Muguruza, la chica que no sabía jugar sobre hierba, hace soñar a España en Wimbledon
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ES LA ÚNICA RAQUETA NACIONAL EN LONDRES

Muguruza, la chica que no sabía jugar sobre hierba, hace soñar a España en Wimbledon

Mientras los especialistas en el mundo de la raqueta ven un esperanzador y exitoso futuro para ella sobre la hierba, Muguruza sostenía que no sabía jugar sobre esta superficie. Y ha llegado a semifinales

Foto: Garbiñe celebra, a saltos, su pase a las semifinales de Wimbledon. (Reuters)
Garbiñe celebra, a saltos, su pase a las semifinales de Wimbledon. (Reuters)

España se abraza a Garbiñe Muguruza. Y lo hace con fuerza, no en vano la hispanovenezolana es la única superviviente que sigue triunfando sobre el césped del All England Club. Poco a poco, las raquetas nacionales han ido quedándose en el camino. Todas menos la de Garbiñe que, probablemente, era la que menos confiaba en llegar hasta las semifinales de Wimbledon: “Me ha sorprendido pasar esa barrera de los cuartos de final y más aquí. En hierba no tenía tanta confianza como en tierra o en pista rápida”. Se trata de un nivel completamente nuevo para ella pues, hasta el momento, su techo eran los cuartos alcanzados tanto en Roland Garros (2014 y 2015) como en la presente edición del 'major' británico. Mientras los especialistas en el mundo de la raqueta ven un esperanzador y exitoso futuro para ella sobre la hierba, Muguruza sostenía que no sabía jugar sobre esta superficie. Y ha llegado a semifinales. De momento…

Después de dos participaciones fallidas en Wimbledon, Garbiñe se ha acostumbrado este año a que su nombre aparezca junto a sustantivos y adjetivos como historia o histórico. Algo que se ha apresurado a rechazar: “No pienso en hacer o no historia, no creo que me ayude mucho tener esas cosas en la cabeza. Voy a prepararme para el próximo partido como he estado haciendo hasta ahora. No voy a cambiar nada porque sea el partido más importante de mi carrera. Esa es la mejor forma de afrontarlo”. En 2013 se despidió del All England Club en la segunda ronda mientras que el año pasado lo hizo a las primeras de cambio. Nada que ver con lo que está viviendo en la presente edición: tanto en la tercera ronda como en octavos se ha deshecho de Angelique Kerber y Caroline Wozniacki, dos jugadoras situadas dentro del 'Top 10' de la clasificación WTA teniendo en cuenta que ella aterrizó en Londres ocupando el puesto 20. El 'huracán Muguruza' no sólo ha arrasado a jugadores con mejor ranking que ella, también ha igualado a nombres de calado en el tenis español como Conchita Martínez y Arantxa Sánchez Vicario.

La estela que Garbiñe deja en Wimbledon brilla con luz propia. Los halagos a su juego se suceden y lo más contradictorio es que la propia jugadora sostenía que no sabía desenvolverse sobre la hierba. Primero lo achacó a su físico: “Es muy difícil agacharme porque mis piernas son muy largas. La verdad es que no esperaba nada. No tenía claro si iba a hacerlo bien en esta superficie, pero ahora lo he averiguado. La hierba me ayuda”. Y después se dio cuenta que su juego “se adapta bien; cuando empecé la gira de hierba sólo quería sentirme poderosa en la pista, no jugar contra ella”. Lo cierto es que tenía razones para dudar pues en toda su carrera, sólo ha jugado 19 partidos sobre el verde. A pesar de la escasa cifra, Muguruza parece haber crecido en el césped. Los especialistas ven en su juego las maneras de aquellos que están llamados a gozar del éxito sobre dicha superficie y, por lo tanto, en Wimbledon.

Su servicio, bueno de por sí, se potencia sobre la hierba. Sus golpes duros, con profundidad, sus subidas a la red -contenidas por su entrenador-, su manera de empujar a las rivales… son características propias de los que dominan la raqueta sin problema alguno cuando pisan el césped. El juego de Garbiñe ha ganado en inteligencia ha medida que ha ido superando rondas en Wimbledon sin perder un ápice de su característica agresividad. No en vano, en sus tres últimos partidos ha subido 106 veces a la red y ha ganado 72 puntos. Sus buenas formas cuando salta a la pista se ven completadas y reforzadas con una entereza mental crucial cuando las cosas se complican y rozan el límite.

El tenis espera algo grande de Garbiñe Muguruza porque tiene potencial y materia prima. Tres años después de aparecer en escena como un diamante en bruto por pulir, la hispanovenezolana hace soñar al tenis español, ansioso éste de ver a una de las suyas triunfando en Wimbledon. Después de lograr el pase a semifinales, aún pisando esa superficie sobre la que dice no saber jugar, la jugadora confesaba: “Estoy muy emocionada por haber llegado a mi primera semifinal. Estoy feliz por España”. El país se aferra a la última esperanza en el All England Club sabiendo que los partidos de Garbiñe dependen más de ella que de quien esté al otro lado de la red por mucho que esta se llame Radwanska. Sólo hace falta que, como ha recordado Conchita Martínez, se lo crea.

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