Es noticia
Malcolm Marx: razones que confirman que tal vez es el mejor jugador de rugby del mundo
  1. Deportes
  2. Rugby
GRAN ESTRELLA DE SUDÁFRICA

Malcolm Marx: razones que confirman que tal vez es el mejor jugador de rugby del mundo

Es un icono del deporte y, siempre que tiene oportunidad, agradece públicamente todos los esfuerzos que tuvo que hacer su madre para sacar a toda su familia adelante

Foto: Malcolm Marx, en un partido con Sudáfrica. (Reuters/Jason Cairnduff)
Malcolm Marx, en un partido con Sudáfrica. (Reuters/Jason Cairnduff)
EC EXCLUSIVO

En un país como Sudáfrica, donde los buenos jugadores de rugby son idolatrados hasta convertirlos en héroes nacionales, resulta complicado que emerja por encima del resto la figura de un solo hombre. Cualquier aficionado a los Springboks es capaz de recitar de carrerilla una treintena de jugadores que durante más de un siglo han dado lustre a la única selección que ha conseguido hasta la fecha cuatro campeonatos del mundo. El equipo sudafricano va sobrado de estrellas en su plantel. Eso se ve en las nominaciones de este año al mejor jugador del mundo.

La selección que entrena Rassie Erasmus tenía a tres de sus pupilos (Malcolm Marx, Pieter-Steph du Toit y Ox Nche), todos ellos delanteros, entre los cuatro seleccionados. La representación europea se limitaba a la figura del ala francés Louis Bielle-Biarrey. No hubo mucha discusión este año. El talonador, que ya cuenta con 87 caps, se llevó el premio de calle. A su favor, que solo se tuvieron en cuenta sus actuaciones con la camiseta verde y oro. Y es que tal vez ese galardón hubiera recaído en otro compañero si también hubiera influido en la decisión final la actividad con su club, ya que Marx compite en una liga bastante cómoda para él como es la japonesa con el Kubota Spears Funabashi Tokyo Bay.

Si el mejor jugador de rugby en lo que va de siglo se mide por quién ha recibido más veces este premio, habría un empate técnico entre dos neozelandeses, Dan Carter y Richie McCaw (tres cada uno). Los sudafricanos se reparten el repóquer de galardones entre Malcolm Marx, Schalk Burger, Brian Habana y Pieter-Steph du Toit (en dos ocasiones). El dominio del hemisferio sur no solo se refleja en el plano colectivo con sus selecciones nacionales. Pocos han sido los jugadores europeos elegidos para la gloria. Y eso que se llevaron las tres primeras ediciones: el irlandés Keith Wood (2001), el francés Fabien Galthié (2002) y el inglés Jonny Wilkinson (2003). El resto de la representación del hemisferio norte está repleta de nombres ilustres como Thierry Dusautoir y Antoine Dupont (Francia), Jonathan Sexton y Josh van der Flier (Irlanda) o Shane Williams (Gales).

Foto: seven-llenar-central-seleccion-espanola-rugby

Marx vino al mundo un 13 de julio de 1994 en Germiston, en la provincia de Guateng, una ciudad que se fundó a finales del siglo XIX por colonos arrastrados hasta allí por la fiebre del oro donde, sobre todo, se habla en afrikáans e inglés. Allí, el talonador titular de los Springboks no tuvo una infancia nada fácil. Poco después de nacer se trasladó junto a su familia a la cercana Johannesburgo. Fue criado junto a su hermano Jean, también jugador de rugby, y su hermana Carina, una atleta especialista en carreras de obstáculos, sin la presencia paterna, por lo que todo giró siempre en torno a la figura materna. De hecho, siempre que tiene oportunidad, agradece públicamente todos los esfuerzos que tuvo que hacer su madre para sacar a todos adelante.

