dio la sorpresa ante el quesos entrepinares

Nunca una Copa fue tan real: El Salvador gana la final más grande del rugby español

Don Felipe, muy ovacionado, le entregó la Copa al campeón, el Chami, que le ganó al todopoderoso VRAC por 13-9. Perdió un equipo, pero ganó toda una ciudad y todo un deporte

Foto: Los jugadores del Salvador celebran su victoria (EFE)
Los jugadores del Salvador celebran su victoria (EFE)

Decían los que sabían de esto que iba a ser un antes y un después en el rugby español. Que una final en un gran estadio no se juega todos los días. Y así fue. El espectáculo de la final de la Copa del Rey fue completo, ya que tuvo absolutamente de todo. No se quería lluvia, pero la hubo y le dio su punto de épica. Cuando acabó, el sol brillaba en el cielo de Valladolid. Y al final, Don Felipe, ovacionado y vitoreado por la grada, le entregó la Copa al campeón (al ritmo de 'Paquito el Chocolatero), el Chami, el Silverstorm El Salvador, que le ganó al todopoderoso vecino del VRAC Quesos Entrepinares por 13-9. Perdió un equipo, pero ganó toda una ciudad y todo un deporte.

Poco o nada tiene que ver un partido como éste en un escenario como Zorrilla con lo que se puede ver cada semana en el Pepe Rojo. Lo que está en juego es muchísimo más que un partido de División de Honor, que al fin y al cabo, significa relativamente poco ya que los dos son los equipos más fuertes del campeonato y tienen asegurado ser cabezas de serie en el playoff por el título. Esta vez había en juego una Copa, un título, y por supuesto, el honor de ser el grande de Valladolid, y más en un escenario privilegiado nunca antes visto.

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Es por tanto natural que la tensión en los primeros minutos fuera realmente alta y las imprecisiones se convirtiesen en un hecho constante en casi todas las jugadas de ataque. El problema fue que ese nerviosismo se extendió durante los primeros cuarenta minutos, especialmente en el Chami, al que le costó no sólo llegar a la línea de 22 contraria, sino ya simplemente atravesar al centro del campo contrario. Y con todo, fue El Salvador el que puso los primeros puntos de la final.

Antes de eso, Gareth Griffiths había intentado un golpe de castigo desde casi cincuenta metros, pero no acertó. De hecho, arriesgó posteriormente con otro golpe bastante lejano y tampoco encontró la parte superior el travesaño, sino la inferior. En cambio, Sam Katz sí lo hizo al primer y único intento chamizo para poner por delante a El Salvador.

El cansancio llega al VRAC

La ventaja albinegra duró bastantes minutos, pero el sufrimiento acababa de empezar. El Quesos se asentó en campo contrario y, sin llegar a encontrarse realmente cerca de la zona de anotación salvo en una ocasión, sí que amenazó constantemente durante el primer tiempo con el ensayo. Eso sí, las pérdidas queseras les impidieron progresar con mayor facilidad. De hecho, lo que más le costó al VRAC durante todo el partido fue ganar sus propias ‘touch’. Perdieron prácticamente todas las que intentaron.

Hace una semana, cuando El Confidencial hablaba con la directiva del VRAC, aseguraban que tenían muchísimo respeto por este partido. “El Salvador es el equipo que mejor nos conoce, sabe nuestros puntos débiles”. Los conocían y los aprovecharon. Como Rocky Balboa con sus adversarios, el Chami dejó que el Quesos le atacara, le atacara y le atacara hasta que se le acabaron las fuerzas. Entonces, en un fantástico segundo tiempo que muy poco tuvo que ver con el primero, los del Colegio El Salvador consiguieron primero un golpe de castigo y luego un ensayo con el que sentenciaron su título.

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Es complicado estar todo un año entrenando y que el entrenador decida que no es un buen día para que seas titular. Eso pudo pensar Alberto Díaz, de El Salvador. No pudo jugar de inicio, pero la lesión de Johnathon Carter le dio la oportunidad de saltar al campo. Y fue él, el suplente, el que le dio el triunfo a su equipo. Él mismo inició la fase, él se abrió camino entre los rivales y con una fantástica jugada colectiva, Díaz encontró el hueco hasta la zona de anotación del VRAC. Se desató la euforia en la grada chamiza. Iba a ser un partido de baja anotación, lo sabían. Un ensayo era decisivo y casi definitivo.

Griffiths, el único que anotó de los queseros, recortó distancias y puso el definitivo 13-9. Pero igual que en el primer tiempo el Quesos dominó el oval y fue el que con más ahínco buscó el ensayo, tampoco encontró el espacio en la genial defensa perpetrada por Juan Carlos Pérez.

El clásico de Valladolid se saldó con el triunfo del histórico, del que fue grande primero pero que llevaba años a la sombra del equipo de los Quesos Entrepinares. Ganó al enemigo y se distanció aún más en el palmarés de la Copa. Séptimo trofeo para el Chami, por los cuatro que ha ganado el VRAC. Lo que anuncia, sin embargo, este partido, es que tendremos unos playoffs en División de Honor descomunales, con un ánimo de revancha impresionante del Quesos y con la oportunidad del Chami de ganar un doblete inesperado y enorme.

Ficha técnica:

13- Silverstorm El Salvador: Fernández, Marrón, Borsak, Walker-Fitton, Victor Sánchez, Foulds, De la Llana, Mamea, Ramos, Katz, Blanco, Antoine Sánchez, Carter, Zebango y Pearce. También jugaron Alberto Díaz, Vega, Álvaro Núñez, Gonzalo Núñez

9- VRAC Quesos Entrepinares: Pablo César Gutiérrez, Miejimolle, Alberto Blanco, Manuel Mora, Molina, Taylor, Tucconi, Gavidi, Gil, Griffiths, De la Lastra, Da Penha, Pretorius, Mateu y Moir. También jugaron Barnes, Alejandro Gutiérrez, Sthor, Manson, Álvaro Abril.

Parciales: 3-0 (min.10), golpe de castigo que pasa Katz. 3-3 (min.27), golpe de castigo que pasa Griffiths. 3-6 (min.29), golpe de castigo que pasa Griffiths. 6-6 (min.56), golpe de castigo que pasa Katz. 13-6 (min.62), ensayo de Alberto Díaz que transforma Katz. 13-9 (min.65), golpe de castigo que pasa Griffiths.

Árbitro: Jorge Molpeceres (Comité catalán).

Incidencias: Partido correspondiente a la final de la Copa del Rey de Rugby disputada en el estadio José Zorrilla de Valladolid ante más de 25.000 espectadores. Antes de comenzar el encuentro se guardó un minuto de silencio por las víctimas del derrumbe de un edificio en Tenerife y los terremotos de Ecuador y Japón. El palco estuvo presidido por el rey Felipe VI, quien entregó el trofeo al equipo ganador, el Silverstorm El Salvador. 

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