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La edad y el compromiso ponen en peligro la vida de España en la Davis
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El recambio de la generación dorada, en entredicho

La edad y el compromiso ponen en peligro la vida de España en la Davis

Aunque en. Pero la falta de compromiso y su edad pueden cambiar laLos grandes se hacen mayores u

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Corría el año 1995 cuando España viajó a México para disputarse la permanencia en el Grupo Mundial de la Copa Davis. Aquella ocasión, Alberto Berasategui sucumbió en el quinto y decisivo partido ante un desconocido Luis Enrique Herrera que por entonces andaba ocupaba el número 263 del ránking. Una derrota sin paliativos por 6-4, 6-1, 6-1 que descendía a la ‘Armada’ a la Segunda División del tenis mundial. Abatido, tras el encuentro Berasategui y sólo atinó a decir que acababa de vivir uno de los momentos más dramáticos de su carrera. “Jugué muy mal. La presión me pesó tanto como la actitud del público". En aquel momento de decepción absoluta, el por enconces capitán del equipo español, Manolo Santana, tomó la palabra para tratar de levantar el ánimo. "La vida no se acaba ahí", declaró en su día uno de los tenistas españoles más reconocidos de todos los tiempos. 19 años después, tras caer de forma estrepitosa ante el modesto equipo brasileño (3-1), España regresa al infierno.

Se veía venir. En 2013 coqueteó con la permanencia hasta última hora. Sólo el influjo de Rafa Nadal pudo salvar de la quema a España, que logró vencer a Ucrania en una eliminatoria disputada en la Caja Mágica de Madrid. Pero este año la cuerda no aguantó más la tensión y acabó por romperse. Carlos Moyá no fue capaz de contener el fracaso de una selección que desde el año 2000 ha conseguido levantar cinco ‘ensaladeras’ (2000, 2004, 2008, 2009 y 2011). No lo tuvo fácil. La desbandada, ya fuera por lesión o por falta de apetito competitivo, de una de las mejores generaciones que ha parido nuestro tenis fue antológica. Rafael Nadal, David Ferrer, Tommy Robredo, Fernando Verdasco, Feliciano López y Nicolás Almagro no acudieron a Sao Paulo. Demasiada artillería desperdiciada.

Para colmo, a última hora Marcel Granollers, una garantía en el dobles junto a Marc López, también se caía de la lista. Así las cosas, no quedaba otra opción que afrontar el compromiso con un cuarteto formado íntegramente por debutantes. Y en su puesta de largo no fueron capaces de superar la presión. Roberto Bautista y Pablo Andújar no rayaron al nivel esperado en los individuales. En el dobles, con una pareja de urgencia formada por David Marrero y Marc López no fue rival para los brasileños.Tras la debacle, el capitán español dijo entender los motivos aducidos por los tenistas que rechazaron participar en la eliminatoria al tiempo que defendió a los jugadores que acudieron a Brasil. "Estoy abierto para otras convocatorias. Entiendo las explicaciones de los jugadores que no participaron esta vez, pero voy a estar abierto en 2016", explicó Moyá.

Un Moyá que firmó un año como capitán y cuyo contrato expira a finales de este mes. La continuidad del mallorquín al frente del equipo se complica y sólo es una opción. En cualquier caso, tal y como indicó la Real Federación Española de Tenis (RFET), Gala León, directora deportiva de la RFET, será quien decida. “Tiene la misión de adoptar todas las medidas necesarias para lograrlo”, declaraba el máximo organismo del tenis patrio en un comunicado. Una federación que, tal y como indicó el mismo domingo ostenta la responsabilidad de “encontrar las herramientas que nos permitan trabajar por la victoria y lograr, en el menor tiempo posible, devolver a nuestra selección al Grupo Mundial, que es el sitio que, por historia, corresponde a nuestro tenis”.

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Pese a la debacle, el retorno al Grupo Mundial no se antoja demasiado complicado. En virtud de su ránking, la selección española tendrá que afrontar sólo dos eliminatorias en el próximo 2015 Una será de clasificación y otra de ascenso (ante una de las candidatas a descender desde el Grupo Mundial). Este mismo jueves, España conocerá la primera piedra en su vuelta a la élite. Las posibilidades son diversas y todas presentan un denominador común: la más que previsible superioridad de los españoles. Encuadrada en el Grupo I de Europa/África sus posibles rivales son Austria, Dinamarca, Lituania, Polonia, Rumanía, Rusia, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia. España sería local si se enfrenta a Eslovaquia o Suecia, mientras que un sorteo definiría la sede si el rival es Lituania, Polonia o Eslovenia.

¿Qué pasará en 2016?

Sobre el papel, España no debería sufrir en exceso para regresar al lugar que le corresponde. Pero sin compromiso no hay victoria. Se viene insistiendo en que el tenis destaca, ante todo, por ser una disciplina individual. Los tenistas diseñan su calendario en función de los torneos que van a disputar en el circuito ATP, relegando a la Copa Davis a un segundo plano. Una competición que no puede competir con los suculentos beneficios que se reparten en los Grand Slam o los Masters 1000. Los profesionales de la raqueta llevan años solicitando que la Copa Davis pase a disputarse en años alternos. Una petición que de momento no ha sido concedida.

A esto hay que sumar la edad de nuestros primeros espadas, un hándicap a tener en cuenta en vistas a decantarse por formar parte de un evento que puede mermar su condición física. Con los datos en la mano, en 2016, el año que supone debería confirmar a España como seria candidata a pelear junto a las mejores escuadras por el cetro mundial, las 12 mejores raquetas de nuestro país estarán en la treintena: Nadal (30), Ferrer (34), Verdasco (32), Feliciano (34), Robredo (34), Almagro (31), García-López (33), Andújar (30), Granollers (30), Montañés (35), Marc López (34) y David Marrero (36). Si ahora cuesta que digan ‘sí’, dentro de dos años es poco probable que acepten ampliar sus temporadas para jugar la Davis. Hace 19 años el mazazo fue gordo. Sin embargo, el desembarco progresivo de grandes tenistas fue edificando un imperio que parece haber quedado reducido a escombros. Roberto Bautista, que en 2016 tendrá 28 años, y Pablo Carreño (25 años en 2016), parecen los hombres encargados de liderar el futuro incierto del tenis español.

Corría el año 1995 cuando España viajó a México para disputarse la permanencia en el Grupo Mundial de la Copa Davis. Aquella ocasión, Alberto Berasategui sucumbió en el quinto y decisivo partido ante un desconocido Luis Enrique Herrera que por entonces andaba ocupaba el número 263 del ránking. Una derrota sin paliativos por 6-4, 6-1, 6-1 que descendía a la ‘Armada’ a la Segunda División del tenis mundial. Abatido, tras el encuentro Berasategui y sólo atinó a decir que acababa de vivir uno de los momentos más dramáticos de su carrera. “Jugué muy mal. La presión me pesó tanto como la actitud del público". En aquel momento de decepción absoluta, el por enconces capitán del equipo español, Manolo Santana, tomó la palabra para tratar de levantar el ánimo. "La vida no se acaba ahí", declaró en su día uno de los tenistas españoles más reconocidos de todos los tiempos. 19 años después, tras caer de forma estrepitosa ante el modesto equipo brasileño (3-1), España regresa al infierno.

Rafa Nadal
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