ESTE MIÉRCOLES JUEGA CONTRA MURRAY

Nadal, con el corazón en París: "No estoy preparado para decir nada a las víctimas"

Nadal ha expresado su sentir por lo ocurrido en París, una ciudad especial para él. Lo hizo después de batir a Wawrinka y citarse, este miércoles (15:00 horas | Canal Plus Deportes 2), con Murray

Foto: Rafa Nadal en Londres (Reuters).
Rafa Nadal en Londres (Reuters).

Nadie ha permanecido ajeno a los atentados que tuvieron lugar en París el viernes pasado. Tampoco el mundo del deporte. Las muestras de solidaridad y cariño no tardaron en aparecer a través de las redes sociales, con gestos como los minutos de silencio o con mensajes aprovechando las comparecencias en los distintos medios de comunicación. En la mayoría de las disciplinas, la competición sigue adelante aunque lo cierto es que. por momentos, de lo que menos se habla es de deporte. Así ha sucedido en Londres. La capital británica acoge estos días la Copa de Maestros, escenario en el que se ha rendido un sentido homenaje a las víctimas y en el que tenistas como Rafa Nadal han expresado su sentir por lo ocurrido. El mallorquín lo hizo después de batir a Wawrinka y citarse, este miércoles (15:00 horas | Canal Plus Deportes 2), con Andy Murray.

 

 

Con la cabeza en Londres y el corazón en París. El número cinco del mundo conoce bien París, la capital gala tiene gran significado para él y, como confesó en la 'Cadena COPE', es una ciudad “muy especial para mí y para el mundo. Estos sucesos nos dejan con una gran tristeza y con miedo, pero no se puede vivir así porque si no, no saldríamos de casa. Lo lógico es seguir con la vida, con lo que a uno le gusta hacer. No se puede controlar, dependes de la mala suerte”. Nadal desveló cómo supo lo sucedido: “Estaba cenando con mi equipo y lo estuve siguiendo en mi habitación hasta las tantas de la madrugada. Cuando ocurre esto en lugares cercanos donde has estado muchas veces, te quedas chafado y destrozado porque ves sufrir a gente que son casi tus vecinos”. Al ser preguntado sobre qué se le puede decir a los afectados, apuntó: “No estoy preparado para decir nada a las víctimas; simplemente les doy el pésame, les mando ánimos y les digo que lo siento muchísimo”.

Siguiendo su propio consejo, Rafa debe seguir haciendo una de las cosas que más le gustan: jugar al tenis. En su horizonte aparece la figura de Andy Murray, su siguiente rival en la Copa de Maestros. Se verán las caras este miércoles en un duelo que promete ser una buena prueba para comprobar su nivel y ratificar las buenas sensaciones que dejó en su debut contra Wawrinka. Será todo un reto para Nadal porque el tenista británico está exhibiendo un nivel de juego tan alto como brillante y, además, se disputan el liderato del Grupo Ilie Nastase: una victoria del mallorquín le daría, prácticamente, la clasificación para la siguiente ronda. De esta manera subiría un peldaño más hacia uno de los títulos más importantes que faltan en el palmarés del tenista español.

Nadal en su duelo ante Wawrinka (Reuters).
Nadal en su duelo ante Wawrinka (Reuters).

La imagen de Rafa en Londres invita a la esperanza y eleva las expectativas intrínsecas de por sí en su figura. Después de haber protagonizado su peor temporada desde 2004, la Copa de Maestros se antoja como una recompensa y un reconocimiento para un jugador que no dudó de su presencia en Londres. Su caminar entre tinieblas trae consigo una consecuencia positiva: está más descansado y fresco que sus rivales. A esto hay que añadir que, en la recta final del año, comienzan a verse los frutos de su trabajo de recuperación -tanto mental como física- y esto es una buena noticia puesto que los últimos meses de la temporada solían ser los más flojos de Nadal, acuciado normalmente por los problemas físicos derivados de todo un año compitiendo al más alto nivel. No en vano, desde el US Open y hasta su llegada a Londres ha firmado catorce victorias, un número inédito en sus estadísticas personales.

A Nadal siempre hay que tenerle en cuenta en las quinielas, pero el actual Rafa necesita un margen. Bien es cierto que la imagen de hoy en día recuerda al jugador de siempre, pero el riesgo sigue presente. Con pies de plomo, el juego del mallorquín recuerda al Nadal de siempre: inflexible, no deja pasar ni una sola ocasión, seguro, brillante y, sobre todo, natural y con chispa. Cuando atraviesa los límites de la pista, el número cinco del mundo obliga a su rival a estar siempre alerta, a caminar por sus límites hasta hacerle caer en la desesperación -que se lo digan a la raqueta de Wawrinka-. La mejoría de Rafa es tal que, por momentos, consigue llevar el partido a su terreno forzando siempre un raquetazo más, quizás el último, quizás el definitivo. Ya no le tiembla el pulso, ya no da nada por perdido y eso le convierte en un rival más complicado todavía. Por mucho que él diga que hoy va a necesitar “mucha suerte” ante Murray.

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