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El presente del tenis español: del 'sí quiero' de Feliciano al 'no puedo' en la Copa Davis
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EN SEPTIEMBRE, NUEVA OPORTUNIDAD PARA NO BAJAR

El presente del tenis español: del 'sí quiero' de Feliciano al 'no puedo' en la Copa Davis

De las buenas sensaciones del viernes -el mismo día en el que Feliciano celebraba su boda y puede que el 2-0 de sus compañeros- se pasó a la amargura del domingo. España volverá a jugar por no bajar

Foto: Pablo Andújar junto a la capitana Conchita Martínez (Efe).
Pablo Andújar junto a la capitana Conchita Martínez (Efe).

El tenis español ha tocado fondo. Lo ha hecho tras un caótico y convulso viaje que tuvo su punto de partida en Sao Paulo y ha terminado en Vladivostok, curiosamente el lugar donde finaliza el Transiberiano. De las buenas sensaciones del viernes -el mismo día en el que Feliciano López celebraba su boda y puede que el 2-0 de sus compañeros- se pasó a la amargura del domingo. Entre Brasil y Rusia (escenarios de las dos derrotas que han hecho que la Armada hinque, dolorosamente, la rodilla) ha tenido lugar una cruenta batalla en la que -como recordó Rafa Nadal en Wimbledon- el principal perjudicado ha sido el tenis español. Los últimos 365 días del deporte de la raqueta no serán recordados porque España haya caminado por el filo de la navaja jugando por ascender y lo que es peor, por no descender a Tercera, sino por la elección de una capitana que casi nadie quiso, la inhabilitación de un presidente al que le llovieron las críticas y el fuego cruzado de las primeras raquetas españolas.

Normalmente, el adjetivo histórico suele ir de la mano de hazañas que serán recordadas hasta la eternidad. En contadas ocasiones acompaña a debacles que, por desgracia, también ocuparán espacio en la memoria. La situación que vive el tenis español es una de estas contadas ocasiones. Todo comenzó en septiembre de 2014 cuando, después de 18 años, España descendía a Segunda después de perder ante Brasil en Sao Paulo. El equipo que desde el año 2.000 había levantado la 'Ensaladera' en cinco ocasiones dominando a placer el tenis mundial, agachaba la cabeza. Diez meses después, con Rusia como escenario, la Armada tenía una nueva oportunidad de recuperar su estatus. Y cuando las aguas parecía que volvían a su cauce con el 2-0 inicial del viernes -un resultado que no se le había escapado nunca a España-, llegó la remontada de Rusia. Lo hizo como un tsunami que se llevó por delante a Conchita Martínez y a sus chicos: Robredo, Andújar, Marc López y Marrero.

“Tiene que haber más unión que nunca” solicitaba la capitana. Lo hacía diez días después de coger las riendas de la Armada para afrontar la trascendental eliminatoria de la Copa Davis ante Rusia. Conchita ha sido testigo en primera fila de un desastre histórico que ha dejado al tenis español en coma profundo. El problema es que el estado de salud de este deporte empezó a agravarse en septiembre de 2014 con la derrota en Brasil y el nombramiento de Gala León como capitana del equipo. Hay que echar la vista atrás hasta ese momento para encontrar el principio del fin. O mejor dicho, del enfrentamiento abierto y la agitación interna que ha vivido el tenis español. Fue entonces cuando la madrileña fue designada para sustituir a Carlos Moyá, una elección que dividió al mundo de la raqueta en dos bandos: Gala León y la RFET por un lado, el CSD junto a los jugadores por el otro. Y es que, desde el primer momento, la excapitana se encontró con la oposición de los pesos pesados del tenis español.

Criterios deportivos, no de género

Antes de meterse de lleno en el fuego cruzado de declaraciones, los jugadores mostraron su recelo basándose en cuatro puntos. Rafa Nadal, Feliciano y compañía pusieron en tela de juicio la capacitación de Gala León que no había entrenado al máximo nivel, su desconocimiento del circuito masculino, sus méritos frente a los de otros candidatos y que no se les hubiera consultado, un gesto tradicional a la hora de tomar esta decisión. En todo momento enfatizaron que se trataba de una serie de criterios deportivos, no de género. Así las cosas, Nadal declaró que respetaba la decisión aunque no conocía a Gala. Algo que también recalcó Feliciano López al mismo tiempo que se mostraba molesto porque la RFET no había tenido en cuenta la opinión de los jugadores, punto que también puso de relieve Granollers. Igual que Marc López, comentó que sería diferente aunque no influiría que fuera mujer. Verdasco, por su parte, opinó que el capitán debería ser un hombre siempre que se pudiera.

