la victoria de los espartanos

La historia del equipo de rugby de una cárcel de Cantabria que se fundó a punta de pistola

Los Espartanos son un equipo de la cárcel de El Dueso, en Cantabria, que se fundó gracias a la insistencia de su entrenador, Chucho, y tras un suceso en la noche de Santander que le cambió la vida

Foto: Momento en el que Iván encañona a Chucho. (El Confidencial)
Momento en el que Iván encañona a Chucho. (El Confidencial)

Una pistola apuntó a su cabeza. Se estaba terminando el día de los enamorados de 2018 y esa acción fue determinante para que Tristán ‘Chucho’ Mozimán ganara una melé en la que llevaba tiempo empujando. Por la cabeza del mencionado entrenador del Independiente había merodeado durante esta última década la idea de crear un equipo de rugby en el centro penitenciario de El Dueso, en Santoña, y este dramático episodio fue el trampolín para quienes eran reticentes a creer en la reinserción de los presos a través de los valores del rugby.

La noche del 14 de febrero de 2018 brinda a Mozimán un ángel con disfraz de demonio que impulsaría la fundación del equipo de los Espartanos, en la prisión de El Dueso. Chucho se encontraba en la puerta de una de las discotecas de las que gestiona la seguridad y, de repente, tanto el portero del local como él mismo se encuentran de frente con un tipo con una pistola decidido a entrar al recinto para ajustar cuentas con un cliente. El entrenador del Independiente se pone en medio e intenta razonar con quien portaba la pistola para convencerlo de que desista, pero este le encañona y le dice que va a pasar dentro se ponga por delante quien se ponga. “Aquel minuto y medio se me hizo eterno, pero me salió por instinto tratar de razonar con él... No sé si lo hubiera vuelto hacer”, explica Mozimán a El Confidencial. Tras ese minuto y medio de tensión, un coche de policía aparece para arrestar al hombre que llevaba la pistola. El preso fue directamente a El Dueso.

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Chucho (c), junto a Iván (d). (El Confidencial)
Chucho (c), junto a Iván (d). (El Confidencial)

Este suceso da fuerzas a Mozimán y le sirve de ejemplo para recuperar el proyecto Espartanos ante el delegado del Gobierno de Cantabria y el director de la prisión. Les hace ver que tras las palabras a esa persona estaban los valores del rugby... Ahora sí, consigue el permiso para dar una charla a los internos del centro penitenciario. El entrenador tan solo pone un requisito: que aquel hombre que le había encañonado estuviera en la charla. “Quería que él estuviese presente y que se empapara de los valores que transmite el rugby, quería que fuera una pieza clave de los Espartanos”.

El encuentro en prisión

El director de El Dueso comunica al preso Iván V. T. que Chucho había pedido que estuviera y este responde afirmativamente. Dos meses después de encañonarle, se vuelven a encontrar: el preso se funde en un abrazo con el entrenador y le pide perdón. Al término de la exposición del argentino, 11 internos —entre los que se encuentra Iván— fundan el equipo de Espartanos. El sueño de Tristán comienza a hacerse realidad.

Después de solo dos entrenamientos, Iván se rompe una costilla y, lejos de alejarse del equipo, el reo decide asumir otras funciones fuera del campo reclutando nuevos jugadores y ayudando a sus compañeros en lo que su físico le permitía. “Daba charlas [con el ejemplo de Chucho] a nuevos chicos para que se unieran a los Espartanos. Quería luchar para que saliera el equipo y para que el rugby ayudara a otros internos como conmigo. Además, como no podía jugar me encargaba del botiquín, hielo, agua… Y que a mis compañeros, que comenzaron a ser una nueva familia para mí, no les faltara de nada”, explica Iván a este periódico.

Chucho, siendo manteado por los presos. (El Confidencial)
Chucho, siendo manteado por los presos. (El Confidencial)

Después de la creación del equipo de rugby, Ivan volvió a estudiar y a ver a su familia (en los días de permiso), con la que había cortado antes el contacto. Un año después de todo este suceso y ya fuera de El Dueso, Iván continúa vinculado al proyecto mientras está en otro centro rehabilitándose de su adicción a las drogas que, como él mismo explica, “me hizo perder la cabeza”.

El juicio contra Iván

De 11 internos que componían la primera formación de los Espartanos hace un año, se ha pasado a un club con cerca de 60 jugadores que entrenan semanalmente. Equipos como el Silvertorm El Salvador, el Belenos RC o la UE Santboiana (que les regalaron las equipaciones completas) ya han jugado contra ellos. Y el reciente campeón liguero VRAC Quesos Entrepinares— tiene planeado enfrentarse a ellos este verano.

“Cada jugador está deseando que llegue el día del entrenamiento y está preparándose para ello. En los Espartanos aprendemos la disciplina, el respeto y el trabajo en equipo para enfrentar las secuelas de lo que hicimos. Nos sirve para estar entretenidos dentro del centro y hemos formado un nuevo grupo de amigos sin importar lo que ha hecho cada uno en el pasado”, concluye Iván.

Este 31 de mayo se celebrará el juicio que dictará sentencia para Iván por la noche en la que apuntó a Chucho con una pistola. Allí estará presente su entrenador como testigo implicado en el suceso y Mozimán explicará al juez el cambio que ha dado en este año aquel tipo que le encañonó y que hoy es amigo suyo.

El efecto ‘espartano’

A Iván no ha sido al único a quien el rugby le ha cambiado la vida. Singa, medio melé y capitán del equipo, explica lo que ha sido dentro de la prisión conocer este proyecto: “Me quedé atónito al conocer la filosofía del rugby. Es un deporte donde caben todos... hasta los feos”, bromea el capitán. “En la vida hay normas, como en el rugby, y Chucho quiere mejorarnos y prepararnos para lo que nos espera fuera. Respetar las normas, para ser respetados en la vida, y levantarse cuando nos caemos para seguir adelante. Esto es lo que estamos aprendiendo con el rugby”, comenta Singa. “Si tuve algún roce con algún interno antes, en el equipo desapareció al instante al entrenar juntos. En el rugby solo no vas a ningún lado”, explica también Vladi, talonador y uno de los fundadores de Espartanos.

Los Espartanos de El Dueso son una realidad, y si a Chucho le costó explicar el proyecto en los despachos al principio, hoy en día es el director del centro, Carlos Fonfría, el ‘alma mater’ y defensor del equipo. Chucho ha ganado su partido, ahora le toca a Iván jugar el suyo.

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