Ya siendo un crío, como él mismo reconoce, era "muy testarudo". Quería jugar al rugby. Y qué mejor sitio que el King Edward VII School, una escuela secundaria pública fundada en 1902 con el nombre de The Government High School for Boys (Escuela Secundaria Pública para Varones) que acoge niños hasta los 18 años. El centro educativo parecía el adecuado a sus características como futuro jugador porque, en esa especie de autobombo que hacen para captar a chicos que quisieran formarse allí, dejaban bien claro su ideario: "Todos los exalumnos han luchado por la libertad, la democracia y la justicia en Sudáfrica y en todo el mundo. Sobre todo, nuestros exalumnos poseen una lealtad a sus amigos y compañeros, así como una generosidad de espíritu incomparable".

Durante su etapa escolar, ya era un chaval que prometía. Pronto se fijaron en él los Golden Lions, un equipo con 136 años de historia que ha ganado once veces la liga sudafricana de rugby (Currie Cup). Lo más curioso es que, al principio, no le pusieron a jugar de delantero. Antes de cumplir los 13 años destacó en la U13 Craven Week, un torneo que lleva el nombre de Danie Craven, un exjugador y exentrenador de los Springboks, donde se dan cita los chicos con mayor proyección. Poco después ya encontró su sitio en la melé jugando de flanker hasta que otro exentrenador de la selección de Sudáfrica, Heyneke Meyer, le convenció para que pasara a la primera línea. Y acertó, porque a las primeras de cambio fue convocado con el equipo nacional escolar nacional de cara a medirse a rivales de tanto potencial como Inglaterra o Francia.

Poco a poco, Malcolm Marx fue subiendo peldaños en su carrera antes de convertirse en un icono para sus compatriotas. En 2013 ingresó en la universidad de Johannesburgo con la que consiguió la Varsity Cup, una competición liguera entre las mejores universidades sudafricanas. Mientras, brillaba también con el equipo sub 19 de los Golden Lions. Fue titular en los trece partidos que disputaron esa temporada, anotando cuatro ensayos. Su trabajo se vio recompensado al obtener el premio de jugador del año de su categoría. Los aficionados a los Springboks ya veían que aquel joven talonador era un diamante en bruto; y en ese país algo saben de diamantes y de rugby. No les defraudó. Un año más tarde, se enfundó la camiseta verde y oro para participar en el Campeonato Mundial Junior, donde perdieron en la final frente a Inglaterra por un solo punto (21-20). Una semana antes, habían derrotado a los All Blacks y Marx acaparó la mayoría de los titulares de prensa.

Foto: joel-merkler-rugby-toulouse-francia-espana-mundial

El salto para jugar con el equipo senior de los Golden Lions no tardó en llegar. De hecho, fue incluido en 2014 en la lista de jugadores que iban a participar esa misma temporada en el Super Rugby, ya compitiendo con quince franquicias de Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia. Hasta entonces, su equipo apenas había brillado en esa competición. Sin embargo, en 2016, 2017 y 2018 quedaron subcampeones, siempre frente a rivales neozelandeses como Hurricanes y Crusaders. Su llegada a los Springboks se produjo en 2016, cuando el equipo A se midió a los England Saxons, es decir, al segundo equipo inglés. Su debut con la selección oficial no se hizo esperar, aunque resultó algo decepcionante para él. Fue el 17 de septiembre de ese mismo año cuando cayeron derrotados frente a Nueva Zelanda por un contundente 13-41. Marx salió desde el banquillo en el minuto 43 en sustitución del entonces capitán Adriaan Strauss. La titularidad le llegó unas semanas después; el 5 de noviembre frente a los Barbarians.

La temporada siguiente fue la de su consagración. No cesaban los halagos y reconocimientos a aquel joven en forma de premios. Además, pese a ser un jugador de primera línea, se convirtió en el máximo anotador de ensayos de su equipo. Para el recuerdo queda la remontada en el último minuto de un partido disputado el 7 de octubre frente a Nueva Zelanda, donde Marx asistió a su compañero Jean-Luc du Preez, lo que permitió a los Springboks acercarse en el marcador. Más tarde logró un postrero ensayo transformado por el apertura de los Golden Lions, Elton Jantjies, para colocar en el marcador el definitivo 24-25 a favor de los sudafricanos. No hay otro número dos tan eficaz en el aspecto ofensivo. Su figura ya era conocida y respetada en todo el mundo. Tan es así que en 2018 fue nominado al premio de Jugador del Año junto a su compatriota Faf de Klerk, aunque el galardón se lo llevó finalmente el irlandés Jonathan Sexton.

