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Tras ganar en Montecarlo, ¿es Sebastian Loeb uno de los mejores de todos los tiempos?
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UN TRIUNFO DE LEYENDA

Tras ganar en Montecarlo, ¿es Sebastian Loeb uno de los mejores de todos los tiempos?

Con 48 años vence en la prueba más prestigiosa del Mundial y demuestra por qué es uno de los mejores deportistas de la historia, independientemente de la disciplina de que hablemos

Foto: Loeb y Galmiche, celebrando el triunfo (FOTO: Red Bull)
Loeb y Galmiche, celebrando el triunfo (FOTO: Red Bull)

Muchas cosas importantes han pasado en el recién acabado Rally de Montecarlo con el triunfo de Sebastian Loeb. El nueve veces campeón del mundo, a sus 47 años, ha hecho historia como el ganador de mayor edad de una prueba del Mundial de Rallies, superando la marca en poder de Bjorn Waldegaard, que ganó con 46 en 1990 el Rally Safari-Kenya. Y, para más inri, se permitió un mortal en el podio, el mismo que cuando ganó su primer título en el Mundial de Rallies. Porque Loeb siempre lleva consigo aquel gimnasta que fue antes de empezar en el mundo de las carreras.

Porque esta última no fue una victoria cualquiera, pues se logró con una gran épica al derrotar en un combate de poder a poder al vigente campeón mundial, su compatriota Sebastian Ogier. Para darse idea de la magnitud del duelo, 17 de los 18 últimos campeonatos mundiales han sido ganados por uno de los dos pilotos: 9 títulos por parte de Loeb, 8 en el casillero de Ogier, quien ha visto cómo su gran rival ha igualado de paso sus 8 victorias en el Rally de Montecarlo. Al lado de un combate de semejante calibre, la pelea entre Mohamed Ali contra Joe Frazier parece una anécdota.

A pesar del pinchazo sufrido por Ogier, no se trató de ningún regalo ni fruto de un golpe de suerte. La exhibición de talento de ambos pilotos fue descomunal, jugando en otra liga frente a pilotos que en muchos casos podrían ser sus hijos. Aunque los tramos de la Provenza y los Alpes Marítimos sean como el pasillo de su casa para ambos, su hazaña tiene poco parangón en el mundo del deporte en general.

placeholder Loeb realizó un Rally impecable. (FOTO: Red Bull)
Loeb realizó un Rally impecable. (FOTO: Red Bull)

Un reto de altura

Loeb se presentó en este Rally de Montecarlo después de una actividad muy reducida en los rallkies estos últimos años, más concentrado en otras especialidades como el Rallycross, el Extreme-E o el Rally Dakar. Precisamente, en este último, terminado una semana antes del de Montecarlo, firmó una excelente segunda plaza que podría haber sido victoria de no mediar las circunstancias que favorecieron al ganador Nasser Al-Attiyah.

Estrenar coche con una motorización híbrida desconocida para él, estrenar copiloto con Isabelle Galmiche después de toda una vida junto a Daniel Elena o llegar a la prueba sin haber podido apenas entrenar y tener que 'resetear' su conducción, son barreras muy serias que Loeb debía superar. Por ello, le vimos más emocionado que nunca. Loeb nunca fue muy expresivo, pero cómo sería su alegría que hasta se tiró a las heladas aguas del puerto de Mónaco para celebrar su espectacular triunfo.

Además de ganar un 'Monte', esta victoria era la primera del equipo 'Ford M-Sport' desde Gales en 2018 y su primera desde hace tres años (Rally de Cataluña). La pregunta al término del Rallie, por tanto, era inevitable: ¿seguirá Loeb el resto del Mundial para intentar alcanzar la cifra mágica de 10 títulos? "Estoy liderando el campeonato mundial ahora, no tenemos ningún plan para el futuro de momento", dijo bromeando el piloto alsaciano.

