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Laia Sanz y Cristina Gutiérrez: sufrir hoy para aspirar a grandes cosas mañana
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DURO DAKAR PARA LAS ESPAÑOLAS

Laia Sanz y Cristina Gutiérrez: sufrir hoy para aspirar a grandes cosas mañana

Parece un tópico de tanto repetirlo: simplemente acabar el Rally Dakar es ya un triunfo en sí mismo, pero no puede ser más cierto este año. Una de las pruebas más exigentes

Foto: Cristina Gutiérrez, en pleno Dakar. (Red Bull)
Cristina Gutiérrez, en pleno Dakar. (Red Bull)

Acabar el Rally Dakar es ya un triunfo en sí mismo, pero no puede ser más cierto este año en dos casos: en el de Laia Sanz, que efectúa su debut en los coches después de diez ediciones a lomos de una motocicleta, y en el de Cristina Gutiérrez, que llegaba como flamante campeona mundial de su categoría.

Laia, junto a los típicos problemas mecánicos que suelen castigar más a los coches que a las motos, ha tenido que lidiar con una circunstancia que le ha hecho muy difícil la carrera, como son las nuevas normas de orden de salida impuestas este año en el Rally. Anteriormente, las reglas eran muy claras: primero partían los 30 mejores del día en la clasificación general y, a partir de ahí, un 'slot' para los mejores por categoría. Sin embargo, aquí empezó a verse el precio a pagar cuando, por primera vez en su historia, el Dakar ahora está bajo la órbita reglamentaria de la FIA y ésta empieza a imponer sus 'peajes'.

Laia, victima de los 'enredos' de la FIA

Dado que ahora la prueba por antonomasia del 'fuera-carretera' forma parte del 'Campeonato del mundo FIA de campo a través', la Federación quiere favorecer a los pilotos que se han inscrito durante todo el campeonato en detrimento de pilotos como Laia, que sólo participan en esta prueba. Ahora, de repente, los pilotos que han pagado la inscripción se convertían en 'pilotos prioritarios' y pobres de los 'no prioritarios' como Laia si no entraban entre los treinta mejores, que te mandan al 'gallinero' del orden de salida, con cien vehículos por delante antes de recuperar su posición natural en la carrera.

"Si acabas la 31ª y no eres prioritario, te mandan cuantenta posiciones más atrás", explicaba la piloto catalana. "Así es muy difícil poder competir con el 25º, por ejemplo, porque saliendo tan atrás te encuentras la pista destruida y el polvo de los de delante, mientras que el 25º tiene unas condiciones absolutamente distintas y más favorables. Y estamos hablando de seis puestos de diferencia. Espero que la FIA y la organización reflexionen sobre esto y lo cambien, porque no es lógico", argumentaba Laia después de enfrentarse al problema durante varias etapas.

Al final, prevaleció el sentido común y el Rally decidió cambiar y amplió el orden de salida según la clasificación del día anterior de los treinta primeros hasta los cincuenta primeros y, lo mas importante, con los camiones saliendo por detrás, pues son los que mas destrozados dejan los caminos a su paso y comprometen más el ritmo. Caer fuera de esos treinta primeros suponía para la piloto de Mini, como ella misma reconocía, "dar dos pasos para atrás después de haber conseguido dar uno hacia adelante".

Nadie le va a devolver a Laia todo el tiempo perdido por esta circunstancia, pero en todo caso actualmente es vigésimo tercera y entrar en el 'top 20', que era el objetivo en su primera prueba sobre cuatro ruedas, está al alcance. La etapa de este martes fue una muestra de saber hacer dakariano, pues era muy perjudicial para las características de su coche y supo sortear muchas de las trampas, especialmente los tramos de arena muy blanda: "Ha sido una etapa muy complicada, sobre todo a nivel psicológico", explicaba Laia al término de la novena etapa. "Hemos sufrido porque la arena estaba súper blanda. Estamos contentos de no habernos enganchado, que era muy fácil que pasara. Estando tan blanda la arena, hubiésemos perdido un montón de tiempo en salir. Si podemos quedar más adelante, iremos a por ello, pero no era el día para intentarlo".

