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La extraordinaria historia de los dos hermanos Benavides personifica la 'locura' del Dakar
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UN DÍO DE EXITOSOS ARGENTINOS

La extraordinaria historia de los dos hermanos Benavides personifica la 'locura' del Dakar

Kevin ganó dos veces, pero tuvo que abandonar la moto por sus lesiones en 2025. Ahora compite en coches. A pesar de llegar lesionado al Dakar, Luciano aspira a la victoria. Si lo consigue, harían de nuevo historia en el Dakar

Foto: Kevin y Luciano Benavides celebran sus respectivas victorias de etapa el pasado domingo. (AFP7/Julien Delfosse)
Kevin y Luciano Benavides celebran sus respectivas victorias de etapa el pasado domingo. (AFP7/Julien Delfosse)
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El pasado domingo, Kevin y Luciano Benavides hicieron historia en el Dakar como los primeros hermanos en ganar la misma etapa de sus respectivas categorías. El primero en la Challenger, en cuatro ruedas. El segundo, la principal de motos. El lunes, Luciano repitió y de la tacada lidera la carrera para convertirse en uno de los grandes favoritos. Si rematara, los hermanos Benavides serán los primeros en ganar en motos en la historia de la prueba.

Kevin, ganador en 2021 y 2023, tuvo que retirarse en la edición 2025 al comprobar que las secuelas irreparables del accidente que casi le cuesta la vida en 2024 no le dejaban continuar. Por su parte, Luciano sufrió un accidente en el pasado Rally de Marruecos, que le costó el menisco y un ligamento cruzado. Sin embargo, ha demorado la intervención quirúrgica para no perderse la presente edición. Es la locura de la moto en el Dakar.

Los propios Benavides o el doble ganador Toby Price (ahora compite en coches, tras sus lesiones) usan el término locura aplicado a ellos mismos. Resulta incomprensible el desequilibrio entre riesgo y recompensa, porque todos acaban rompiéndose de una forma u otra. "Viví de todo. En 2023 gané el Dakar y un mes después me quebré el fémur. Volví a correr. Después me rompí la mano. Después, el peroné sin caerme de la moto", explica Kevin Benavides sobre su historia personal. "Siempre dije: no me va a vencer. Me acostumbré a entrenar y correr con dolor. No es algo de lo que esté orgulloso, pero fue necesario". Aunque el último accidente de 2024 ya no fue como los demás.

"Lloré bastante, me llevó tiempo"

Entrenando en motocross, Kevin sufrió en 2024 un accidente que casi le costó la vida. "Estuve seis días en coma por una lesión cerebral muy complicada llamada lesión axonal difusa. Por suerte, y gracias a Dios, no me quedaron secuelas cognitivas. Pero además de eso, tuve una fractura expuesta en el húmero y el codo. Cuando el hueso salió, me cortó el nervio radial. Ahí empezó el verdadero drama".

"Todos los que corremos el Dakar tenemos un grado de locura, está claro", confirma el propio Benavides. "Cuando desperté del coma, no entendía nada. Había perdido la memoria del accidente. Veía las caras de mi familia y entendí que había sido muy grave. Afortunadamente, no hubo secuelas cerebrales, pero tenía un nervio radial del brazo roto y hubo que hacer un injerto con tejido de la pierna".

La lesión afectaba al movimiento de la muñeca, dedos y el pulgar. Como no había recuperación, aceptó que le movieran varios tendones de sitio, pero luego había que reeducar el cerebro. Un esfuerzo brutal, pero con la motivación propia de los locos del Dakar, Benavides recuperó la funcionalidad de la mano porque quería volver al Dakar a toda costa. Los médicos, como él mismo cuenta, le dijeron que era imposible ante el potencial peligro cerebral y para la mano. Le dio igual.

Y volvió, pero a mitad de la pasada edición comprobó que no podía exprimir la mano. "Aunque vayas al cien por cien, no puedes ganar el Dakar, pero yo ni siquiera podía ir ya al máximo". Kevin comprendió que la moto se había terminado para siempre. La ecuación riesgo-resultado ya no tenía sentido incluso para un loco del Dakar y de la moto. "Lloré bastante, me llevó tiempo. Pero tuve que ser honesto conmigo mismo".

