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"Es como la petanca, da para vivir, pero justito". El Rafa Nadal de las cartas también es español
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Soy español, a qué quieres que te gane. Vol23

"Es como la petanca, da para vivir, pero justito". El Rafa Nadal de las cartas también es español

Se llama Javier Domínguez y hace dos semanas conquistó su segundo Mundial de Magic: The Gathering en Las Vegas. Se considera el juego de cartas coleccionables más complejo

Foto: Javier Domínguez levanta su segundo mundial. (Wizards of the Coast)
Javier Domínguez levanta su segundo mundial. (Wizards of the Coast)

Era el mismo fin de semana en el que Ilia Topuria tumbaba a Max Holloway y en el que el Real Madrid fue humillado por el Barça en el Santiago Bernabéu. La victoria de la actual cara de la UFC lo eclipsó todo. A 13.176 kilómetros de Abu Dabi, en Las Vegas, otro español se coronaba como uno de los más grandes de todos los tiempos en su disciplina. Se llama Javier Domínguez y, mientras Topuria hace lo propio con sus nudillos, él pelea con cartas.

Si usted creció en los años noventa, le sonarán las Magic. Esos cartones que, como norma general, cogen polvo en los armarios de los progenitores. Pues bien, Magic: The Gathering es el juego de cartas coleccionables (TCG) por excelencia, creado por el profesor de matemáticas estadounidense Richard Garfield en 1993. Con mucha evolución desde aquella época, el juego ha continuado hasta la actualidad. Según Hasbro, empresa matriz de Wizards of the Coast, cuenta con 53 millones de jugadores a nivel global. Y, sí, el actual campeón del mundo es español.

Javier Domínguez (Barcelona. 1987) pasó de celebrar su mayor logro deportivo a la máxima tensión por culpa de la DANA que asoló Valencia, donde vivió más de 20 años, en apenas dos días. La conversación con este periódico se pospuso una semana, y tiene como pretexto entender cómo un español acaba triunfando en esta peculiar competición. "Con 14 años, o por ahí, mi primo me enseñó a jugar... Nadie sabe quién fue el primer primo que aprendió a jugar, pero todos empezamos igual [risas]".

Pero, ¿cómo se acaba siendo profesional? "Se me daba bien y fui ganando relativamente rápido, siendo menor de edad. Pero siempre había un pez más grande. Lo que es ganar de verdad, fue de mayor, no fui un niño prodigio. No era ni el mejor de mis amigos". Según estudios, Magic es considerado el juego más complejo jamás diseñado.

"Hay quien se va a descubrir Europa en Interrail. Yo me puse a competir en Magic"

Después de dedicarse al póker durante la veintena (es bastante habitual ver cómo jugadores de Magic se pasan al póker, juego de cartas por excelencia y en el que más dinero se puede conseguir), Domínguez se dio un break: "Fue por un momento vital. Me tomé una temporada para decidir qué iba a hacer con mi vida. Ahí volví a jugar a Magic. Me apetecía. Jugué un Mundial muy joven, recordaba que era la hostia, muy intenso. Se lo debía a mi niño interior, digamos. Entonces me fijé el objetivo de volver a un torneo grande. Hay quien se va a descubrir Europa en Interrail y a mí me dio por ponerme a competir".

"Lo que empezó como un Last Dance, fue creciendo. Encadené resultados, iba a torneos, seguía ganando... y hasta ahora. Magic también se fue profesionalizando y coincidió con mi momento". No le fue mal. En el 2017, llegó a su primera final del mundo, la perdió. Un año más tarde, consiguió su primer Mundial y hace dos semanas, el segundo. Este 2024, además, se ha hecho con el premio a mejor jugador del año, el Balón de Oro de la disciplina, para entendernos, que premia al más regular en función de todos los torneos disputados.

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Hay pocas personas cuya profesión tenga relación con este juego en España, sin compatibilizarse con otros trabajos. Sobre todo, son creadores de contenido, algo que en Estados Unidos, mayor mercado de la empresa, es mucho más habitual. No es el caso de Domínguez: "Llevo varios años viviendo de esto. Es como la petanca (risas), da para vivir justito, pero da".

"Me gano la vida gracias a que mis resultados son constantes. Es una presión, pero me lo tomo con filosofía. Mientras se dé, genial, si me empieza a ir mal, pues a otra cosa. Soy un afortunado, he vivido experiencias increíbles, disputado partidas alucinantes. El día que se acabe estaré feliz por haberlo vivido, no triste", reflexiona Javier. Su victoria en el Mundial, además de clasificaciones para otros eventos, cartas exclusivas, etc, tenía un premio económico de 100.000 dólares.

Cuando el deporte es con la cabeza

Desde el 2023, Hacienda considera a los jugadores de póker deportistas profesionales. Debates tributarios que también han afectado a otras disciplinas como el ajedrez. "Si mi dentista me pregunta que a qué me dedico, le digo que es algo como competir en videojuegos. Mi estructura de vida se parece a eso, a la vida de un profesional de los e-Sports, que, a la vez, se parece a la vida de un deportista. Ojo, yo me cuido físicamente porque también compito con mi cuerpo". En los torneos, un jugador de alto nivel puede llegar a disputar dos jornadas de diez horas consecutivas.

