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Todos los huevos en la misma cesta: el Mundial que marcará al rugby español

Dos décadas que distancian al rugby español de los países de primer nivel, una distancia que ha ido aumentando a medida que los planes de profesionalización han disparado a otros países

Foto: Imagen de un partido de España. (EFE)
Imagen de un partido de España. (EFE)

El rugby español entra en un año decisivo. En 2018 se juega las opciones de clasificarse para el Mundial de Japón de 2109. Regresar a un Mundial 20 años después del último y el único al que ha ido, el de 1999. Las dos décadas que distancian al rugby español de los países de primer nivel, una distancia que ha ido aumentando a medida que los planes de profesionalización han disparado las prestaciones de italianos, rumanos o georgianos, rivales de nuestro nivel no hace tanto.

El 10 de febrero España se jugará en Rusia gran parte de las opciones de clasificarse para esa Copa del Mundo de XV masculino en Krasnodar. Un rival que necesita ganar y que España no sume ningún bonus para poder meterse de nuevo en la pelea por el puesto de repesca. Una semana más tarde, en Madrid, será ante los rumanos donde los Leones acaben de jugarse todas sus opciones de clasificación directa para el Mundial. Si logra quedar primera del VI Naciones B, irá automáticamente a Japón. Si es segunda, ganará la posición de repesca, que le enfrentará a Samoa, lo que significa virtualmente la pérdida de la misma. Pero aún tendría una última oportunidad en un torneo final en el que solo obtendría plaza el ganador con equipos del tipo de Uruguay, Zimbawue, Namibia y algún país asiático.

Esta clasificación o eliminación marcará no solo el año, sino el balance deportivo del presidente Alfonso Feijoo en todo este mandato. La apuesta por poner todos los huevos en la cesta del XV masculino para clasificarle para al Mundial al precio que sea ha hipotecado los planes de desarrollo de las categorías inferiores de la selección, que en varios casos se han quedado sin concentraciones o han acudido a torneos sin la preparación debida. Decía hace unos días Agustín Pichot, el vicepresidente de World Rugby, que "España debe apostar por fortalecer el rugby de base. Si no, los chicos se irán”. Un nuevo aviso para una Federación a la que ya avisó personalmente en Madrid y cuya apuesta ha sido poner toda la carne en el asador en la selección masculina, en la que han repescado, con un elevado coste económico, a numerosos jugadores de origen francés que deben aportar el salto de calidad al equipo para meterlo en Japón. Lo de si la aparición de estos jugadores deja algún legado o no al rugby español es una cuestión que ni se ha planteado.

Series Mundiales de 7

El Mundial no es el único compromiso de primer nivel del calendario del rugby patrio. Las Series Mundiales de VII cuentan con participación española tanto en chicos como en chicas. Y eso es una gran noticia. Tan buena como la forma en que han comenzado los dos grupos sus participación en las World Series. Los chicos han sido décimos en las dos primeras, lo que virtualmente les deja clasificados para las Series de la temporada que viene. Algo que permitirá a Pablo Feijoo trabajar con más tranquilidad y tratar de ir sumando recursos a la lista, más bien escasa de medios, con los que trabaja.

Ellas, por su parte, también han mostrado mucha solvencia y ahora en Australia deben confirmar esa buena marcha y en breve certificar también la permanencia, lo que también significaría un éxito para las Leonas. Ellas participarán en la Copa del Mundo de Seven que se disputará en San Francisco del 20 al 22 de julio. Un reto al que pueden llegar rodadas y con la permanencia encarrilada en las Series, lo que les quitaría mucha presión. Donde tienen que ir creciendo poco a poco es en la Selección de XV, que ha visto como una generación de veteranas colgaba las botas y el tránsito generacional está siendo complicado en la selección.

A nivel de clubes, la Liga Iberdrola de rugby femenino vive su primera temporada a doble vuelta, lo que le dará a las jugadoras más minutos de calidad y más ritmo de competición. Uno de los déficits que siempre ha arrastrado el rugby femenino español. Ha aumentado el número de fichas en féminas y la base también está viviendo un incremento en las niñas que juegan al rugby. Una gran noticia para las grandes olvidadas del rugby español.

Profesionalizar las estructuras

En chicos, la Liga estrena patrocinador, pero la División de Honor no ha mejorado sus prestaciones. Siguen apostando por profesionalizar las estructuras cuatro o cinco clubes y la Asociación de Clubes no termina de arrancar, lo que mantiene al rugby español instalado en el limbo de un semiprofesionalización que ni permite que crezcan los jóvenes ni que lleguen jugadores de nivel destacado a nuestra Liga para hacerla crecer. Este año, por ejemplo, el campeón, el VRAC Quesos Entrepinares, rechazó participar en competiciones europeas y solo ha tomado parte en la Copa Ibérica.

En mayo San Mamés será sede de la final de la Challenge Cup y de la Champions Cup, las dos competiciones continentales reinas del rugby europeo. Habrá un ambientazo y Bilbao será el epicentro del rugby del viejo continente. Quizás por entonces los dos equipos de Valladolid podrían volver a citarse en la final de Copa del Rey de nuevo en el Nuevo José Zorrilla. Antes tendrán que eliminar a Santboiana y FC Barcelona en las semifinales y que la Federación acepte el seguro ofrecimiento para organizar la final del Ayuntamiento de Valladolid, que sigue volcado con el rugby. Lo que le convierte en un peligro a ojos de los directivos de la Federación. La eterna historia del rugby español...

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