tuvo que retirarse por un golpe de calor

El Nadal más cansado quiere cambiar las normas... para que haya partidos más largos

El español, que ha salido de Miami por un golpe de calor, ha hablado durante el torneo de la necesidad de cambiar cosas en el tenis ante el ascenso del juego de saque

Foto: Rafa Nadal se retiira en su partido ante Dzumhur (Reuters).
Rafa Nadal se retiira en su partido ante Dzumhur (Reuters).

El intenso calor de Miami pasa factura a Nadal. En el pasado era el jugador más rocoso del circuito, un hombre que nunca parecía cansado y peleaba todas las bolas, por difíciles que fuesen. Los tiempos están cambiando, el tenista español sigue siendo uno de los mejores, pero ya no es el mejor. Le falta la consistencia que tuvo, combina buenos torneos con algunas salidas demasiado prematuras para alguien de su tamaño tenístico. 

Nadal, que camina ya cerca de los 30 años, siempre prefirió los partidos largos y duros. En parte por él, pues era el territorio en el que mejor se encontraba contra los tenistas de primer nivel, pero también por los espectadores. Aún hoy, cuando el físico ya no es el de antes, aboga por un tenis en el que haya intercambios de más golpes. "A la gente le gusta el drama, los largos peloteos, no recuerdo partidos asombrosos que fueran de solo un saque y un resto", decía poco antes de empezar este último torneo. 

Djokovic saluda a Raonic, uno de los pegadores de los que habla Nadal (EFE).
Djokovic saluda a Raonic, uno de los pegadores de los que habla Nadal (EFE).

El tenis se mueve hacia lugares muy diferentes a los que quiere Nadal. Los tenistas cada día son más altos, más fuertes y más grandes, la consecuencia lógica es que el deporte es cada día más rápido y los puntos más cortos. Se ven ayudados por raquetas ultraligeras, sacadas de la investigación y que permiten darle a la pelota con más potencia que antes. El tenis va por ese camino salvo que, como pide el jugador español, alguien de un golpe en la mesa. "El tenis ha tenido un tremendo éxito por muchos años, el deporte vive un momento saludable, pero a la vez es obvio que tenemos que movernos, hay que predecir el futuro", explica Nadal. "Los partidos que la gente recuerda son lentos y con puntos increíbles, el aplauso de la gente no llega solo con el saque", enfatiza la estrella española. 

Cambio de normas

"Los jugadores son más altos que nunca, las raquetas pegan la pelota más fuerte que antes y al mismo tiempo nada ha cambiado en nuestro deporte, cosas como las reglas o lo alta que es la red...", expone Nadal. Tiene ya esa edad en la que uno puede, además de seguir jugando, empezar a teorizar, mirar el deporte desde la experiencia y el reposo que da haber pasado por las cotas más altas y más bajas posibles. En su caso, con mucha mayor frecuencia de los primeros, pero las lesiones, algunas muy graves, también forman parte de su carrera. 

Nadal habla de los cambios para las próximas generaciones, temeroso de que el futuro no sea tan grato para el espectador como lo han sido los últimos años. Rafa, junto a Federer y Djokovic, ha formado parte de una edad de oro del deporte, un momento en el que los patrocinios se han disparado y el tenis ha ganado peso específico. Ahora solo Djokovic sigue ganando con la frecuencia de antes y el circuito se ha vuelto menos previsible de lo que era.  

Los jugadores son más altos y las raquetas pegan más fuerte pero nada ha cambiado en nuestro deporte, cosas como las reglas o la altura de la red

"En mi opinión no es bueno que cada semana gane un jugador diferente, la gente llega a los torneos y no sabe quiénes son los favoritos", observa Nadal. Es curioso, él se ha pasado una vida entera negando en rueda de prensa que fuese favorito en ningún torneo, por más evidente que fuese, como era su caso en Roland Garros. Ahora, cuando ha jugado más de lo que le queda por delante en su carrera, echa de menos que exista esa figura que él evitaba siempre. 

El interés de Nadal de cambiar las normas para privilegiar a las primeras raquetas del circuito no es exactamente nuevo. Hace cuatro años, precisamente en el torneo de Miami, el español dimitió de la vicepresidencia del consejo de jugadores que presidía su gran rival, Roger Federer. El motivo de fricción fue el intento de Nadal de que cambiase el sistema de ránking, que hubiese uno de dos años para que los mejores jugadores del mundo pudiesen saltarse algunos torneos y no perder demasiado. Era una manera de que a los jóvenes les costase mucho más escalar hasta las primeras posiciones y, por lo tanto, que los tenistas como él tuviesen su posición más segura. A Federer no le gustó la historia, consideró que el nuevo ránking podía hacer aburrido el mundo del tenis y el español terminó saliendo del consejo. 

"La gente necesita animar a un jugador, por eso necesitas estrellas, y para crear estrellas tienen que estar ahí un largo tiempo", explica ahora el jugador español. Va un poco más allá en su diagnóstico: "Al mismo tiempo, es bueno que se combinen los estilos, que diferentes jugadores pelen por las cosas importantes y puedan ganar unos u otros, como ha pasado en los diez o doce últimos años". Es decir, no solo es, en su opinión, necesaria una élite que haga afición, sino también que en ese grupo de elegidos se vean diferentes maneras de hacer, que evoquen al público de un modo diferente.

Nadal, en una rueda de prensa en Miami (EFE).
Nadal, en una rueda de prensa en Miami (EFE).

El ejemplo de Borg

Y eso, precisamente, era lo que existía en el tenis hasta hace no mucho, Federer era la elegancia, Nadal la pasión y Djokovic la fuerza y el resto, modos muy diferentes para jugadores antagónicos que, puestos en la misma receta dieron mucha popularidad al deporte. La fórmula, de todos modos, estaba inventada desde los ochenta, cuando Borg, Connors o McEnroe representaban algo parecido, tanto en estilo de juego como en personalidades.

Borg siempre fue el mejor ejemplo para definir a Nadal. Ambos compartían un estilo en el que las piernas, el físico y el juego de fondo tenían capital importancia. Ninguno de los dos era diestro las subidas a la red, pero ambos consiguieron reinar en Wimbledon con un estilo que, normalmente, no se asemeja mucho a lo que se suele esperar de un ganador en el torneo londinense. En el historial de Borg, que se retiro prematuramente, hay un episodio que ilustra bien lo que ahora intenta decir Nadal cuando pide del cambio de normas porque los jugadores -y el equipamiento- están evolucionando a gran velocidad. 

A principio de los años 90 Bjorn Borg, la leyenda, intentó volver al tenis. Lo hizo con su melena intacta y empuñando una raqueta de madera, como en los viejos tiempos. Lo malo es que esos tiempos ya eran parte del pasado y el sueco, con 11 Grand Slams a sus espaldas no hizo más que perder. Las modernas raquetas y el nuevo ritmo impuesto por los jóvenes se hicieron demasiado cuesta arriba para quien había sido el gran dominador del tenis. Y eso, que el material de la raqueta sea lo que termina llevando a la ruina a un jugador de tanto talento, es lo que Nadal pide ahora que se cambie. Los jóvenes hoy son más altos y las nuevas raquetas permiten que los obuses se sucedan como nunca antes había pasado. Rafa cree que hay que evitar caer en ese error. 

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