Problemas de fiabilidad para Cristina

Las circunstancias de Cristina Gutiérrez han sido muy distintas, porque ya empieza a tener cierta veteranía en la prueba, pero está siendo demoledora a nivel mental por la terrible falta de fiabilidad de sus coches. El nuevo Overdrive OT3 del Red Bull que pilota la burgalesa es un prototipo preparado específicamente para la categoría side-by-side del Dakar. Una bomba ligerísima de 177 caballos que, cuando funciona bien, es tremendamente competitiva. Pero el problema de su última evolución está siendo ese 'cuando funciona bien', porque ha demostrado que lo hace con muy poca frecuencia.

Desde el primer día, Cristina ha tenido que estar lidiando con algún problema técnico, siendo raras las ocasiones en las que por fin podía dar rienda suelta a su acelerador y demostrar de lo mucho que es capaz. La gota que colmó el vaso llegó este lunes, al perder tres horas y, con ell,o abandonar casi toda esperanza de subir al podio en su categoría: "Creo que ha habido un problema del inyector o algún sensor", se lamentaba Cristina. "Hemos estado intentando arreglarlo durante toda la etapa pero no fue posible. Ocurrió a los 50 kilómetros de empezar, justo entre las dunas, cuando he notado el fallo en el motor que no nos dejaba pasar de 80 km/h y en zona de arena a 2.000 revoluciones cortaba el motor, así que ha sido una odisea. Cruzar todas las dunas de nivel 3 ha sido una locura y, además, mentalmente desgasta muchísimo porque veía como pasaba el tiempo sin poder hacer nada…", explicaba.

Por poner un poco de contexto, en las zonas de dunas mas difíciles es donde más se necesita puntualmente contar con todas la revoluciones del motor, por lo que no solo cuenta la desesperación de ver cómo se te aleja la posibilidad del podio, sino una angustia parecida a la que tiene que suponer correr atado de pies y manos. Su compañero de equipo, Seth Quintero -que se está revelando como una de las sensaciones del presente Dakar-, también se quedó al principio de la prueba sin opciones a la victoria y, libre ya del freno que supone pensar en la clasificación general, está volando en cada etapa y lleva encadenadas cuatro victorias consecutivas.

placeholder Seth Quintero está siendo una de las sensaciones del Rally. (Red Bull)
Seth Quintero está siendo una de las sensaciones del Rally. (Red Bull)

Cristina, la única al ritmo de Quintero

La única que está dando réplica al prodigio americano es Cristina, que en las dos etapas en las que por fin ha podido rodar libre de problemas ha mostrado su velocidad, acabando en ambas ocasiones a espaldas de su compañero de equipo. "La etapa ha sido muy positiva, sobre todo mentalmente, porque ha sido la primera etapa limpia que hemos disputado", afirmaba la campeona mundial. "Esto es el Dakar y tenemos que adaptarnos a lo que nos viene. Había mucha piedra donde era fácil pinchar y tocó comer polvo al tener que arrancar desde muy atrás por los problemas del lunes".

Hay que tener en cuenta que, como comentamos anteriormente de Laia Sanz, cuando te toca salir al fondo del pelotón, aparte de la mala visibilidad, te encuentras con los caminos muy rotos como consecuencia del paso de los camiones. Aún así, la burgalesa acabó la etapa a 2 minutos escasos de Quintero, afianzándose en la cuarta plaza de la clasificación general de su categoría. Como consecuencia de las tres horas perdidas el lunes, alcanzar el podio en las tres etapas que quedan va a depender de que los tres pilotos que la preceden sufran averías mecánicas, porque con la distancia que llevan no parece posible que se arriesguen a sufrir un accidente.

En todo caso, en el Dakar ya se sabe que lo que no te mata te hace mas fuerte y, gracias a ello, tanto Laia como Cristina van a salir muy reforzadas de esta prueba. Sobreponerse a las dificultades como las dos lo están haciendo y demostrar que cuando disfrutan de condiciones normales tienen muy buen ritmo, es el mejor presagio para saber que podemos esperar cosas muy grandes de ambas en el futuro.

Acabar el Rally Dakar es ya un triunfo en sí mismo, pero no puede ser más cierto este año en dos casos: en el de Laia Sanz, que efectúa su debut en los coches después de diez ediciones a lomos de una motocicleta, y en el de Cristina Gutiérrez, que llegaba como flamante campeona mundial de su categoría.

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