Estas primeras declaraciones de intenciones se fueron retorciendo con el paso de los meses hasta llegar a su punto álgido en las últimas semanas. Sin olvidar las palabras de Nadal en las que declaró que “en el deporte tiene que haber gente que sabe de deporte, que entienda. Es como si me pones a mí de director de un hospital; no sé de Medicina, no sé cómo funcionan las cosas” y por las que luego se disculpó hasta los tuits de Feliciano, Granollers o Robredo: “No sabía que Gala León era un icono en muchos países. ¿Alguien sabe a qué países se refiere?”, “¡¡Respetemos su trabajo chicos!! Dinamitar el tenis español, crear mal rollo y llamarnos machistas. ¿Y por eso cobra?”. El problema se desvió al terreno del machismo y las declaraciones de la propia Gala no ayudaron: “No voy a pedir perdón por ser mujer”. Las hizo en Valencia, cita en la que se reunió con ocho de los tenistas españoles. Después viajó a Indian Wells, donde sólo vio a tres de los trece que estaban presentes.

La investigación del CSD

Entre viajes y sonadas ausencias (Roland Garros y Wimbledon), los rumores se dispararon. Algunos de ellos apuntaban a que en la ciudad del Turia, le habían recomendado que dimitiera y se centrara en su labor de directora deportiva… a lo que ella contesto que ningún jugador le había dicho eso. A la cara. En medio de este intercambio de declaraciones, el nombre de Gala León llegó al Senado. Silvia Oñate, diputada del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados, interpeló al ministro Wert sobre las razones por las que el Gobierno no promueve el principio de igualdad en el ámbito del deporte. Oñate acusó al ministro de convertir el papel de la mujer en el deporte “en una carrera de fondo a la que algunos se empeñan en poner obstáculos” y añadió que “eso es justo lo que están haciendo ustedes con Gala León”. Y por si todo esto no fuera suficiente, el CSD empezó a estudiar si su nombramiento como capitana cumplía con la normativa tras la denuncia de dos federaciones territoriales; Aragón y Castilla y Léon alegaban que no había sido votada por la Junta directiva.

Fue entonces cuando apareció en escena José Luis Escañuela. El que fuera presidente de la RFET pasó por varios estados antes de dimitir. En primer lugar, el TAD le suspendió durante un mes por su negativa a facilitar información para auditar las cuentas y por un supuesto desvío sospechoso de 60.000 euros. La Federación negó “una supuesta falta de colaboración” y contestó a través de un comunicado en el que convocaba una rueda de prensa. La respuesta de los jugadores no tardó en llegar a través de Feliciano y su famoso “vamos a contar mentiras tra-la-raaaaa”. El siguiente paso que dio el TAD fue expedientar a Escañuela y a Olvido Aguilera después de inspeccionar la sede de la RFET para recabar la citada documentación negada por el que expresidente. El punto final fue escrito después de que Escañuela declarase que no iba a consentir a Cardenal que le llamase “chorizo” y acabara dimitiendo. Fernando Fernández-Ladreda asumió la presidencia y no tardó en destituir a Gala León.

Dinamarca, siguiente rival

¿Y los jugadores? Mientras observaban y opinaban sobre lo que ocurría en los despachos, en Wimbledon aunaron fuerzas. Después de que Rafa Nadal alertase en Londres de que era el tenis español el que más estaba sufriendo y que la situación que salpicaba a todos no era buena, puso a la Federación en el punto de mira: “No es nada para nosotros”. Junto a 32 compañeros, compañeras, técnicos a los que se unieron exjugadores, firmaron una carta en la que no aparecía Gala porque la misiva iba contra Escañuela. A lo largo de siete puntos, pusieron el acento en todas las facetas que creían debían corregirse: desde la falta de transparencia, planificación y comunicación a la mala gestión de la marca del tenis español pasando por el liderazgo caótico y beligerante de Escañuela. Su objetivo pasaba por “tratar el deterioro y situación actual” del tenis español.

Y esta no es otra que lo visto en Rusia. Con Ferrer lesionado, Rafa Nadal en su Manacor natal intentando levantar la temporada y Feliciano casándose en Toledo con Verdasco, entre otros, como asistente al evento… España recorrió más de 13.000 kilómetros para protagonizar un desastre que aún siendo histórico, puede tener solución. En septiembre (18-20) se las verá con Dinamarca y si consigue la victoria, en 2016 disputaría dos eliminatorias más pata ascender al Grupo Mundial. Si cae de nuevo, a finales de octubre jugaría contra Suecia por no descender a Tercera. Los compromisos están marcados a fuego en el calendario de una Conchita que, con el tiempo justo, ha pedido la unión y el compromiso de los jugadores para revertir la situación: “Tienen que ver que la Copa Davis es difícil. Si hay ese compromiso, que de verdad yo lo creo, se tiene que formar el mejor equipo posible para salir adelante”.

Sea como sea, el tenis español ha tocado fondo y los culpables no están sólo en los despachos. El país con más jugadores entre los cien mejores de la Clasificación ATP, la selección que en los últimos quince años ha levantado hasta cinco 'Ensaladeras' vaga sin rumbo tras caer frente a Alemania, Brasil y Ruisa. No se ha sabido competir y ahora tienen un mes para demostrar lo contrario y escribir el final a un año terrible en el que el tenis ha sido la principal víctima y de lo que menos se ha hablado.

José Luis Escañuela
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