Djokovic se desata en el quinto set y jugará la final del Open de Australia contra Murray
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Djokovic se desata en el quinto set y jugará la final del Open de Australia contra Murray

Tras un partido largo e igualado, el tenista serbio sacó su mejor tenis para ganar su el quinto set en blanco y meterse en la final del Open de Australia

placeholder Foto: Djokovic ha ganado cuatro veces el Open de Australia (Reuters)
Djokovic ha ganado cuatro veces el Open de Australia (Reuters)

El serbio Novak Djokovic alcanzó por quinta vez la final del Open de Australia, donde hasta hoy no ha sido derrotado en las cuatro anteriores, al vencer al suizo Stan Wawrinka, defensor del título, por 7-6 (1), 3-6, 6-4, 4-6 y 6-0, y se enfrentará por el título con el británico Andy Murray.

El serbio se presentará en la final del domingo con dos sets perdidos en seis partidos (los de hoy), tras resolver el tercer enfrentamiento en Melbourne contra Stan en una semifinal de gran calidad técnica, con constantes alternativas en el marcador, con tenis-arte en algunos momentos, con voleas difíciles de imaginar y reconocimiento de ambos cuando el punto alcanzó niveles extraterrestres.

Sus tres últimos duelos en el Grand Slam se habían ido hasta el quinto set, y este también. Habían sido épicos, como el del 2013 en estas mismas pistas de cinco horas y dos minutos, el cuarto más largo en la historia del torneo. El de este viernes duró 3 horas y 30 minutos.

Flotaba en el ambiente sabor de venganza. Djokovic recordaba aún como Stan Wawrinka le había derrotado el pasado año en cuartos, con 9-7 en el quinto, y todavía le escocía. Quizás por eso, en el Masters de Londres, su siguiente encuentro, Djokovic le endosó un contundente 6-3 y 6-0. Pero había que lavar la afrenta en el escenario adecuado, el magnífico Rod Laver Arena, y por eso, cuando Nole perdió la ventaja en el primer set y Stan le quebró 4-3, el serbio respondió iracundo, y destrozó su raqueta como hace años hizo en Roland Garros, golpeando su arma contra su banquillo y el suelo.

Mientras, Wawrinka pedía al fisio del torneo que echara gotas humectantes en sus ojos, se recuperaba y salvaba dos puntos de set en el décimo juego para forzar un desempate donde el serbio se mostró magistral para ganar el primer parcial en 43 minutos. El revés de Wawrinka hizo el trabajo en el segundo, para quebrar en el 4-2 y ganarlo en 36 minutos (primer set que perdía Nole en el torneo este año). Y Djokovic ponía ventaja por delante en el tercero con un 3-0 que luego se niveló, aunque el serbio logró una rotura definitiva en el 6-4, sacando fuerzas de no se sabe dónde cuando más destruido parecía.

"En el tenis hay que hacer variantes en el juego cuando el partido lo necesita", había dicho la noche antes Murray, y Wawrinka aprendió la lección, porque tras ir perdiendo 2-0 en el cuarto fue capaz de remontar y ejecutar de nuevo a Djokovic con su preciosista revés a una mano, para robarle por segunda vez el servicio en el séptimo y cerrar la manga a su favor. La estadística de Djokovic fue clara en ese set, ni un solo golpe ganador, 14 errores no forzados, ni un solo ace y un bajo porcentaje de primer servicio, 56%. Lógico el festival de Wawrinka, que tenía cerca convertirse en el jugador de mayor edad en lograr la final desde Andre Agassi, en 2003 (32 años y 272 días).

Pero contra Djokovic existe una máxima en el circuito, "jamás baja los brazos", y su reacción en el set decisivo fue brutal. Se transformó el serbio en seguro, rápido y contumaz, sin fisuras. Rompió dos veces seguidas y maniató a su rival en el fondo. Golpeó con rabia y con el puño cerrado al vacío dos veces cuando logró el 5-0 y abrió los brazos cuando Stan Wawrinka falló, de forma casi pueril, su derecha en la bola de partido

Con su victoria, Djokovic iguala al sueco Stefan Edberg y al suizo Roger Federer en el primer puesto en cuanto a mayor número de finales en este torneo, cinco. Será la número 15ª del serbio en el Grand Slam, de las que ha ganado siete.

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