el santiago rugby club no lo entiende

El rechazo al rugby de la Universidad de Santiago cuando se inaugura el nuevo campo

El servicio de deportes de la Universidad de Santiago ha suprimido la actividad de rugby de forma unilateral ante la sorpresa del club de la ciudad y de la comunidad oval compostelana

Foto: El Santiago Rugby Club es un equipo con 84 años de antigüedad. (Foto: SRC)
El Santiago Rugby Club es un equipo con 84 años de antigüedad. (Foto: SRC)

En estos días se cumplen seis años del accidente ferroviario de Angrois. Entre los bomberos que entraron a los vagones para tratar de rescatar a los heridos había un jugador del rugby del Santiago Rugby Club, un equipo con 84 años de antigüedad que convive perfectamente integrado en el día a día de la ciudad compostelana.

El SRC tenía depositadas muchas expectativas en este curso que está a punto de comenzar porque llegaba por fin el momento de estrenar el nuevo campo de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Una instalación de césped artificial pintado para jugar al rugby con sus palos nuevos, al fútbol y al fútbol 7. Sin embargo, de forma absolutamente inesperada, e injustificada, en el club se han encontrado con un email del director del servicio de deportes de la USC, Miguel Magán, informando de la decisión unilateral de la universidad de suspender la oferta de rugby para los alumnos.

"Estoy inmerso en la oferta deportiva para el curso 2019-20 y después de presentársela a la vicerrectora se ha decidido hacer unos ajustes importantes con relación a años anteriores. En lo que a la escuela de rugby se refiere, y en lo que os atañe, se ha decidido no convocarla para el próximo curso. Por tanto, lamentándolo mucho, me veo en la obligación de comunicaros que decae de la oferta deportiva de la USC y no será convocada. Los motivos son la falta de inscripciones suficientes en los dos últimos años y la obligación de limitar al máximo el profesorado ajeno a la Fundación USC Deportiva, al margen de otras cuestiones y consideraciones", apunta Magán.

Imagen del nuevo campo de la Universidad de Santiago de Compostela. (Foto: SRC)
Imagen del nuevo campo de la Universidad de Santiago de Compostela. (Foto: SRC)

Si es sorprendente la desaparición del rugby del programa justo ahora que está el campo terminado, más lo es que lo argumenten por "la falta de inscripciones los dos últimos años". Y es sorprendente porque como advierte José Pérez de Vallejo, presidente del SRC, "el bajo número de participantes en estos dos últimos cursos es algo obvio teniendo en cuenta que no hubo campo donde entrenar".

De hecho, en este tiempo el Santiago Rugby Club se prestó a ceder su campo de entrenamiento, el de Conxo, a la USC, además de aportar los monitores, para que se ejercitasen los universitarios que se habían interesado por jugar al rugby. Y el año pasado la cosa fue más allá porque la USC ni siquiera les dejó ofrecer el servicio hasta enero. Desde enero a mayo se apuntaron apenas tres alumnos, pero desde septiembre 30 alumnos universitarios habían decidido apuntarse a jugar al rugby por la iniciativa de captación del SRC. Alumnos que figuran en una lista que está en manos del servicio de deportes de la USC, lo que invalida el argumento de la falta participación.

Desde el Santiago Rugby Club han tratado de ponerse en contacto con la vicerrectora, María del Mar Lorenzo, que no se ha puesto al teléfono. Lorenzo advertía en los medios locales que le sorprendía el revuelo que se estaba levantando sobre el tema y aseguraba que no habría ningún cambio y que seguiría habiendo rugby en el nuevo campo. Lo cual es falso a todas luces.

Porque sí ha habido cambios, ya que ningún estudiante de la USC podrá disfrutar de la oferta del rugby. Y el rugby que habrá en el nuevo campo será gracias al Concello, uno de los cuatro inversores en las obras del nuevo campo, junto a la Federación de Fútbol, la USC y la Diputación. La construcción del nuevo campo "se hizo con la promesa de combinar su uso para la práctica del fútbol y del rugby, pero solo el Ayuntamiento ha tendido la mano al deporte oval". "Desde el SRC queremos dejar claro a la ciudadanía y en particular a los universitarios que la Universidad ha decidido eliminar el rugby universitario de facto de su programa", dice Pérez de Vallejo. "A partir de ahora solo habrá tres horas de entrenamiento semanales de rugby en el único campo de rugby de la ciudad. Y esos entrenamientos se realizarán no gracias a la universidad, sino gracias al Ayuntamiento, ya que se producirán dentro de los horarios de uso municipal. Y por suerte ahí la universidad no tiene potestad para negarlo".

El Santiago Rugby Club lleva dos semanas tratando de reunirse con la USC y el silencio es la única respuesta que ha encontrado por parte de la vicerrectora. El único que ha dado señales de vida ha sido Magán, el director de deportes, que volvía a justificar la medida con una explicación inexplicable: "No es tanto el bajo número de inscripciones como una decisión sobre la limitación de profesorado ajeno a la Fundación". Cuando el profesorado de la actividad universitaria de rugby son los propios jugadores y entrenadores del SRC, como reza en el convenio de colaboración que firmaron en 2013 las dos partes y se ha renovado anualmente.

Pérez de Vallejo no entiende el silencio de la vicerrectora ni las medias verdades antes los medios locales y denuncia la falta de interés por parte de la universidad de encontrar una solución satisfactoria. Parece ser que a Lorenzo le ha molestado el movimiento que ha iniciado el Santiago Rugby Club en las redes sociales y en los medios de comunicación para explicar lo que está ocurriendo. Se siente presionada y eso no le ha gustado, lo cual podría justificar su negativa a dar la cara. "Desde el Santiago Rugby Club hemos sido escrupulosamente responsables y educados en las manifestaciones y en los comunicados que hemos emitidos a este respecto. Seguimos tendiendo nuestra mano para que se solucione este problema y hemos registrado una petición formal de reunión con el rector y la vicerrectora para tratar de solventar este asunto".

El SRC es una de los tres colectivos de rugby de la ciudad. Los otros son la Escuela Valentes, que se encarga de los más pequeños, y los Veteranos de la Universidad, donde militan los jugadores más experimentados. José Pérez y el Santiago Rugby Club confían aún en que se solucione el asunto y que en la USC, donde han cambiado recientemente de equipo de gobierno, alguien ponga un poco de sentido de común. ¿Cómo se explica que se suprima un deporte del que se ha construido un campo con dinero público que aún ni siquiera se ha estrenado? ¿Qué interés existe en hacer desaparecer el rugby de la oferta universitaria? Preguntas que ni el director de deportes, Miguel Magán, ni la vicerrectora, María del Mar Lorenzo, quieren responder. El rugby y la Universidad de Santiago siempre han ido de la mano. Y parece curioso que precisamente el año que disponen de un campo nuevo se rompa esa fructífera relación de tantos años.

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