No quedan elogios: Nadal mantiene a raya a Djokovic con su noveno Roland Garros
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RAFA ACABA LLORANDO TRAS OTRA REMONTADA ÉPICA

No quedan elogios: Nadal mantiene a raya a Djokovic con su noveno Roland Garros

Más de tres horas y media de final cargadas del mejor tenis y que desembocó en un definitivo 3-6, 7-5, 6-2 y 6-4 a favor del 'extraterrestre' Rafa Nadal

Se acaban los elogios, las palabras, las descripciones de lo que está logrando una leyenda viva del deporte español. Rafa Nadal y Roland Garros. Un tenista y un torneo ligados para siempre. Este domingo el balear se adjudicó su noveno triunfo allí, un registro estratosférico que difícilmente se podrá igualar alguna vez. Diez temporadas consecutivas ganando torneos de Grand Slam, de los que ya colecciona 14, empatando a sus 28 años el registro de un tal Pete Sampras, y ya está a sólotres de los títulos Grandes de Roger Federer, el más laureado.

Su víctima esta vez no ha sido otra que el principal adversario que tiene desde hace años por hacerse con la supremacía del tenis mundial, un Novak Djokovic que volvió a constatar que el cuerpo y la mente de Rafa son invencibles cuando conectan con la raqueta que porta en su mano izquierda. Algo más de tres horas y media de final cargadas del mejor tenis y que desembocaronen un definitivo 3-6, 7-5, 6-2 y 6-4. Emoción de los protagonistas y reconocimiento mutuo en la recogida de trofeos, que volvió a sacar las lágrimas de alegría del ganador, un ser humano totalmente ejemplar.

La rivalidad más repetida en la historia del tenis vivió su 42º partido, y además ponía en juego el número uno del ranking mundial, que sería a partir de este lunes para el ganador en París. Tras su triunfo, Rafa seguirá en lo más alto, y el balance general de los duelos entre ambos se queda en 23 ganados por Nadal, 19 por Djokovic. De todos estos, doce han sido en Grand Slam, con un 9-3 para el español, aunque todos los triunfos del balcánico fueron en finales. Roland Garros, donde Nole no ha ganado nunca, vivió la tercera final entre ambos. Con la de este domingo, Nadal es la cuarta vez que se adjudica un Grande ganando en el último partido al serbio.

Pero el español sufrió mucho a lo largo del partido, en especial en el tramo final. Así lo aseguraba Toni Nadal al acabar el partido:"El momento más difícil para mí ha sido cuando me ha dicho que tenía calambres y he visto que no nos recuperábamos. La cara de Djokovic parecía de más cansancio que la de Rafael. Pero ha habido un momento que si Djokovic se recuperaba, nosotrosperdíamos. No vas a jugar una hora más con calambres", comentó. Una vez había ganado su decimocuarto Grand Slam, escaló las gradas para celebrarlo con los suyos."Me ha dicho de los calambres. Que le trajeran suero, que estaba muy, muy cansado. Tenía calambres por todos lados. Incluso he llamado al médico", comentó Toni Nadal.

El primer set mostró a un Djokovic dispuesto a completar el póquer de premios de Grand Slam con el único que se le resiste. La ‘tiranía’ de Rafa Nadal desde 2005 (salvo el paréntesis de 2009), aprovechado entonces por Roger Federer, hacía que el serbio saliera obligado a descoronar a un rey de la tierra batida que esta primavera había demostrado debilidades nunca vistas.

La igualdad en el marcador de la primera manga se rompió en el octavo juego, cuando Nole consiguió al fin hacer el break que se llevaba barruntando desde el inicio del duelo. De ahí que consiguiera el 3-6 cerrado con comodidad, ante un Nadal que no terminaba de encontrar el espacio exacto donde sus golpes mantuvieran a raya al agresivo tenista serbio. Además, para hacerle aún más imprevisible, el ‘aspirante’ introdujo novedades en su planteamiento, como asiduas subidas a la red tras el saque, acompañadas de certeras dejadas. Las piernas del español, más que cansadas, no conseguían llegar a tiempo por el desconcierto del cómputo global de lo que pasaba en esos momentos sobre la pista Phillippe-Cartier.

Pero poco a poco, con la paciencia y poder de concentración habituales en el primer cabeza de serie, Nadal fue haciendo más efectivo su servicio y acercándose a la primera rotura, que llegó en el sexto juego del segundo set. Djokovic consiguió rehacerse para forzar el empate a cinco. Pero Rafa hizo un duodécimo juego memorable para adjudicarse el set con un nuevo break y 7-5.

El excesivo calor parisino y el nuevo panorama desdibujaron el semblante seguro que Nole había sacado a pista. La hora exacta que duró el segundo parcial hizo mella en su físico. La tercera manga sacó a relucir la versión más ‘violenta’ del juego de Nadal, con golpes profundos y efectivos que no dejaban armar cómodamente la conocida arma del balcánico, su golpe ganador desde la línea de fondo, tanto de revés como con la derecha. Con un nuevo break, Rafa consiguió un 6-2 que le ponía mirando a su novena Copa de los Mosqueteros.

Cuando durante el cuarto set se sobrepasaron las tres horas de partido, ningún aficionado tenía dudas de que la maratón psicológica que debían afrontar los tenistas había alcanzado mayor protagonismo que la física. La exigencia de cada punto y el toma y daca en el liderazgo de la situación hacían imprevisible cualquier desenlace. Llegó la rotura de Nadal para poner un parcial de 4-2 a su favor. Pero al juego siguiente Djokovic se la devolvía.

Sin embargo, la batalla mental se acabó decantando por quién si no… un Rafa Nadal que cerraba con otro break el cuarto y último set. El último punto del partido, una extraña doble falta de Djokovic, fue la mejor imagen del desmoronamiento de quien deberá conformarse con seguir como número dos al menos unas semanas más y aparcar hasta 2015 su sueño de vencer finalmente sobre la arcilla de París. Nadal sigue siendo el dueño de esos terrenos, donde desde que debutara en 2005 ha jugado 68 partidos y sólo ha perdido uno. Con eso queda dicho todo. Mejor es imposible resumir lo que ha conseguido el de Manacor en el segundo Grand Slam del calendario del tenis mundial. Ese dato y su llanto tras abrazar por novena vez el trofeo tienen un solo significado: Rafael Nadal.

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