Carolina Marín cuelga la camiseta en Huelva entre lágrimas de emoción y agradecimiento
Tras anunciar su retirada y no poder despedirse jugando el Campeonato de Europa en su ciudad, la onubense recibió un merecido homenaje en el pabellón que lleva su nombre
Imagen del homenaje a Carolina Marín en Huelva. (EFE/Alberto Díaz)
"Soy la mujer que soy gracias al bádminton. Lo he dado todo tanto física como mentalmente. Me ha hecho muy feliz y hoy me despido del bádminton. De lo que es mi vida y mi pasión. ¡Gracias, Huelva, y gracias a todo el mundo, de corazón!”. Así, con la voz entrecortada, entre lágrimas de emoción y agradecimiento,Carolina Marín se despidió delante de su gentes de un deporte del que ya es una leyenda mundial. Lo hizo en la pista, aunque degraciadamente sin poder enfundar una raqueta.
El último grito de la onubense sobre un tapiz de bádminton no fue de rabia, sino de dolor. El 4 de agosto de 2024, la posiblemente mejor deportista española de la historia sufrió por tercera vez una rotura del ligamento cruzado anterior. Fue durante la semifinal de los Juegos Olímpicos de París, frente a la china Bing Jiao He, a la que había ganado el primer set 21-14 y dominaba en el segundo con un holgado 10-5.
Tras ejecutar un golpeo en el aire, en la caída la rodilla derecha se le volvió a romper. La misma con la que empezó su calvario en enero de 2019, pues a esta en mayo de 2021 le siguió otra en la pierna izquierda. "Me he roto", dijo de inmediato Carolina, al tiempo que maldecía su mala suerte. Después de intentar seguir en pista, no tuvo más remedio que abandonar la pista y quedarse sin la que hubiera sido su segunda medalla olímpica.
Una retiraba a diez días de empezar el Europeo
Aunque no ha sido hasta un año y medio más tarde cuando se ha confirmado, su carrera deportiva terminó en el parisino Porte de La Chapelle Arena. Por más que la onubense anunciara que quería reaparecer en su ciudad natal, la realidad es que el pasado 26 de marzo, Carolina Marín anunció su retirada. Faltaban tan solo diez días del inicio del Campeonato de Europa 2026 que durante toda la semana pasada se disputó en el pabellón que lleva su nombre.
Carolina Marín no pudo aguantar las lágrimas. (EFE/Alberto Díaz)
La Federación Española de Bádminton (FESBA) recogió el guante para, con la ayuda de las distintas instituciones, llevar a Huelva un campeonato cuya organización tenía concedida por Badminton Europe desde años antes. Hasta el último momento se mantuvo la esperanza de que Carolina pudiera cuando menos salir a la pista y competir hasta donde su estado de forma y, sobre todo, sus rodillas se lo permitieran. Sin embargo, este vez su "pienso porque pienso que puedo" no fue posible.
De esta forma, y a pesar de que hasta otros doce deportistas españoles competían en el Campeonato de Europa de Huelva 2026, a saber, Pablo Abián, Clara Azurmendi, Álvaro Leal, Lucía Rodríguez, Rubén García, Paula López, Carlos Piris, Jacobo Fernández, Alberto Perals, Carmen Jiménez, Rodrigo Sanjurjo y Nikol Carulla, todo el protagonismo lo acaparó el homenaje que este domingo se le tributó a Carolina Marín.
Un acto organizado por el Ayuntamiento de Huelva, en el que estuvieron presentes desde el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, la alcaldesa de la ciudad, Pilar Miranda, el presidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Rodríguez Uribes, y el de la Diputación de Huelva, David Toscano. Sin olvidar a los máximos responsables del Comite Olímpico Español, Alejandro Blanco, la FESBA, Andoni Azurmendi, Badminton Europe, Sven Serré, y la FAB, Carlos Longo.
Sin duda, el momento más emotivo del homenaje y el que más emocionó a Carolina fue cuando se desplegó y colgó de lo alto del pabellón una enorme camiseta de Marín, de 4 metros de ancho por 6 de alto y 20 kilos de peso. Un regalo que quiso hacerle la FESBA en colaboración con Iberdrola, el gran patrocinador del deporte femenino español, del que la onubense ha sido una de sus grandes referencias y ahora ya es una leyenda.
Las autoridades presentes en el homanaje aplauden a Carolina. (Europa Press/Clara Carrasco)
Su palmarés habla por sí solo. Oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, la única jugadora no asiática en colgárselo. Tres veces campeona mundial, en Copenhague 2014, Yakarta 2015 y Nankín 2018, algo que ninguna otra jugadora ha logrado, además de una plata en Copenhague 2023. Y siete veces campeona de Europa, en 2014, 2016, 2017, 2018, 2021, 2022 y 2024, sin olvidar sus triunfos en numerosos torneos del BWF World Tour.
La mejor decisión que podía tomar
"Exprimir mi cuerpo más allá de lo que podía imaginar", como ella misma confesó hace unos días, le ha llevado a la andaluza a tener que retirarse antes de lo que tenía previsto. Pero así es el deporte de alta competición, al que llegó con 14 años y se marcha con 32. "Estoy muy tranquila porque he tomado la mejor decisión", aseguró Carolina, para añadir que "tenemos que priorizar la salud antes de seguir esforzándonos y pensando que podemos con todo".
En total, 18 años dedicados en cuerpo y alma a un deporte que en España ella puso en el mapa y en los últimos años no ha dejado de crecer. Tanto en el número de licencias como de practicantes, así como de jugadores y jugadoras que se entrenan en el pabellón del Centro de Alto Rendimiento (CAR) que el Consejo Superior de Deportes destina al bádminton en Madrid.
Como dicen los artistas, aunque pensar en otra Carolina suene, si no a imposible, sí a muy poco probable, pues su caso ha sido excepcional, el bádminton español debe continuar. Ese es y será su mayor legado.
"Soy la mujer que soy gracias al bádminton. Lo he dado todo tanto física como mentalmente. Me ha hecho muy feliz y hoy me despido del bádminton. De lo que es mi vida y mi pasión. ¡Gracias, Huelva, y gracias a todo el mundo, de corazón!”. Así, con la voz entrecortada, entre lágrimas de emoción y agradecimiento,Carolina Marín se despidió delante de su gentes de un deporte del que ya es una leyenda mundial. Lo hizo en la pista, aunque degraciadamente sin poder enfundar una raqueta.