NADAL, el gran adalid de una lucha complicada

El destierro del tenis español: cada vez hay menos torneos de tierra batida

"Si la ATP no hace algo, los torneos en tierra van a desaparecer". Estas duras palabras de Nadal tras ganar el trofeo de Buenos Aires han destapado una realidad: el descenso de los torneos sobre arcilla

Foto: Rafael Nadal puede presumir de ser el rey de la tierra batida.
Rafael Nadal puede presumir de ser el rey de la tierra batida.

"Si la ATP no hace algo, los torneos en tierra van a desaparecer. El calendario debería cuidar las superficies históricas. Cuando hay tanto jugador que se lesiona, es por algo". Estas duras palabras salían de la boca de Rafa Nadal nada más ganar el torneo de Buenos Aires, un campeonato que la próxima temporada podría dejar de jugarse en tierra batida para pasar a pista dura: "Si es así, yo no vuelvo", confirmaba el español. Y es que la tierra batida, territorio en el que el rey indiscutible es el jugador español, vive una gran problemática: está en peligro de extinción.

De un tiempo a esta parte, los torneos de pista rápida han disminuido considerablemente. Sin ir más lejos, este año el torneo de Acapulco ha cambiado su superficie y Buenos Aires está en trámites para intentarlo la próxima temporada. Es de sobra conocido que el tenis español prefiere la tierra batida a cualquier otro piso, pues los mayores éxitos han llegado en el polvo de ladrillo. Y, por supuesto, Nadal es el mejor jugaor del mundo sobre la arcilla, en la que ha sumado 46 títulos en su carrera, quedándose a tres de Guillermo Vilas tras la rectificación de la ATP.

Pero las críticas de Nadal no van encaminadas a que se mantenga una superficie porque le favorezca a él, sino que es una cuestión de tradición y, sobre todo, de la salud de los jugadores. El español insiste en que el cemento se ha convertido en la gran lacra del tenis, provocando multitud de lesiones y, hace un par de años, hacía una comparación muy gráfica: "¿Os imagináis a un futbolista jugando sobre cemento?". Su explicación era clara: "No imagino otro deporte de muchos movimientos jugando en superficies tan agresivas, somos los únicos que cometemos ese error".

De los 65 torneos que se disputan al año, un total de 22 se juegan sobre tierra batida por los 37 en pista dura. Pero el problema no es exclusivo del número de torneos: el problema real es que muchos de ellos se solapan en el tiempo, jugándose varios torneos la misma semana. Y, si a ello, se le suma que buena parte de estos campeonato son Masters 250, los mejores tenistas deciden no jugarlos al saber que sumarán menos que si jugaran torneos en otras superficies. De ahí han surgido las críticas de Nadal, que piensa que se menosprecia a los grandes especialistas en la arcilla.

El mantenimiento de la tierra batida, muy elevado

Echando la vista un par de temporadas atrás , sólo había diez torneos más en pista dura. A día de hoy, la diferencia es de 15 y todo indica que seguirá creciendo, pues muchos de los torneos en arcilla están valorando la posibilidad de modificar su superficie en los próximos años. ¿El motivo? Lo costoso que resulta mantener la tierra batida, al ser una superficie especial y que requiere mucho más tratamiento que la pista dura, que sólo necesita una mano de pintura cada cinco años para evitar que se decolore y que los jugadores pierdan adherencia.

Tal y como le ocurre a los torneos sobre hierba, en la tierra batida no sólo hay que cuidar la superficie, sino que existen muchas capas más que es necesario que tengan un mantenimiento para impedir que se degrade. Por ello, muchos de los torneos deciden acabar con los costes inherentes a la arcilla para dar lugar a superficies mucho más baratas, pese a que sean más perjudiciales para el físico de los jugadores. Y es que hasta el gran campeonato de final de año, el Torneo de Maestros, se juega en esta superficie, algo con lo que tampoco está de acuerdo Nadal.

El español considera que, lo lógico, sería que cada año hubiera rotación para "dar igualdad de oportunidades a todos los jugadores". Pero, más allá de todo ello, la gran preocupación del español son las lesiones, algo ante lo que considera que la ATP no está haciendo todos los esfuerzos que debería: "Las pistas duras son las más negativas para el cuerpo, porque son agresivas para todas las articulaciones. La ATP tiene que pensar en cómo hacer para prolongar la carrera de los tenistas", asegura. El español se ha convertido en el adalid de la lucha contra la extinción de la tierra batida en el tenis.

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