margaret court, en la mira de la norteamericana

Los retos que le quedan a Serena Williams para ser la mejor tenista de la historia

La norteamericana cuenta con uno de los mejores currículum de la historia del tenis, pero aún necesita superar algunos retos para convertirse en la mayor leyenda jamás vista

Foto: Serena Williams levantando su séptimo Wimbledon. Foto: Andrew Couldridge (Reuters)
Serena Williams levantando su séptimo Wimbledon. Foto: Andrew Couldridge (Reuters)

Que Serena Williams es una de las mayores leyendas del tenis no le pilla de sorpresa a nadie. Su increíble palmarés es el más claro ejemplo del ADN ganador de la norteamericana. Que se la conozca como la mejor tenista de todos los tiempos es una mera cuestión de tiempo. Ya ha igualado la increíble trayectoria de Steffi Graf y ahora está a tan solo dos Grand Slam de Margaret Court, que logró 24 grandes títulos entre 1960 y 1973.

Sí, a tan solo dos. Porque a la pequeña de las Williams le resulta, por lo que hemos visto, muy fácil ganar estos trofeos respecto al resto de tenistas. Por ejemplo, Angelique Kerber, su oponente en la final Wimbledon, es número cuatro del mundo con un Grand Slam ganado en sus 13 años de carrera profesional. La media de Serena es de más de un gran título por año desde que entró al circuito WTA en 1995. Una auténtica bestialidad.

Serena se tiró al suelo para festejar séptimo Wimbledon. Foto: Andy Rain Pool (Reuters)
Serena se tiró al suelo para festejar séptimo Wimbledon. Foto: Andy Rain Pool (Reuters)

Durante sus inicios ya se veía que la de Compton había nacido para reinar en el mundo del tenis. En 1997, con apenas 16 años, derrotó en el Open de Ameritech de Chicago a dos de las tenistas más importantes de la época: Monica Seles y Mary Pierce, que eran número dos y cinco de la WTA por aquel entonces. Se plantó en semifinales y fue eliminada de manera muy ajustada por Lindsay Davenport, que llegó a ser número uno del mundo en cuatro ocasiones en la primera década de este siglo. Y eso sin tener aún desarrollado totalmente el impresionante físico del que hace gala hoy en día, que le ayuda mucho a desplegar su potente tenis.

Ahora, con 34 años y 71 títulos individuales en su carrera, le queda poco por hacer para consagrarse como la mejor de la historia. Aún está a tiempo de conseguir algunos de los récords más difíciles de este deporte. Con la voracidad que presenta, nadie duda que pueda conseguirlo. Ya está en el mismo escalón de leyendas como Margaret Court, Steffi Graf o Martina Navratilova. Ahora le queda trabajar para construir un peldaño nuevo y ocuparlo en solitario.

¿Qué le queda por hacer?

A Williams le quedan pocos retos por conseguir, pero sin duda son los más apasionantes de su carrera deportiva. En la etapa final de su vida profesional puede pasar de ser una de las mejores de la historia a la mejor sin discusión. Para ello, tiene que dar algunos pasos más.

El récord que parece más fácil de conseguir es el de convertirse en la tenista como más Grand Slam. Con 22 títulos en su haber, ha igualado a Graf y está a tan solo dos de Court, que posee 24 grandes trofeos en sus vitrinas. Que consiga ganar en dos de las cuatro grandes citas durante los próximos años parece más que viable.

Por otro lado, todavía no ha conseguido ser la máxima dominadora histórica de un Grand Slam. Su increíble destreza para adaptarse a las diferentes superficies ha hecho que haya logrado muchos títulos en su carrera, pero sin lograr ser especialista en un torneo concreto. Aunque la mayoría de sus trofeos pertenecen a superficies duras (45), en cuanto juega un gran torneo muestra siempre el mismo nivel.

Que lo consiga en Roland Garros parece muy complicado: Chris Evert, con siete títulos, tiene el récord, mientras que la norteamericana tiene tres. En Australia también lo tiene imposible, ya que Margaret Court levantó el trofeo en once ocasiones, por las seis que lleva de Serena.

Donde si puede hacerlo es en casa. Si la pequeña de las Williams gana el U.S. Open dos veces, igualará a la noruega Molla Bjurstedt, que ostenta el récord de victorias desde hace 89 años: su último trofeo norteamericano, el octavo, lo levantó en 1926.

Lo mismo sucede en Wimbledon. Con su último título, el séptimo, suma siete 'Venus Rosewater Dish' —así se llama el trofeo femenino del torneo británico—. Martina Navratilova tiene nueve y ostenta el récord desde 1990.

