será su entrenadora a partir de ahora

Andy Murray se la juega con Mauresmo, la eterna perdedora que aprendió a ganar

La francesa, nueva entrenadora del tenista británico tardó muchos años en ganar un Grand Slam. Llegó a acudir a un psicólogo para manejar la presión

Foto: Amelie Mauresmo, durante la final de Roland Garrós (Reuters)
Amelie Mauresmo, durante la final de Roland Garrós (Reuters)

No es lo habitual, pero ha decidido dar un giro total a su carrera contratando los servicios de una mujer para ponerse a punto ante el inicio de la época en la que la pista rápida pasa a tener todo el protagonismo en el mundo del tenis. Andy Murray, que no acaba de colocarse a la altura de Djokovic y Nadal, ha contratado a Amelie Mauresmo como nueva entrenadora. La francesa llegó a ser número 1 del mundo, pero hasta que no ganó dos Grand Slam no se quitó la eterna etiqueta de perdedora… El británico, también con dos grandes en su haber, quiere quitarse por completo ese sello de ‘perdedor’ que algunos le han colocado cuando se le compara con el español y el serbio.

Murray, tras dos años de relación, se ha desvinculado de Ivan Lendl y se la juega con la francesa. Mauresmo ya dirigió la carrera de su compatriota Michael Llodra y triunfó como entrenadora cuando llevó a Marion Bartoli a ganar el año pasado el título femenino en Wimbledon. La aventura con Murray es de mucho más calado porque hablamos de uno de los mejores tenistas del planeta, pero al que le está costando un mundo llegar al nivel de Nadal o Djokovic. Precisamente ahora que empieza la temporada en pista rápida, el escocés debe dar un paso al frente a las órdenes de Amelie, sobre todo pensando en Wimbledon y el Open de Estados Unidos. Precisamente, los dos únicos grandes que ha ganado. Con la francesa espera dar ese salto que tanto está tardando en dar.

Mauresmo tardó muchos años en alcanzar la gloria. Lo tenía todo para haber pasado a la historia como una de las más grandes, pero no lo consiguió. Muy pronto alcanzó una buena posición en el ranking. Comenzó enseguida a sumar títulos, pero cuando llegaba la hora de la verdad siempre fallaba. Los Grand Slam se le atragantaban siempre. Los cronistas de aquella época solían escribir que la presión le podía y que no daba la talla a la hora de alcanzar el número 1. ‘Desaparecía’ en los momentos cumbre.

Una retransmisión de televisión le cambió la vida a Mauresmo. Nacida cerca de París, con apenas cuatro años se enamoró del tenis cuando su compatriota Yannick Noah ganaba Roland Garrós en 1983. La pequeña Amelie decidió ese día que el tenis sería su vida. Y acertó. Lo que no sabía entonces es que para alcanzar la gloria debería superar mil y un obstáculos. Sufrió durante muchos años en los que en el momento cumbre fallaba una y otra vez.

Cuando se hizo un hueco en la élite comenzó a ganar torneos. Fue en 1998 cuando empezó a poner sobre el tapete su clase. Su nombre empezaba a sonar con fuerza, pero ella no respondía a la hora de ganar un grande. En 1999 se coló en la final del Abierto de Australia, pero cayó ante Martina Hingis. Fue el comienzo de un calvario que duró más de siete años. Años complicados en los que su talento desaparecía en los grandes momentos.

A medida que los fracasos inundaban su hoja de servicios y la prensa atacaba sin piedad cuando llega otro fiasco en un Grand Slam, Mauresmo perdía la confianza. Buscó todo tipo de soluciones y en 2002 contrató los servicios de un psicólogo para que le ayudara a manejar de manera adecuada la tremenda presión a la que estaba sometida. Pero tampoco dio resultado la apuesta.

Por fin en 2005 algo cambió en su vida al ganar el quinto grande. El 13 de noviembre, en Los Ángeles, Amelie respondió en la final del Masters al imponerse a su compatriota Mary Pierce por 5-7, 7-6 y 6-4. Aquel día su vida giró. El año siguiente, por fin, Amelie por fin alcanzó la meta. Ganó el Abierto de Australia y Wimbledon, convirtiéndose en la número 1 del mundo. Fue premiada con el Laureus un año después, reconociéndose por fin su gran categoría, esa que desaparecía en muchos momentos importantes de su vida. Sin embargo, fue alcanzar el techo e iniciar la cuenta atrás. En 2009 anunciaba su retirada tras 16 años de carrera.

Como mujer, no obstante, siempre demostró ser valiente y de una gran fortaleza. Amelie no tuvo problemas en reconocer su lesbianismo, algo que le provocó problemas familiares. Perdió incontables partidos de Gran Slam, pero Mauresmo no flaqueó con otras cuestiones. Tuvo que aguantar los comentarios de algunas de sus rivales, cuando su musculado cuerpo fue censurado por jugadoras como Hingis -"Mauresmo es medio hombre"- o Davenport -"jugar contra ella es hacerlo contra un hombre"-. Ambas jugadoras tuvieron que pedir perdón a la nueva entrenadora de Murray.

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