Ser segundo del Grupo C... ni tan mal

Mundial de rugby: una melé de 985 kilos, una sorpresa inesperada y el 'chollo' del Grupo C

La victoria de Uruguay, la posible eliminación de Argentina o las dudas en Escocia son algunas de las conclusiones que nos deja la primera fase del campeonato que se celebra en Japón

Foto: Uruguay celebra la victoria en su debut contra Fiyi en el Mundial. (Reuters)
Uruguay celebra la victoria en su debut contra Fiyi en el Mundial. (Reuters)

Llega la Copa del Mundo a su primera jornada de descanso después de que todas las selecciones hayan debutado en tierras japonesas. Y aunque no muchas, se pueden sacar conclusiones interesantes de estos partidos de la primera ronda de grupos en la que se han vivido gestas como la victoria uruguaya, que puede perjudicar y mucho al futuro del rugby español por meter a Georgia en la lucha por las plazas mundialistas en Europa; duelos épicos como el que libraron Nueva Zelanda y Sudáfrica por el primer puesto de su grupo, y encuentros jugados con el cuchillo entre los dientes que han dejado seriamente tocados a seleccionadores como el argentino Mario Ledesma.

En un primer análisis de los marcadores, nada hace indicar que vayan a producirse grandes sorpresas salvo la posible eliminación de los Pumas, que tras caer ante Francia están obligados a ganar a Inglaterra. Y surgen también muchas dudas alrededor de las opciones de Escocia, que fue torturada por la delantera irlandesa y mostró un rugby caótico que difícilmente le valdrá para superar a los disciplinados japoneses. Ese partido entre caledonios y nipones, que pondrá el cierre a la fase de grupos el 13 de octubre a las 12:45 horas, pasa por ser uno de los encuentros claves del calendario.

Los otros serán el Inglaterra-Francia (12 de octubre a las 10:15) que decidirá el liderato del grupo C, siempre que los de la Rosa sean capaces de doblegar a unos Pumas que esta vez sí morirán con gloria en el campo si no ganan a los hijos de su graciosa Majestad el domingo 5 a las diez de la mañana. También hay un Australia-Gales (este domingo a las 09:45) importantísimo para el desenlace del cuadro final del Mundial. Gales completó una primera parte imponente ante Georgia en su debut, para luego dejarse ir. Mientras Australia lo pasaba realmente mal ante los descomunales fidjianos hasta que la anarquía se apoderó de la defensa isleña y a base de mauls lograron desequilibrar el partido. Dejaron muchas dudas, justo lo contrario que los dragones. Y los dos saben que quien pierda se cruzará probablemente con los ingleses, uno de los cocos.

Inglaterra, durante su enfrentamiento contra Estados Unidos. (Reuters)
Inglaterra, durante su enfrentamiento contra Estados Unidos. (Reuters)

Los partidos han dejado algunos apuntes claros. El rugby es un deporte en el que juegan 15 contra 15 y siempre defienden 13 de pie. Y si hay más de dos defensores involucrados en el ruck, algo están haciendo mal. Se prioriza desde la defensa, ordenando a tu gente y subiendo la presión. Se juega construyendo desde el error rival y se defiende, a poder ser, con la pelota en las manos de tus gordos. Y es tan acusada la tendencia que en muchos casos se ataca con la actitud defensiva. Subiendo la línea, con placajes ganadores, metiendo al rival en su 22 con la pelota en las manos.

La importancia del pie

Y por contra, se ataca con el pie. Lo que hasta hace no muchos años era un arma disuasoria, un recurso defensivo para sacarse de encima a las a delanteras contrarias, se ha convertido en una forma de atacar. De atacar las debilidades rivales. Patadas que caen a los costados buscando la debilidad física de los alas, a los que arrasan tras recibir las pelotas o a los que disputan los balones arriba con atletas descomunales por potencia o por altura. Ese kicking game esconde en muchos casos las carencias técnicas de los tres cuartos a la hora de desplegar el juego a la mano, o en el mejor de los casos, les ahorra la toma de decisiones.

En las fases estáticas, como la melé, peso no significa obligatoriamente potencia. Por más que muchos lo quieran entender así. La tremebunda melé de Tonga acumula en la báscula 985 kilogramos de peso, lo que arroja un promedio de 123,5 kilos por angelito, gracias especialmente a la aportación del inabarcable Ben Tameifuna (151 kg). Pero eso no la convierte en la más dominante, como quedó demostrado ante los ingleses. La delantera de la rosa sigue cumpliendo a rajatabla los mandamientos de su rugby: dominar las fases estáticas, ganado todas sus melés y 30 de las 31 touchs de las que han dispuesto en los dos partidos que ha jugado. Sudáfrica e Irlanda son las otras delanteras que han mostrado su potencial en la primera jornada.

Precisamente ambas selecciones están condenadas a encontrarse después de que los bokkes fueran derrotados por los All Blacks en un partido en el que los neozelandeses gestionaron mejor el bombardeo del apertura rival. Todo gracias a una inteligente decisión del seleccionador Steve Hansen, alineando a Beauden Barrett de zaguero para coordinar las contras con los alas de los Crusaders, Reece y Bridge. En el lado contrario, el pequeño gran Cheslin Kolbe demostró su valentía arriba y sus buenas manos, pero estuvo muy solo. El físico mantuvo a los sudafricanos en el partido, pero el talento colocó a los neozelandeses por delante.

Los jugadores de Tonga en su duelo contra Gales en el Mundial de Japón. (Reuters)
Los jugadores de Tonga en su duelo contra Gales en el Mundial de Japón. (Reuters)

Un primer puesto envenenado

Si Gales e Inglaterra confirman su solvencia ganando a las dubitativas Australia y Francia, lo que les otorgaría el liderato de grupo, se vienen unos cruces llamativos en los que el campeón del grupo de Inglaterra iría por la parte alta del cuadro para medirse a Australia o Gales, cruzándose luego con el ganador del Nueva Zelanda-Escocia o Japón. Por el otro lado Irlanda se mediría en cuartos con Sudáfrica para después encontrarse con el ganador del partido entre Australia o Gales y el segundo del grupo de la muerte, que pinta que podría ser Francia.

Es decir, que All Blacks y los ingleses se cruzarían en semifinales, dejando un camino más abierto en el otro lado con Sudáfrica, Irlanda, Gales, Australia o Francia llegando a la final por ese lado. No parece, por tanto, tan mal asunto ser segundo del grupo C y caer al lado sur del cuadro, donde evitar a los neozelandeses para cruzarse a equipos menos consolidados en los Mundiales como Irlanda o Gales. Un 'chollo'.

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