Agustín pichot: "siempre he contado con españa"

Los cambios en el rugby que impulsan a España (y le dan otra oportunidad de crecer)

El aumento a 24 selecciones en el Mundial y la creación de la Liga Mundial ofrecen más oportunidades al rugby español

Foto: Agustín Pichot, vicepresidente de World Rugby. (Reuters)
Agustín Pichot, vicepresidente de World Rugby. (Reuters)

Agustín Pichot, vicepresidente de World Rugby, no es un hombre que se amedrente ante las dificultades. No lo hacía en el campo cuando jugaba de medio melé y tampoco lo hace ahora en su rol de que dirigente en la máxima institución del rugby mundial. El argentino asumió su papel de mano derecha del presidente, el inglés Bill Beaumont, sin renunciar a sus revolucionarias ideas que inquietan a los círculos más conservadores de World Rugby. Desde su nombramiento, Pichot siempre ha apostado por apoyar el crecimiento del nivel y la economía de las potencias del segundo y tercer escalón, Tier 2 y Tier 3. Algo que ha provocado recelo entre una buena parte de las Home Unions desde el inicio.

Pichot comenzó posicionándose a favor de un VI Naciones abierto con ascensos y descensos para incentivar la competitividad entre los participantes del llamado VI Naciones B. Pero el torneo es de carácter privado y su declaración de intenciones cayó en saco roto. Sin embargo, el 9 de los Pumas en el Mundial 2007 lejos de tirar la toalla ha ideado una alternativa para reducir la distancia entre los países del segundo escalón y los del primero: la creación de la Liga Mundial.

Esta semana se han producido diversas reuniones en Sydney, en las que el argentino no ha escondido sus intenciones: "Es clave que sigamos evolucionando constantemente para asegurar interés y relevancia dentro de un ámbito de veloz evolución respecto a simpatizantes, alcance de la televisión y aspectos comerciales. Las estrategias que hemos analizado generan justo eso, aportan el proyecto potencial para un crecimiento esencial, generando más oportunidad para naciones emergentes y elevando el valor comercial para todos”.

No ha hecho falta que el Puma airease su idea de la Liga Mundial, las filtraciones ya habían puesto sobre aviso a los países más conservadores respecto a la competición que Pichot promueve para ocupar la ventana de noviembre. Sin embargo, las Home Unions son reacias a su celebración. Países como Inglaterra, Gales, Irlanda, Escocia o Australia, que atraviesa una profunda crisis económica, prefieren mantener el 'status quo' y asegurar el ingreso por los Test de noviembre sin arriesgar esos ingresos con cambios que no saben cómo serán recibidos por los aficionados.

Nueva Zelanda, Francia o Sudáfrica observan con curiosidad y cierto interés los movimientos de Pichot, que necesitaría reunir el respaldo de países del Tier 2 en Europa como Georgia (quien le apoya incondicionalmente), Rumanía, Rusia, Alemania o España. Algo que estos momentos no tiene ya que países como Rumania, Alemania o España prefieren mantener su lealtad a dirigentes que llevan décadas apoltronados en sus sillones. El vicepresidente de World Rugby tiene el respaldo de Sudamérica, donde está implantando el modelo del Alto Rendimiento con notable éxito en Brasil o Uruguay, como ya hizo con Canadá o Estados Unidos. Pero necesitaría más apoyos.

Liga Mundial con ascensos y Mundial de 24

Pichot propone una competición con dos niveles, Tier 1 y Tier 2. En cada nivel se formarían dos grupos con cuatro equipos cada uno y los ganadores de los grupos se disputarían el título en el caso del Tier 1 y el ascenso en el del 2. Eso significaría que jugarían cuatro partidos, tres de grupo y uno más por el título, lo que mantendría el calendario como hasta ahora, ya que seis de las ocho selecciones disputarían tres partidos, los mismos que juegan ahora en la ventana de noviembre.

El equipo que pierde el playoff de descenso entre los peores de grupo del Tier 1 dejaría su plaza al ganador de la final del Tier 2, un aliciente que hasta ahora no existe en el VI Naciones. Además el Mundial, al jugarse cada cuatro años, distancia mucho la frecuencia con la que los equipos más pequeños se enfrentan a los grandes. Precisamente por esto Pichot ha luchado por incluir a Georgia en los Test de equipos del Tier 1 nivel o permitir a España medirse con regularidad a selecciones mundialistas de mayor rango como Tonga, Samoa, Estados Unidos o Canadá. A esto se suma la intención de ampliar la Copa del Mundo a 24 participantes en Francia 2023.

Un escenario propicio para el rugby español porque permitiría a España jugar en el Tier 2 de esa Liga Mundial, que arrancaría en 2020 tras el Copa del Mundo de Japón, y dispararía las opciones de participar en el próximo Mundial al ganar Europa otra plaza mundialista con el aumento de 20 a 24 selecciones. Preguntado Pichot hace unas horas por este periodista por las opciones de que el XV del León esté incluido en esta expansión, el argentino fue tan escueto como contundente: "Yo siempre cuento con España en mis planes". Confirma con ello que World Rugby mantiene su interés por un mercado como el español, muy atractivo a ojos del mundo del rugby.

Hecho que no debe ocultar que la relación entre Pichot y Alfonso Feijoo, presidente de la Federación Española de Rugby, es prácticamente inexistente. El argentino le propuso la implantación del modelo del Alto Rendimiento e incluso le ofreció una ayuda para ello en su visita a Madrid hace un par de años y el dirigente español desestimó la oferta. Lo que provocó el distanciamiento de World Rugby con la actual cúpula de la FER.

Pichot juega fuerte

Este distanciamiento se ha utilizado en nuestro país para cargar contra la institución mundial del rugby por el escándalo ocurrido en Bruselas entre Bélgica y España. Cuya responsabilidad fue de Rugby Europe, que designó al árbitro rumano Vlad Iordachescu para dirigir el partido, y de la Federación Española, por no comunicar la irregularidad a World Rugby, que recibió la primera noticia de la FER tras la disputa del partido, cuando ya no había manera de corregir la maniobra de Roben, Arpaillange y Morariu.

Pichot no es un tipo precisamente diplomático y juega fuerte, pero no se esconde a la hora de asumir las consecuencias de sus decisiones. Desde los ámbitos más conservadores del Council de las Home Unions se le señala como una amenaza para la estabilidad del rugby actual, cuando en realidad lo que cuestiona es el status quo del viejo régimen. Sin embargo, hay un movimiento de países interesados en desbloquear esa situación que reina desde finales del siglo XIX. La Liga Mundial, proyecto con el que se frotan las manos las televisiones y los patrocinadores, podría ser una herramienta para democratizar el rugby. ¿España apostará por el futuro o seguirá anclada en el tercer vagón y en el pasado?

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