Serena Williams en el Open de Australia 2016. Foto: Julian Smith (EFE)
Serena Williams en el Open de Australia 2016. Foto: Julian Smith (EFE)

Otro reto que puede conseguir es el de ser número 1 durante más semanas. Steffi Graf tiene el récord, con 377 semanas como líder de la WTA. Le sigue Navratilova, con 331. La tercera en discordia es Serena Williams, con 298. Para conseguir igualar a la alemana, tendrá que ser número 1 del mundo durante 558 días más, es decir, alrededor de 18 meses. Que nadie lo descarte.

Serena Williams tampoco ha conseguido ganar los cuatro Grand Slams en un mismo año. Tan solo tres tenistas lo han conseguido en la historia: Maureen Connolly (1953), Margaret Court (1970) y Steffi Graf (1988). La de Compton se ha quedado a un paso en dos ocasiones: en 2015 consiguió un triplete, pero le faltó ganar el U.S. Open, mientras que en 2002 solo perdió en Australia. 

También le falta ser la tenista con mayor cantidad de títulos consecutivos de Grand Slam. Está en tercera posición, con cuatro trofeos consecutivos. El récord absoluto lo tienen tres tenistas, con seis triunfos: Maureen Connolly (1952-1953), Margaret Court (1969-1971) y Martina Navratilova (1983-1984)

Una auténtica ganadora de finales

Cuando Serena Williams llega a una final de un Grand Slam, es muy probable que la gane. La norteamericana ha jugado 28 finales de grandes torneos y ha vencido en 22. Es decir, que ha ganado un 78,5% de las finales que ha jugado. Un porcentaje espectacular. Además, solo una tenista ha sido capaz de quitarle la gloria en el último escalón del torneo en más de una ocasión. Irónicamente, esa es su hermana, Venus Williams, que derrotó a Serena en el U.S. Open de 2001 y en Wimbledon 2008.

Serena Williams en Roland Garros 2016. Foto: Christophe Petit Tesson (EFE)
Serena Williams en Roland Garros 2016. Foto: Christophe Petit Tesson (EFE)

Las otras cuatro que lo consiguieron fueron Maria Sharapova en Wimbledon 2004, Samantha Stosur en el U.S. Open 2011, Angelique Kerber en el Open de Australia 2016 y Garbiñe Muguruza en Roland Garros 2016.

Por tanto, con estas cifras en la mano, es fácil observar los porcentajes de Serena Williams en finales son de leyenda: ha jugado siete finales en Australia y ha ganado seis (85,7%); ha ganado tres veces Roland Garros y ha llegado a la final en cuatro ocasiones (75%); ha ganado Wimbledon en seis ocasiones y ha perdido dos finales (75%); y ha triunfado seis veces en el U.S.Open en ocho finales disputadas (75%). 

¿Quién es Margaret Court?

Los nombres de Navratilova o Graf siguen en el recuerdo de muchos aficionados al tenis. Es lógico: la checa se retiró en 2006 y la alemana, en 1999. La australiana Margaret Smith Court, sin embargo, se retiró en 1977 y es, hoy por hoy, una desconocida para el público menos especializado en este deporte.

Nadie ha ganado tantos títulos como ella: 24 victorias en Grand Slams individuales, con un récord histórico en el torneo de casa (11 títulos). Además, al igual que Williams, era una experta en finales: solo perdió cinco a lo largo de su carrera y jamás cayó en dos finales el mismo año. Unos números de infarto.

Margaret Court inaugurando en Melbourne la pista que lleva su nombre. Foto: Fiona Hamilton (EFE)
Margaret Court inaugurando en Melbourne la pista que lleva su nombre. Foto: Fiona Hamilton (EFE)

Además, también destacó en dobles: ganó 19 Grand Slams en esta disciplina, jugó 33 finales (ocho títulos en Australia).También ganó Roland Garros (cuatro veces), el U.S. Open (en cinco ocasiones) y Wimbledon (dos títulos).

Que fue una tenista todoterreno también se ve con sus cifras en Grand Slam en dobles mixtos: levantó 19 trofeos y tan solo perdió cuatro finales. Ganó ocho U.S. Open, cinco Wimbledon, cuatro Roland Garros y cuatro Open de Australia.

En su país es toda una institución. De hecho, la tercera pista más grande del Open de Australia, con capacidad para 7.500 espectadores, lleva su nombre: el Margaret Court Arena.

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