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Un incendio provocado deja cojeando la silla donde se apoya el rugby en Madrid
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EL CAMPO DE HORTALEZA, temporalmente NO APTO

Un incendio provocado deja cojeando la silla donde se apoya el rugby en Madrid

El club madrileño del XV de Hortaleza sufrió a principios de año un incendio provocado en sus instalaciones que pone una piedra más en el camino del rugby para crecer con normalidad

Foto: Instalaciones del XV de Hortaleza tras el incendio.
Instalaciones del XV de Hortaleza tras el incendio.

“Se te queda cara de tonto. Me asusté bastante al principio porque no sabíamos cómo íbamos a jugar los partidos, pero el resto de clubes se han portado genial y nos han ofrecidos sus campos”. Óscar Sanz es el presidente del XV de Hortaleza. Administra la vida deportiva de 560 rugbiers con edades entre 5 y medio centenar de años y 2016 lo recibió con un incendio provocado en su campo y unos palos con peligro de desplomarse. Episodio tan inaudito como extraño en un deporte que no hace otra cosa sino luchar por encontrar su terreno dentro de España, en este caso la metáfora se convierte en un hecho literal.

El incidente sucedió la noche del sábado al domingo, cuando alguien igual de ingenioso que de intrépido se le ocurrió colocar las protecciones de diferentes palos abrazando a uno de los mencionados postes. Para completar su gesto, el/los valiente/s individuo/s prendió/eron fuego a los acolchados celebrando que la estupidez humana sigue vigente también en 2016. Confirmado.

“La Policía nos recomendó no entrenar cerca de los palos porque es probable que cedan. Está endeble, así que nos ejercitamos en algo más de medio campo”, explica Oti Camacho, la entrenadora del equipo senior, quien sintió “rabia e impotencia” cuando se enteró de lo sucedido, “no daba crédito”. Reduciendo el espacio, el XV de Hortaleza ha debido también suprimir algunos entrenamientos porque todos no caben.

Hace un par de meses, un lobby de empresarios y hombres del rugby se reunieron para asegurarse de estar preparado para el crecimiento de este deporte -aumenta a un ritmo de un 15% de fichas nuevas anualmente-. En Madrid existen cuatro campos de rugby (Puerta de Hierro, Orcasitas, Liceo Francés y Hortaleza) además de tres universitarios (Paraninfo (2), Cantarranas y Autónoma) y existe cierto colapso, así que eliminar temporalmente uno de ellos supone un problema añadido.

Prohibido el rugby en el Luis Aragonés

El club de los Dragones, como se conoce a los del XV de Hortaleza, existe desde 2001 y su camino no ha sido sencillo. “Antes jugábamos en tierra y cuando realizábamos acciones para tratar de captar a niños y jóvenes, los padres eran reacios a jugar en esta superficie. Aún así, comenzamos a crecer y a haber bastante demanda. Cuando el equipo senior ascendió a nacional, íbamos a ir al campo Luis Aragonés pero, de repente, la empresa encargada de gestionar las instalaciones prohibió el rugby en su campo. Y debimos seguir pisando los campos de tierra hasta que hace cinco años, por el volumen de gente que movíamos, nos cedieron este campo. En este lustro hemos triplicado el número en el club, hasta los 560”, comenta el presidente. Entre ese medio millar de jugadores existe un equipo de inclusión formado por jugadores con diferentes capacidades.

Este fin de semana debían disputar cuatro partidos en casa: el debut de las chicas en División de Honor finalmente será en San Sebastián, los chicos jugarán en Alcalá y los equipos de la Escuela lo hará en el Liceo Francés. Supuestamente deberán poner un parche más dentro de siete días porque no se espera que se solucione antes. Tal vez, en unos años, un acto vandálico de este calibre sea una anécdota más fácil de solucionar por la cantidad de campos que haya en Madrid… Hoy en día, tal anécdota deja coja una silla de cuatro patas.

“Se te queda cara de tonto. Me asusté bastante al principio porque no sabíamos cómo íbamos a jugar los partidos, pero el resto de clubes se han portado genial y nos han ofrecidos sus campos”. Óscar Sanz es el presidente del XV de Hortaleza. Administra la vida deportiva de 560 rugbiers con edades entre 5 y medio centenar de años y 2016 lo recibió con un incendio provocado en su campo y unos palos con peligro de desplomarse. Episodio tan inaudito como extraño en un deporte que no hace otra cosa sino luchar por encontrar su terreno dentro de España, en este caso la metáfora se convierte en un hecho literal.

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