Rugby: España apuesta por la magia para fundir el acero rumano a las puertas del Mundial
histórica cita para el rugby español

España apuesta por "la magia" para fundir el acero rumano a las puertas del Mundial

España se juega sus opciones de meterse de forma directa en el Mundial de Japón de rugby ante Rumanía. La cita, el domingo a partir de las 12:45 horas en el Central de la Ciudad Universitaria

Foto: Imagen de un partido entre España y Rumanía. (FOTO: )
Imagen de un partido entre España y Rumanía. (FOTO: )

España se juega sus opciones de meterse de forma directa en el Mundial de Japón de rugby ante Rumanía. Una selección a la que se ha ganado en dos ocasiones en toda la historia, la última en 2012, con algunos de los jugadores que saltarán al remozado césped del Central de la Ciudad Universitaria este domingo a las 12:45 horas. La diferencia es que en este caso los rumanos vienen con todo su arsenal porque ganar en Madrid les permitiría sellar prácticamente el billete para la Copa del Mundo.

Hace unos días el presidente de la Federación Rumana, Alin Petrache, daba por hecha la victoria en Madrid y la clasificación, advirtiendo que el equipo ya trabajaba de cara a Japón. Declaraciones que encontraron respuesta en las palabras del siempre discreto seleccionador español, Santiago Santos, quien en la rueda de prensa de presentación del partido dejaba el titular de la semana, si no del año: "Jugaremos el partido inaugural del Mundial 2019". Lo que es tanto como decir que el XV del León se clasificará directamente, dando con ello por hecha la victoria ante los rumanos.

Los Robles, como se conoce a la selección rumana, vienen de apalizar a Alemania (85-6). Sin embargo, los resultados realmente significativos son los que obtuvieron en los encuentros de las pasadas ventanas de junio y noviembre, en las que ganaron a Canadá (9-25) y Samoa (17-13), tuteando a la poderosa Tonga (20-25) y a la emergente Japón (21-33). Selecciones que están por encima del rango de juego de los Leones hoy por hoy.

Grandes placadores

Sin embargo, en el seno de la selección española hay confianza en derrotar a los rumanos. Un grupo que ha sumado a su habitual delantera granítica jugadores tonganos de presencia física descomunal para reforzar su línea de tres cuartos. Lo que tampoco ha variado sustancialmente es su propuesta de juego. Posesión, juego de delantera, dominio de las fases estáticas y agrupamientos y agresividad en los puntos de encuentro. España ya sabe a lo que se enfrenta porque los Leones se enfrentan todos los años a la topadora rumana. Cierto es que las diferencias en las derrotas de los últimos años invitan a pensar que será un partido duro y competido: 11-17 (2008), 10-19 (2009), 15-25 (2013) y 18-21 (2016). Pero no es menos cierto que los rumanos nunca llegaban a esos partidos exigidos, como lo hacen ahora.

España se encomendará al trabajo solidario delante de su segunda y tercera línea, donde hay grandes placadores. Pero será cuando recuperen la pelota cuando de verdad tengan opciones de desequilibrar el duelo de su lado. En palabras del seleccionador español, "tenemos magia y sabemos gestionar bien en ataque las situaciones más desordenadas". Así que de la mano de Guillaume Rouet, el genial medio melé que lidera los ataques de los Leones, tratarán de romper las cortinas defensivas, muros de acero más bien, de los el Este.

El competitivo nivel de juego de esta selección dista mucho de representar el nivel real del semiprofesionalizado rugby español. El equipo español está conformado por una mayoría de jugadores procedentes de Francia. Este XV del León es el mejor grupo posible formado para competir por entrar en el Mundial. Para muchos incluso el mejor XV que ha alineado jamás la selección. Una mezcla de jugadores descendientes de españoles llegados del país vecino, otros tantos nacionalizados por llevar en España varios años, españoles que juegan en el extranjero como profesionales y una parte, la menor, de jugadores nacidos en nuestro país que siguen militando en clubes de aquí. Puede gustar más o menos, pero es la realidad del rugby español. Lo que no se puede discutir es el compromiso de este grupo que lleva más de cuatro años trabajando para disponer de esta oportunidad impensable sin la participación de los profesionales.

Defender con disciplina o desangrarse

Ante Rumanía resultará fundamental defender de forma disciplinada. Sin cometer golpes. Su apertura, el testosteronizado Vlaicu, el jugador con más 'caps' de la historia del rugby rumano, tiene una pierna con un rango largo de patada. Así que será decisivo reordenarse bien en defensa para frenar las acometidas de los arietes rumanos y moverlos cuando los españoles tengan la pelota. Ellos tienen peso, experiencia y profesionalidad. Los españoles pondrán descaro, talento y una motivación inigualable por lograr el billete para volver a un Mundial de rugby veinte años después.

El Central de la Ciudad Universitaria de Madrid presentará un aspecto inmejorable, con un césped replantado que debería favorecer al juego dinámico de los españoles, mientras que la grada registrará una gran entrada, siempre y cuando no llueva, lo que rebajaría la asistencia. El partido lo dirigirá un colegiado francés, un estilo de arbitraje al que los jugadores españoles están acostumbrados. La lluvia amenaza con aparecer, lo cual no sería una buena noticia para el juego de los Leones, porque convertiría la bola en una pastilla de jabón y el campo estaría más pesado. Incluso parece que habrá televisión en directo, después de dos días de teléfonos calientes pidiendo favores para que adelantasen el Campeonato de España de atletismo y dar en directo ambos. El tren del rugby español pasa por Madrid el domingo a las 12:45 horas. Si no, el tortuoso camino de la repesca esperaría a los de Santos: Portugal, Samoa, Canadá...

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