"Todos los juegos son relativamente iguales. Son puzles que se parecen, quieren evocar sensaciones parecidas. Te sorprendería lo similar que puede ser una partida de Magic y un partido de tenis. Me he tirado toda la vida jugando con la raqueta. El juego mental es esencial, quizás lo más importante. Durante mi carrera competitiva, lo que más he hecho es investigar y formarme para mejorar esa faceta", comenta el bicampeón: "Mi gran talento es saber trabajar. No soy el más rápido aprendiendo, pero no me cuesta currármelo".

placeholder Una partida del juego. (EFE/EPA/Etienne Laurent)
Una partida del juego. (EFE/EPA/Etienne Laurent)

"Es superhabitual ver que los jugadores competitivos de Magic tienen un pasado deportivo de nivel alto, a veces profesionales. Tengo compañeros extranjeros que han sido, por ejemplo, jugadores de hockey antes de dedicarse a esto. Esa mentalidad de competir la tienen en la cabeza", argumenta Domínguez, que no duda a la hora de señalar su ejemplo: "Soy muy fan de Rafa Nadal. Su fortaleza mental es impresionante".

"Esto se parece mucho al tenis en la gestión de errores. Cuando fallas dos saques, la pista se te hace diminuta de repente. Son sensaciones que te comen psicológicamente. En Magic pasa mucho. Te ganan la primera partida [como norma general, las rondas del juego son al mejor de tres partidas, pudiendo ser al mejor de cinco en rondas avanzadas de torneos como el Mundial] y se te hace un mundo, piensas peor y tienes que remar. Entiendo que desde fuera suene extraño, pero he jugado al tenis toda mi vida y la similitud de afrontar situaciones complicadas con partidas de Magic enrevesadas es alta".

Domínguez ha vivido varias remontadas en su carrera, pero nunca como en su reciente victoria. "Fue una Nadalada [risas]". En las semifinales del Mundial, frente a otra leyenda del juego, Seth Manfield, llegó a ir perdiendo 0-2 al mejor de cinco partidas. "Mentalmente estaba dentro. Saqué el espíritu guerrero. Este es un juego en el que, muchas veces, el azar pesa demasiado y no puedes hacer nada. Es fácil hundirte. Quiero creer que la fortaleza mental es una de mis cualidades. Trabajo mucho en ello, pero nadie te prepara para esa situación en un Mundial".

"Este juego te enseña a perder. Hay que saber gestionar la derrota"

Lo sacó adelante. "Ha sido de película este Worlds. Comencé perdiendo y diciendo, bueno, a pasárselo bien. Y todo acabó saliendo de cine, solo faltaba una banda sonora".

"He fallado 9.000 tiros en mi carrera...". ¿Recuerdan el mítico anuncio de Nike basado en las derrotas de Michael Jordan? El icónico 'Failure' de 1997 aprovechó los errores del 23 para potenciar sus indudables logros. "Magic te enseña a perder. Los porcentajes de victoria no son muy altos [un profesional del juego, puede tener porcentajes de victorias cercanos al 60%, es decir, incluso los mejores, pierden bastante]. Eso hace que la gestión de la derrota sea mucho más importante, y, por tanto, el aspecto mental. Cuando tú juegas bien y ganas todo el rato, es fácil... Pero aquí siempre acabas perdiendo".

El día a día de un profesional de las cartas

"Soy bueno porque me preparo mucho, muchísimo la baraja para cada torneo", cuenta Domínguez a la hora de explicar cómo entrena un profesional de Magic. "Lo primero es un 'pretesteo'. Un mes o dos meses del torneo, empiezo a jugar el formato. Ahí juego todas las barajas, todas. Para que, cuando llegue el momento de elegir, tenga una base de todo lo que sucede. En ese momento, le puedo dedicar seis u ocho horas al día".

Los grandes equipos profesionales realizan un peculiar entrenamiento de cara a los torneos. Alquilan una casa en el lugar donde se celebra el torneo (estos van rotando según un calendario establecido por Wizards of the Coast, el último Mundial fue en Las Vegas), pasan una o dos semanas conviviendo y dedicando, casi de manera literal, todo el día a jugar. "Hasta que de la cabeza. Desde que te despiertas, hasta que te acuestes. Solo interrumpo para ir al gimnasio, para comer y poco más".

placeholder Domínguez y Marcio Carvalho, en la final que conquistó el español. (Wizards of the Coast)
Domínguez y Marcio Carvalho, en la final que conquistó el español. (Wizards of the Coast)

Y, ahora, ¿qué?. "Mi motivación nunca fue estar entre los mejores de la historia. Solo quería competir, jugar con los mejores. Saber que mi rival va a esforzarse todo lo posible en ganarme y que va a utilizar todas las armas posibles, al igual que yo, para resolver el puzle. Lo único que pienso es que venga el próximo torneo grande o el próximo Mundial para volver a competir. La primera vez que lo gané, sí se me pasó por la cabeza lo de perder las ganas, he visto gente que le pasó. Pero mi motivación se basa en competir". Al parecer, hay mejores jugadores que Javier Domínguez en Magic, pero nadie con más ganas.

Era el mismo fin de semana en el que Ilia Topuria tumbaba a Max Holloway y en el que el Real Madrid fue humillado por el Barça en el Santiago Bernabéu. La victoria de la actual cara de la UFC lo eclipsó todo. A 13.176 kilómetros de Abu Dabi, en Las Vegas, otro español se coronaba como uno de los más grandes de todos los tiempos en su disciplina. Se llama Javier Domínguez y, mientras Topuria hace lo propio con sus nudillos, él pelea con cartas.

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