un Nadal dubitativo y temeroso, con problemas para encontrar su juego y más flaquezas de las que normalmente ha demostrado en su carrera. Eso, en todo caso, es pasado, en Melbourne se ha visto una centella por las pistas, un tenista con los golpes afinados y un hambre interminable. Se ha visto, en definitiva, a Rafa Nadal, y eso es tanto como decir que se ha visto a uno de los más grandes de siempre devorando a sus rivales.

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