El director del equipo Ford, Richard Millener, reconoció que había algo de apuesta con la presencia de Loeb en Montecarlo, en esta primera prueba del Mundial y que gracias al resultado podrán abrir unas negociaciones para intentar continuar, algo que parecía imposible antes de comenzar la prueba. Suceda lo que suceda, la machada queda para los anales. El propietario del equipo, Malcolm Wilson, reconocía que ver ganar a Loeb en uno de sus coches era la realización de un sueño anhelado desde hace 16 años, cuando intentó ficharle por primera vez.

Hubiera sido un grande en la Fórmula 1

Nunca sabremos qué habría ocurrido si Sebastian Loeb hubiera decidido dar el salto a la Fórmula 1 antes de cumplir los treinta años. Oportunidades habría tenido, pero suponía dejar de lado una especialidad como los rallies en la que coleccionaba títulos como churros. Es cierto que llegó a probar con Red Bull, pero aquel test fue más una muestra de cortesía de su patrocinador que una valoración real para dar el salto a los monoplazas.

Pocos dudan de que 'Seb' hubiera sido un grande en la Fórmula 1, pues cuando compitió en circuitos, siempre brilló a gran altura. Recordemos que participó en dos ocasiones en las 24 horas de LeMans y en su segundo intento acabó segundo, mostrando un nivel de velocidad similar al de sus compañeros de equipo en aquel momento, Franck Montagny y Eric Hélary. Dos magníficos pilotos que conocían el circuito y la carrera como la palma de su mano. Más espectacular fue incluso su participación un año en el Mundial de Turismos, donde logró victorias y superar en ocasiones a Jose María 'Pechito' López, un verdadero prodigio a bordo de un turismo.

Qué decir de llegar a la mítica subida de Pikes Peak y ganar en la primera y única ocasión en que participó, estableciendo un récord que duró cinco años. Una carrera en cuesta no hecha para los débiles de corazón, por mucho que ahora esté asfaltada en su totalidad. Pero pocas cosas le gustan más a Loeb que un reto, y nunca ha tenido problemas en salir de su zona de confort y demostrarse a él mismo de lo que es capaz.

Brillar en terrenos ajenos frente a los pilotos especialistas es la prueba última para medir la categoría de un piloto al enfrentarse a especialidades que no son las propias. Por ejemplo, cabe recordar las dificultades de Kimi Raikkonen o Robert Kubica en los rallies, o de Juan Pablo Montoya en la Nascar.

placeholder Llegar, ver, vencer y batir el récord en Pikes Peak. (Red Bull)
Llegar, ver, vencer y batir el récord en Pikes Peak. (Red Bull)

Un historial único

Decidir quién es el mejor piloto de la historia siempre es debate estéril, porque no pueden compararse especialidades como la Fórmula 1 con los rallies, ni épocas donde se competía con medidas de seguridad completamente distintas. Ni puede utilizarse solo la estadística para juzgar méritos, porque pilotos de leyenda como Eric Carlsson o Pauli Toivonen ni siquiera aparecen en los registros al no existir cuando ellos corrían el campeonato de conductores.

La pasión por este deporte junto a un evidente don natural es la receta de éxito de Loeb. Seguro que cuando sus allegados le comentaron si no era mucha paliza correr un Montecarlo justo después de un Dakar, seguro que el multicampeón les contestaría que al contrario, que así llegaba más entrenado que nunca. Pero no existen otros pilotos con méritos deportivos comparables a los de alguien como Sebastian Loeb, al que se puede calificar como 'el más grande de la historia'. Diferentes quizás, pero superiores no.

Muchas cosas importantes han pasado en el recién acabado Rally de Montecarlo con el triunfo de Sebastian Loeb. El nueve veces campeón del mundo, a sus 47 años, ha hecho historia como el ganador de mayor edad de una prueba del Mundial de Rallies, superando la marca en poder de Bjorn Waldegaard, que ganó con 46 en 1990 el Rally Safari-Kenya. Y, para más inri, se permitió un mortal en el podio, el mismo que cuando ganó su primer título en el Mundial de Rallies. Porque Loeb siempre lleva consigo aquel gimnasta que fue antes de empezar en el mundo de las carreras.

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