Christian Lealiifano, jugador de australia

Cuando una estrella del rugby se derrumba abrazando a su hijo: la historia feliz tras una leucemia

La emotividad del abrazo de Christian Lealiifano a su hijo tras superar una leucemia y jugar el Mundial de Japón se hizo viral tras la derrota australiana ante Inglaterra en cuartos de final

Foto: Christian Lealiifano junto a su hijo y su mujer. (EFE)
Christian Lealiifano junto a su hijo y su mujer. (EFE)

Ha sido una de las imágenes más virales del Mundial de rugby que se está celebrando en Japón. Las lágrimas de Christian Lealiifano cayendo por su rostro mientras abrazaba a su hijo al final del encuentro en el que su selección, Australia, quedaba apeada en cuartos al caer frente a Inglaterra (40-16). El significado del emotivo y sentido abrazo tiene detrás una historia de superación del apertura de los Wallabies difícil de olvidar para cualquier aficionado de este deporte.

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El árbitro pitó el final y, pese a la gran victoria del ‘XV de la Rosa’, la imagen del partido no la encontramos durante los 80 minutos de juego, sino cuando Lealiifano se acercó a la grada y se fundió en un abrazo infinito con su hijo de apenas tres años.

Los baches de Lealiifano

Nacido en Nueva Zelanda, emigró con tan solo seis años al país de los ‘Wallabies’. Allí, tras una carrera exitosa en las categorías inferiores en el rugby local de Melbourne, en 2007 ficha por la franquicia que representa la región de Canberra (Australia) en el Super Rugby del hemisferio sur, los Brumbies, siendo el club donde desarrollará la mayor parte de su carrera.

Como profesional, pronto comenzarían las épocas grises con dos graves lesiones: una en 2010, cuando se rompió el ligamento cruzado y la otra en 2012, con una fractura de tobillo. En 2015 y cuando había entrado en la prelista de convocados para disputar en Mundial de Inglaterra y después de varios 'test match', una decisión técnica le deja fuera de la cita más grande del mundo (el entrenador decide finalmente llevar a Quade Cooper y Bernard Foley).

Un palo moral que no le impide al tres cuartos de los Brumbies continuar luchando por un puesto para representar al conjunto aussie en los meses posteriores a la cita mundialista de 2015. Su sueño era jugar un Mundial y con 28 años sólo le quedaba una bala más: Japón 2019 (con 32 años).

La enfermedad

No llegó ni a un año después del 'palo' de quedarse fuera del Mundial de 2015, cuando Lealiifano se somete a un análisis de sangre rutinario en verano de 2016 y el diagnóstico cae como un jarro de agua fría en la vida del jugador australiano y de sus personas queridas. Christian tenía leucemia (cáncer de sangre y médula ósea) y debía someterse a una operación de transplante de médula ósea. El rugby pasa a un segundo plano, disputar un Mundial... al terreno de la utopía.

Christian Lealiifano posando el melón en Japón. (EFE)
Christian Lealiifano posando el melón en Japón. (EFE)

Sus seis hermanos fueron examinados para realizar el transplante, pero tan sólo su hermana Sally fue compatible con el jugador de rugby. De esta manera, su hermana y su hijo recién nacido (el de Christian) fueron los artífices y bastones en los que apoyarse para una recuperación exprés del jugador oceánico: “Solo verle ahí y sonreír… Tuviera pelo o no, tuviera cejas o no, me miraba exactamente igual. Eso para mí fue un auténtico regalo”, declaró recientemente Christian sobre el estímulo que suponía su hijo en esos momentos.

Rugby nunca más

Tras superar la leucemia con operación y ciclos de quimioterapia incluidos, la mayoría de sus doctores le dijeron que nunca podría volver a jugar al rugby (durante lo que duró el proceso de la enfermedad, el apertura perdió 12 kilos y los niveles de hierro se quedaron muy bajos). Pero el espíritu de sacrificio y de superación de este jugador dio la vuelta a los primeros diagnósticos de los doctores y le hicieron volver a un terreno de juego en 2017 con los Brumbies. Tras un breve paso con el club irlandés de Ulster, volvió a Australia y esta vez, el mister australiano sí que contó con él para el ‘squad’ de los Wallabies en esta Copa del Mundo de 2019.

Tras jugar el que posiblemente haya sido su último partido en un Mundial (4 en total, 3 de inicio en los que ha sumado 23 puntos), estuvo durante medio minuto abrazado a su pequeño, para asombro del niño y de los asistentes que no conocían su historia ni la fuerza que le había transmitido el pequeño para alcanzar su sueño. Su inspiradora historia es otra más que deja un torneo que está llegando a sus últimos coletazos con las semifinales de este fin de semana entre Nueva Zelanda - Inglaterra y Gales - Sudáfrica.

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