Hitler y Blancanieves: así era el mundo cuando Reino Unido ganó su anterior Davis
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79 AÑOS DESPUÉS, MURRAY CONSIGUIÓ OTRA ENSALADERA

Hitler y Blancanieves: así era el mundo cuando Reino Unido ganó su anterior Davis

Setenta y nueve años han tenido que pasar para que Reino Unido consiguiera levantar su décimo título en la Davis: mucho ha cambiado el mundo desde que Fred Perry dominará el tenis mundial

Foto: Andy Murray celebra el título de Copa Davis con Reino Unido (Efe).
Andy Murray celebra el título de Copa Davis con Reino Unido (Efe).

Andy Murray ya es el nuevo héroe de Reino Unido. El escocés, a sus 28 años, ha devuelto a su país al panorama tenístico internacional tras la consecución de la décima Copa Davis de su historia, para la que han tenido que pasar, ni más ni menos, que 79 años. Muchas generaciones no han conseguido ver a una de las naciones históricamente más potentes del tenis mundial conseguir el mayor título por selecciones del mundo... hasta la llegada de Murray, que ha devuelto la gloria perdida a todo un país. Mucho han cambiado las cosas desde que Fred Perry hiciera grande a todo un país.

Allá por la década de los 30, cuatro países dominaban el tenis mundial: Estados Unidos, Australia, Francia y Reino Unido se repartían todos los títulos de Copa Davis -de hecho, lo siguieron haciendo hasta 1974, cuando ganó el título Sudáfrica-. De la mano de Fred Perry, el país británico consiguió cuatro victorias consecutivas (de 1933 a 1936) y, a partir de ese momento, el vacío más absoluto. Tuvo que ser Murray, 79 años más tarde, quien levantara una nueva Ensaladera para su país, participando en los tres puntos de su equipo: los dos partidos individuales y el dobles junto a su hermano Jamie.

Mucho ha tenido que llover para que las islas consiguieran el décimo título de su historia, para convertirse en el tercer país con más Copas Davis de su historia -10, por delante de países como Francia (9), Suecia (7) o España (5)-. Murray, durante muchos años, fue cargado de la responsabilidad de tener que devolver a Reino Unido una gloria perdida durante muchas décadas y, tras mucho tiempo, el tenista de Dunblane lo ha conseguido. Tanto ha cambiado el mundo que, echando un simple vistazo a costumbres y modas de aquella época, pocas dudas quedan del alrgo tiempo que ha pasado.

En la década de los 30, la vestimenta característica de los jugadores de tenis mucho distaba de la actual. Nada de cintas en el pelo, muñequeras, gomina ni tan siquiera color en sus ropas: jugadores completamente de blanco, pantalones largos de vestir, cinturones y polos que, en invierno, eran acompañados de su correspondiente jersey. Ataviados con raquetas de madera de cuello abierto y empuñadora con hendiduras, estas herramientas se encargaban de golpear bolas de caucho vulcanizado, por lo general también blancas, que no tenían nada que ver con los materiales que se usan a día de hoy.

No sería hasta la década de los setenta cuando las pelotas pasaron a ser amarillas, precisamente para favorecer que los espectadores que vieran partidos a través de su televisión a color pudieran distinguirla con mayor facilidad. Por supuesto, los marcadores en la década de los años 30 eran tablillas móviles que cambiaban varios operarios, el Ojo de Halcón ni tan siquiera estaba pensado en las mentes más evolucionadas, el 'tie-break' no existía y la Era Open no tenía visos de convertirse en realidad. Todos estos y algunos cambios más han visto una larga época de sequía en el tenis británico.

De la II Guerra Mundial al Guernica

Pero fuera del deporte, el mundo era muy distinto al actual: en 1933, Adolf Hitler se convirtió en Canciller de Alemania; seis años después, tenía lugar la II Guerra Mundial; en 1934, Mao Tse Tung comandaba la Larga Marcha; en 1936, estallaba la Guerra Civil española y Keynes escribía 'La teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero'; en 1937, Pablo Picasó dibujó el Guernica y Walt Disney estrenaba 'Blancanieves y los siete enanitos'. El coche más veloz alcanzaba los 110 km/h, los aviones estrenaban su primer motor a reacción y la radio era el principal medio de comuniación.

Tras la retirada de Fred Perry, muchos años tuvieron que pasar hasta la aparición de otro jugador británico de primer nivel. Roger Taylor en la década de los 70 y Tim Henman en los 90 fueron los primeros en llamar a las puertas del éxito, pero nunca consiguieron un triunfo a nivel de selecciones. Tuvo que ser Andy Murray quien diera un golpe en la mesa, 79 años más tarde, para devolver la grandeza perdida a Reino Unido, uno de los países con más tradición en el tenis mundial. De Fred Perry a Andy Murray han pasado ocho décadas de un vacío que el escocés hizo olvidar: Reino Unido ya tiene nuevo héroe.

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