la selección juega las series mundiales

Los Leones y las Series Mundiales de 7: ¿Patito feo o cisne del rugby español?

Pablo Feijóo dirige una selección que ha dado grandes alegrías a España, pero en ocasiones supone un descoloque para los clubes y sus escasos recursos económicos

Foto: Los leones, en Dubai. (Miguel Lenguey)
Los leones, en Dubai. (Miguel Lenguey)

España está envuelta esta semana en la disputa del segundo torneo de las Series Mundiales de 7 en Ciudad del Cabo. Uno de los mayores espectáculos del rugby y un inmejorable escaparate para mostrarse al mundo ante las mejores potencias de la disciplina.

Para el seleccionador, el exjugador Pablo Feijoo, el hombre que puso cara y lágrimas de alegría a una de las mayores gestas de nuestro rugby, la clasificación en Mónaco para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, "la plaza de la que disfrutamos en las Series Mundiales es un diamante que el rugby español no valora lo suficiente". Feijoo, hijo del presidente de la Federación, apunta con su comentario a las ayudas federativas, que han aumentado en este curso, pero también señala a los clubes, que viven un pulso continuo con la selección por la llamada de sus jugadores.

El sentir de los clubes lo verbaliza Gonzalo Barbadillo, presidente del Cisneros Complutense: "La selección de 7 que juega las Series Mundiales es una oferta contra el que no puede competir ningún club. Cuando al jugador le ofrecen pasar el año jugando contra Nueva Zelanda, Sudáfrica o Inglaterra, no suele pensárselo mucho". Barbadillo habla con conocimiento de causa porque Cisneros es el equipo que más jugadores aporta a la selección ya que su identidad de juego, a la mano y trabajando en los espacios, tiene mucho que ver con el espíritu de esta disciplina. Y además Pablo Feijoo, alumno del colegio y jugador del club durante un tiempo, sigue muy de cerca la evolución de las jóvenes promesas del Cole.

Para Barbadillo "el 7 es un escaparate inmejorable y además ofrece a España la mejor oportunidad de competir a primer nivel con los mejores equipos del mundo. Sin duda es una apuesta a la que se debe dar recursos, pero no podemos ser los clubes quienes tengamos que hacerlo. Debe ser una cuestión de la Federación y de instituciones como el CSD o el COE. No puede ser que paguemos la fiesta y encima nos cueste caro. El 7 necesita una estructura y como en otros países creo que debería ser una disciplina independiente del 15". Cisneros, el único club que mantiene el espíritu amateur y no paga a sus jugadores, pelea en la parte baja de la clasificación de División de Honor, lo que hace que la ausencia de sus internacionales de 7 le pese especialmente. Los colegiales prefieren ayudar a sus jugadores como se suele decir, pagando en especies: becas, ayudas para integrarse en el mercado laboral, masters...

La presentación de las Series Mundiales de Sevens. (Miguel Leguey)
La presentación de las Series Mundiales de Sevens. (Miguel Leguey)

Un segundo grupo de trabajo

Dentro de la selección de 7, Pablo Feijoo cuenta con un grupo que jugadores que disfrutan de una beca completa que les permite dedicarse durante toda la temporada a las Series Mundiales. Además hay otro grupo de jugadores que cobran una beca parcial y a eso se añade que la aportación de Federación este año permitirán que Feijoo trabaje con un segundo grupo que se reunirá cuatro días al mes para trabajar con el plan de juego del equipo. La media de lesiones por torneo se eleva a dos jugadores por torneo en cada selección. Sin embargo, España tuvo suerte el año pasado y apenas sufrió dos lesiones serias en toda la temporada. Pero ante esta circunstancia, el seleccionador se quiere cubrir las espaldas con ese grupo alternativo de jugadores que le permitirá tener fondo de armario.

Eso se traduce en más jugadores de los clubes involucrados en ese proyecto. Y más recelo entre estos, que ven al 7 como una amenaza. No obstante, no todos lo miran con sospecha. Santiago Toca, presidente del actual campeón de la Supercopa de España, el SilverStorm El Salvador, animó a su medio melé titular, Juan Ramos, a enrolarse en la selección de 7. "Juan había terminado la carrera este año y después de varias temporadas compatibilizando la Universidad y la exigencia de nuestro primer equipo, surgió la posibilidad de sumarse al grupo de los Leones de 7. Le animé porque Juan se merece un año disfrutando de partidos contra los All Blacks, contra Sudáfrica, viajando a Las Vegas o Singapur en lugar de a Madrid o Barcelona... Él nunca ha sido egoísta y lo ha dado todo por El Salvador y creíamos que debíamos animarle a que pensase en él. Obviamente para nosotros es una baja importante, pero en este club las personas nos importan tanto como los deportistas".

Desde la Federación se aumenta año tras año la aportación para el 7. Sin embargo, los recursos siguen siendo insuficientes. Y Pablo no pones paños calientes cuando habla de la situación del equipo. "Me gusta tener los pies en el suelo y nuestra realidad es que no tenemos una estructura sólida, que no tenemos un grupo de 25 o 30 jugadores. Estamos creciendo, pero aún queda mucho camino", apunta el seleccionador.

Mientras el rugby español trata de endulzar esta complicada convivencia entre clubes y selección, los Leones siguen llenando de muescas su revólver. España ha sido capaz de doblegar a gigantes como Australia o Nueva Zelanda en las Series Mundiales. Se ha metido en el cuadro de Oro, entre los ocho mejores del mundo, en cuatro ocasiones el año pasado. Y completó la mejor actuación temporada de la historia del 7 obteniendo la 11ª plaza, con 56 puntos, lo que le permitió quedar por encima de una especialista de la disciplina como Francia, y mejor colocada que equipos de enorme historia rugbística como Gales o Escocia. Algo está claro: talento hay, faltan recursos para que luzca más.

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