"El Dakar es una droga, 15 días de adrenalina constante. Te levantas a las 2 de la mañana, te duermes a las 9 de la noche, recorres 700 u 800 km por día...". La metadona para la adicción es ahora la categoría Challenger, los pequeños, pero rapidísimos buggies con los que canaliza su obsesión por el Dakar y seguir aprendiendo en cuatro ruedas para llegar algún día a un equipo oficial. El domingo, su hermano Luciano le esperaba en la meta para fundirse en un gran abrazo tras el primer triunfo de etapa en cuatro ruedas de Kevin.

El turno de Luciano

Ahora es el turno de Luciano para emular a Kevin y conseguir su primer triunfo en dos ruedas. "Todos los años pienso qué hago aquí El Dakar te lleva al extremo de todos los sentimientos: cansancio físico total, dolor, sueño, hambre, frío y calor", explica el menor de los Benavides. "Tienes que estar muy fuerte de la cabeza para superar esa pregunta. Lo curioso es que termina la carrera, pasan dos semanas y ya quieres volver a correr; es como una especie de droga por la aventura que se vive". Lo mismo le sucede a su hermano mayor, Kevin.

A pesar de sus lesiones de Marruecos, Luciano confirmó el lunes que se ha convertido en serio aspirante a la victoria. Ganador también el día anterior, dominó la etapa a pesar de abrir pista y se colocaba líder por primera vez. "En la categoría moto estamos todos un poco locos. Somos los primeros en salir al desierto, abrimos pista y tomamos todos los riesgos de navegación. A diferencia de los coches, no tenemos un navegante que nos hable. Tenemos que ir navegando mientras damos el cien por cien físicamente. No usamos un GPS con líneas; usamos una hoja de ruta de papel (roadbook) que vamos pasando con un botón y un reloj que marca los grados de dirección. Es muy fácil perderse y, si cometes un error de 5 minutos, puedes perder todo lo que ganaste jugándote la vida".

Todos acaban rotos

¿Inconsciencia o pasión? "Un poco de todo. Las lesiones son parte del alto rendimiento en moto, donde vas expuesto. Yo tengo más de doce huesos rotos y mi hermano Kevin también". El historial de lesiones, clavos y placas de Toby Price es terrorífico y ahora compite con Toyota en cuatro ruedas. Sam Sunderland ganó en 2017 y 2022, y tuvo que retirarse por las lesiones. Mathias Walkner, el triunfador de 2018, también tuvo que retirarse por las secuelas de una seria caída. Como Kevin Benavides. A los 16 años, Edgar Canet tenía la espalda llena de placas y clavos. El año pasado, Tosha Schareina sufrió una espectacular caída cuando competía con la clavícula rota...

Hace tres años, el piloto español Javi Vega, asiduo a la categoría Original by Motul, resumía en una frase la naturaleza de la moto en el Dakar: "Cuando dejas de acelerar, porque viene una curva complicada o la moto se mueve mucho, si los líderes vienen por detrás, te recortan veinte metros de inmediato. Esta gente no corta en ningún lado, pero en ninguno. Se la juegan demasiado. Cuando pasé al lado de Joan Barreda accidentado, vi dónde se había caído, y me decía: "Pero bueno, aquí me ocurre a mí y me desmonto vivo". Los hermanos Benavides son otro gran ejemplo.

El pasado domingo, Kevin y Luciano Benavides hicieron historia en el Dakar como los primeros hermanos en ganar la misma etapa de sus respectivas categorías. El primero en la Challenger, en cuatro ruedas. El segundo, la principal de motos. El lunes, Luciano repitió y de la tacada lidera la carrera para convertirse en uno de los grandes favoritos. Si rematara, los hermanos Benavides serán los primeros en ganar en motos en la historia de la prueba.

Rally Dakar
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