España cambia de urgencias tras conseguir el objetivo mínimo: volver con los mejores
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retorna a la élite tras dos años en el desierto

España cambia de urgencias tras conseguir el objetivo mínimo: volver con los mejores

La victoria en el dobles certificó lo que era obvio, que la Armada tiene un sitio en el Grupo Mundial. La actual generación aspira a otra ensaladera, pero el relevo generacional no suena tan bien

placeholder Foto: El equipo español, tras la victoria contra India (Reuters)
El equipo español, tras la victoria contra India (Reuters)

Por fin España está donde le corresponde. Lo anormal era estar jugando contra Dinamarca, Rumanía o India. Todo el respeto, que diría Nadal, pero no es esa la liga que tiene que jugar la Armada, El tenis en España es una cuestión mayor. Puede no ser el deporte más seguido en el país, muy lejos del fútbol, pero en cuestión de resultados ninguno puede igualarse. Cinco Copas Davis y un sinfín de títulos, un reguero de títulos y finales. Raro es el fin de semana en el que un español no se mete en una final en cualquier lugar del mundo.

Foto: La pareja, ganadora del oro en Río 2016, certificó el ascenso. (Fernando Maia/EFE)

Esa es la realidad, tan cierta como que en los dos últimos años el equipo dejó de estar en el Grupo Mundial. El equipo, que tenía holgadamente la primera posición del no muy preciso ránking mundial de la ITF, ahora esta decimocuarto. Vio primero como descendían y luego como se enfrentaban a un sonrojo histórico con una derrota contra Rusia cuando iban dos victorias a cero a favor después del primer día. Cosas que pasan. En medio, toda aquella tempestad de presidencias sospechosas, capitanas rechazadas, acusaciones de machismo y demás. A veces los mejores proyectos naufragan en los detalles.

España afrontará la próxima temporada el reto de volver a ganar. No faltarán dificultades, pero ser un recién ascendido no quiere decir nada. Este fin de semana se están jugando las semifinales: Reino Unido, Argentina, Francia y Croacia. Si se mira con detenimiento cada equipo, jugador por jugador, ninguno es claramente superior a España. Son, faltaría más, grandes conjuntos, con estrellas como Del Potro o Murray, pero el nivel medio no es superior a lo que puede llegar a ofrecer la Armada.

No, al menos, actualemente. A India han viajado los mejores jugadores españoles de la actualidad: Nadal (30 años), Ferrer (34), Feliciano (34). Los tres entre los veinte mejores del ránking mundial, suficientísimos para el hoy, pero probablemente no para el mañana. El año 2017 puede ser la última oportunidad de algunos de ellos de levantar la ensaladera, una competición que les dio lustre y les propulsó a un nivel diferente. La carrera de Feliciano López tendría una valoración muy diferente si no hubiese jugado por su país,

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NU05 NUEVA DELHI (INDIA) 15 09 2016.- El tenista español Marc López (i) y la capitana Conchita Martínez asisten a una sesión de entrenamiento para la Copa Davis en Nueva Delhi (India) hoy, 15 de septiembre de 2016. España e India se enfrentarán en la Copa Davis del 16 al 18 de septiembre. EFE Rajat Gupta

El relevo generacional

Foto: Rafale Nadal, en los Juegos de Río (EFE)

Después ya se verá, aunque el futuro no suena a muy alentador. Es cierto, como repiten con frecuencia los expertos, que el centro de gravedad del tenis se ha desplazado. Donde antes solo había niños insolentes ahora se premia la madurez, un mundo en el que los treintañeros se dedicaban a comentar partidos, con la carrera ya terminada, ahora da espacio a que las carreras se alarguen más. Es, dicen, consecuencia del profesionalismo. Ahora hay más fisios, mejor alimentación, más cuidado por el físico... esas cosas que hacen que se estiren los cuerpos. Si se tiene en cuenta, además, que la madurez da puntos en un deporte en la que la mente no es una cuestión mejor, se da la paradoja de que cada día son mayores y cuanto más pasa el tiempo mejor van siendo.

Eso pasa en todo el mundo, pero quizá es especialmente acusado en España. En buenos puestos en el ránking se coloca Pablo Carreño, de solo 25 años, que en buena lógica debería ser el líder del relevo. Está en el top-40 y este año ha jugado sus tres primeras finales de ATP. Ganó solo una, la última, en Winston Salem, pero su evolución apunta buenas maneras. No será, probablemente, un crack mundial. Y eso, más que otra cosa, es lo que se necesita para tener un equipo competitivo en la Copa Davis. En la siguiente generación, la de Taberner, Martínez Portero o Munar, hay ciertas esperanzas. En edades junior eran jugadores muy poderosos, con un gran despliegue. Pero les está costando salir de la crisálida. Puede ser solo un problema de madurez, algo que se extiende en el circuito. El tiempo lo dirá.

Hay un punto añadido en el ascenso que necesitaba el tenis español, aunque poco tenga que ver con lo que ven los aficionados. La Federación Española necesita que el equipo masculino, la joya de la corona, genere dinero. Que vuelva a haber eliminatorias de primer nivel y, a ser posible, que se hagan en el país. Después de una racha en la que siempre se jugaba en casa se han dado dos años de todo lo contrario. Falló la recaudación, como lo hizo el equipo, también se desplomó la subvención del Consejo Superior de Deportes. Para el futuro del tenis español, aunque sea este un deporte más de club y de escuela que de federación, es conveniente que esa tendencia se enderece. En Nueva Delhi empezó a conseguirse.

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