En el plano familiar, Malcolm Marx lleva cinco años casado con Kirsta Grant, una médico que trabaja en el Hospital Sebokeng de Johannesburgo a la que conoció en el colegio. Desde entonces, se hicieron inseparables. Una revista sudafricana llegó a afirmar que el talonador de los Springboks le propuso matrimonio cuando ambos viajaban en helicóptero con una idílica puesta de sol de fondo. A Kirsta, que tiene más de 22.000 seguidores en Instagram, no le cuesta mucho dejarse ver con sus hijos (Kenna y Jake) o con su marido en las redes sociales. Incluso aprovechó para incluir una story en la que felicitaba a su pareja por su premio del Mejor Jugador de 2025. "Nunca he estado más orgullosa", dejó escrito. Más distanciados parecen en lo que a sus looks se refiere. Él tiene infinidad de tatuajes, sobre todo en la espalda, y ella, a juzgar por las fotos que publica, no parece tener ninguno que se aprecie a simple vista.

Foto: seven-espanol-rugby

Tras su primer título mundial en 2019 con Sudáfrica, Marx optó por tomarse una especie de año sabático en Japón con los Urayasu D-Rocks. No es algo tan extraño entre los jugadores sudafricanos. Su compatriota Damian de Allende optó por Panasonic Wild Knights, RG Snyman por Honda Heat, Kwagga Smith por Yamaha o Jesse Kriel y Jason Jenkins por Yokohama Canon Eagles. Esta misma temporada ha jugado con los Urayasu D-Rocks el también campeón del mundo Jasper Wiese. Muchos otros jugadores de talla mundial procedentes de Sudáfrica han fichado estos últimos años por equipos nipones donde el bajo nivel deportivo se contrarresta con jugosos salarios. Los datos lo demuestran. Por ejemplo, en 2025 Cheslin Kolbe (Tokyo Sungoliath) y Faf de Klerk (Yokohama Canon Eagles) han estado entre los cinco jugadores con mejor salario que ha rondado el millón de euros.

En agosto de 2020, Marx fichó por Kubota Spears Funabashi Tokyo Bay, uno de los principales clubes japoneses. No parece que tenga intención de regresar a su país porque, aparte de engordar su cuenta corriente, su estancia en el país del sol naciente no le ha impedido seguir siendo titular con los Springboks. A principios de diciembre regresó a Tokio después de la exitosa gira de su selección por el hemisferio norte, donde derrotó a potencias de primer nivel como Francia o Irlanda y arrolló a Gales con un contundente (0-73). Su próximo reto es conseguir la Top League y mejorar así el subcampeonato que obtuvieron esta misma temporada. La competición cuenta con la presencia de doce equipos. El favorito volverá a ser el Toshiba Brave Lupus de Tokio, ganador de las dos últimas ediciones, y que tiene en su plantel estrellas como el apertura neozelandés Richie Mo'unga. A medio plazo, su mente está puesta en la próxima edición de la Copa del Mundo que se celebrará dentro de dos años en Australia. Eso sí, siempre que las lesiones le respeten y no le ocurra como en la edición de 2023, donde su maltrecha rodilla no le permitió rendir a plena satisfacción. Sería algo histórico que los Springboks levantaran por tercera vez consecutiva la Webb Ellis Cup.

En un país como Sudáfrica, donde los buenos jugadores de rugby son idolatrados hasta convertirlos en héroes nacionales, resulta complicado que emerja por encima del resto la figura de un solo hombre. Cualquier aficionado a los Springboks es capaz de recitar de carrerilla una treintena de jugadores que durante más de un siglo han dado lustre a la única selección que ha conseguido hasta la fecha cuatro campeonatos del mundo. El equipo sudafricano va sobrado de estrellas en su plantel. Eso se ve en las nominaciones de este año al mejor jugador del mundo.

Nueva Zelanda Sudáfrica Japón
El redactor recomienda