Nadal tenía razón: su versión más terrenal se olvida del mejor Rafa
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SUMA DOS DERROTAS EN LA GIRA AMERICANA

Nadal tenía razón: su versión más terrenal se olvida del mejor Rafa

Rafa ya advirtió que propios y ajenos debían olvidarse de su mejor versión y disfrutar del presente. Tan al pie de la letra se lo ha tomado que su versión actual es una de las más terrenales

Foto: Rafa Nadal durante el último Roland Garros (Reuters).
Rafa Nadal durante el último Roland Garros (Reuters).

“Es una dura derrota porque estaba jugando mejor de lo que estaba haciendo antes”. Así definía Rafa Nadal su tropiezo ante Feliciano López en Cincinnati. El tenista de Manacor se despedía de la segunda cita de la gira americana en octavos; antes había dicho adiós a Montreal en cuartos tras hincar la rodilla frente a Nishikori. La siguiente parada le llevará hasta el US Open, el último Grand Slam de la temporada y una nueva ocasión para enderezar el rumbo de 2015 en el tramo final del año. Estados Unidos, la tierra de los sueños para muchos, se antoja como el último as en la manga de un Nadal que busca recuperar el estatus perdido… sin terminar de ser él. Y es que Rafa ya advirtió que propios y ajenos debían olvidarse de su mejor versión y disfrutar del presente. Tan al pie de la letra se lo ha tomado que su versión actual no puede ser más terrenal.

Poner en duda a Rafa Nadal es una jugada arriesgada porque, probablemente, es el mejor deportista español -tenista se queda, incluso, corto para su figura-, pero cariño no quita reconocimiento. El mallorquín no termina de ser el tenista que solía ser en el pasado y sufre cuando al otro lado de la red el rival tiene el nombre y los apellidos de las grandes figuras del ranking ATP. Su manera de afrontar cada batalla, resistiendo como nadie, mermando moral y mentalmente a sus enemigos… ya no es tan eficiente como antaño. Y sin esto, su juego se vuelve terrenal y al alcance de muchos que sólo se podían permitir soñar con ganar a Nadal, pero no con hacerlo realidad. Amedrentado por las lesiones, Rafa Nadal se ha quedado sin respuestas. Tanto que a lo largo de este 2015 sólo ha conseguido derrotar a dos jugadores del Top 10: Ferrer -en Mónaco, diez meses después de su último triunfo ante uno de los diez mejores- y Berdych en Madrid.

Los números son tan fríos como incontestables: hasta ahora Nadal ha cosechado siete derrotas ante las diez mejores raquetas de la ATP. Si vamos más allá, desde Roland Garros 2014 no ha conseguido ganar a ninguno de los cuatro primeros. Los resultados no acompañan y los títulos, tampoco. En la presente temporada, Rafa ha levantado tres: Buenos Aires, Stuttgart y Hamburgo. Los dos primeros eran 250 y el último, un 500; más bien, se trata de citas empleadas para probar sensaciones… tanto que en la última de ellas el rival de mayor nivel era Monfils (16 en la clasificación ATP). Obviamente, la lista de torneos en los que ha enfilado la puerta de salida antes de lo esperado es más larga: Doha (250 | Primera ronda), Australia (Grand Slam | Cuartos), Río de Janeiro (500 | Semifinales), Indian Wells (Masters 1.000 | Cuartos), Miami (Masters 1.000 | Tercera ronda), Montecarlo (Masters 1.000 | Semifinales), Conde de Godó (500 | Octavos), Madrid (Masters 1.000 | Final), Roma (Masters 1.000 | Cuartos), Roland Garros (Grand Slam | Cuartos), Queen's (500 | Primera ronda), Wimbledon (Grand Slam | Segunda ronda), Montreal (Masters 1.000 | Cuartos) y Cincinnati (Masters 1.000 | Octavos).

Comentaba Rafa después de levantar su último título que debían olvidarse “del mejor Nadal: soy el de hoy y quiero disfrutar del día a día. El mejor Nadal volverá o no volverá. Ahora soy el que soy”. El octavo mejor tenista del mundo abraza la famosa filosofía del partido a partido que instauró Simeone en el Atlético y se ha hecho extensible a otros deportes. Rafa vive en el presente, pero no olvida que todo empezó hace un año: justo antes de la gira americana. Fue entonces cuando la lesión de su muñeca le dejó fuera de las pistas; no fue la única, la espalda y una inoportuna apendicitis también tuvieron su cota de protagonismo. Superados los obstáculos, Nadal volvió, pero su regreso ha sido el más justo desde el que protagonizó hace doce años: en Australia se esperaba más de él y en su andadura sobre la arcilla coleccionaba una de cal y otra de arena.

Este conjunto de incomodidades y sus reapariciones en falso han impedido que Rafa haya tenido más de dos noticias buenas consecutivas. La temporada entra en el tramo final marcada por los sinsabores porque Nadal no ha conseguido resolver su cuadratura del círculo: su fortaleza mental experimentaba altos y bajos, mientras trataba de poner a punto su físico se afanaba por encontrar la confianza, regularidad y estabilidad perdidas y cuando parecía recuperar parte de las sensaciones -como ocurrió en Hamburgo-, tropieza en su siguiente paso. A pesar de ello, Rafa se ha hartado de demostrar que estamos ante un ave fénix capaz de resurgir de sus cenizas. La gira americana se antoja como el escenario perfecto: Montreal y Cincinnati no han salido como se esperaba, cierto, pero queda la baza del US Open para intentar enderezar el rumbo.

Echando la vista atrás, el pasado juega a favor de Nadal. Su lesión de muñeca le impidió participar en estas citas el año pasado. Dicha ausencia supuso una sangría de 4.000 puntos ya que defendía los tres títulos; un año después, sea cual sea su actuación, Rafa sólo suma puntos y la falta de presión juega a su favor. Por ello, ha preparado la gira a conciencia para intentar remontar en el último tramo y disputar la Copa de Maestros que, cada año, se celebra en Londres con la presencia de las ocho mejores raquetas del mundo. El viento no sopla a favor de Nadal en el mundo de los humanos, quizás porque el pertenezca a otro mundo por mucho que insistiera en lo contrario antes de disputar Roland Garros: “Por supuesto que soy de este planeta, soy terrenal”. Aún hay tiempo para volver al Olimpo, sólo queda por ver si no ha olvidado el camino.

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